SOBERANÍAS

POR MARIELIS FUENTES • @MARDALUNAR • @MARIELISFU / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Somos, esa herida de la que emana lo hermoso y eso, algunas veces, casi siempre, nos cuesta la vida. Sea como sea, esta revolución diversa ha llegado para quedarse, para cambiar todo lo que deba ser cambiado, desde la raíz y con los dientes. Ese es nuestro único destino.

¿Y podría ser diferente?, de ninguna manera, mientras exista una sola persona excluida o en situación de desigualdad, no será posible lograr la verdadera revolución. Es por eso que Lenin, en 1917, una de sus primeras acciones políticas al tomar el poder los soviets, fue la de despenalizar la homosexualidad y el aborto. Misma razón por la que hoy en Cuba, cuna de una de las más sostenibles revoluciones del Caribe, hace rato se reconoce la identidad de género y hoy el matrimonio entre personas.

Esta nuestra Revolución Bolivariana no puede darse el lujo de ceder espacios al capitalismo que bastante bien que sabe sacar plusvalía de todo, de banalizarlo todo, de vaciar de contenido nuestras luchas y que tergiversa el timón haciéndonos pensar que con simples reformas sociales será suficiente, que basta cumplir la meta de la familia de comercial televisivo, casarse y tener hijos e hijas propios; que todo se resume a pagar un resort, un chalet o un lugar en algún certamen de disque belleza; si todo se resumiera a ello demos el mundo por perdido.

Por el contrario desde la izquierda asumir este debate es pieza fundamental para la transformación cultural necesaria, la lucha de clase debe ser interseccional o no será. Cuando se es marica la vida te cuesta el doble, tu cuerpo es un objetivo bélico, no es sencillo vivir a la sobra del prejuicio ajeno, en una sociedad labrada para ser hostil ante las diferencias, una sociedad modelada para repetir modelos, roles, estereotipos, para domesticar, cercenar lo que transgreda la norma. Desde la lucha popular la comuna diversa y antipatriarcal debe construirse como un territorio de respeto y reconocimiento de múltiples formas de expresar, sentir y ser.

Es un mito muy difundido ese de que el “pueblo no comprende de temas LGBTI”, de que hablar de los derechos esenciales de las personas lesbianas, homosexuales, transgénero, intersexuales, bisexuales ocasionaría un saldo político. Por el contrario el pueblo entiende la diversidad porque vive la diversidad, es parte de su diario espontáneo y vibrante. El mayor sesgo de conservadurismo no yace en la base, aún más, la base reclama, demanda abrir el debate sobre los derechos LGBTI y para ello la comunidad sexogénero diversa revolucionaria ha venido madurando en su accionar político como ente de cambio y nos proponemos poner nuestras potencialidades al servicio de la batalla, en el frente que fuera, mientras sea necesario.

ÉPALE 328