Web

POR MIGUEL POSANI@MPOSANI / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

Un paradigma es el conjunto de creencias y preconceptos que en una época determinada comparten una comunidad de conocimiento o la misma opinión pública.

Sin darnos cuenta, se ha vuelto un imperativo categórico cultivar el pensamiento positivo, la felicidad y el incremento de la autoestima. Ese es parte del paradigma en el que estamos inmersos en este mundo de gran desolación.

Se nos ha colocado la felicidad como un estado alcanzable, a perpetuidad, si “conquistamos” nuestros sueños (el príncipe azul, ser millonario, tener una casita y niños, etcétera). Por supuesto, “apostando al éxito” y “teniendo mucha fe y mente positiva”, palabras dogma que pueblan nuestras respuestas y actitudes, y que se expresan en esa lucrativa industria de la autoayuda y nueva era como una operación de consumo constante de discursos polimórficos, que se vuelven objetos de consumo ellos mismos.

Pero, además, se hace casi obligatorio estar siempre con mente positiva y feliz; hasta cuando tienes una enfermedad grave “tienes” que sobrellevarla con alegría y mente positiva.

La felicidad se vuelve una máscara que debes llevar a todas partes.

La felicidad es un estado de ánimo que, como la tristeza, se presenta en nosotros dependiendo de circunstancias de la vida, pero son momentos pasajeros. Podemos tratar de llenar nuestra vida de momentos de felicidad constantes, pero creo eso es otro tipo de esclavitud: es como ser adictos a la adrenalina.

Creo que más interesante sea explorar los conceptos de calma, equilibrio, paz, lo cómico. ¿Por qué no buscarlos más seguido y extendidos en nuestra cotidianidad? Sal del péndulo de la tristeza-felicidad y trata de acercarte a la calma, tal vez descubras que es toda una nueva experiencia que tenías ahí y en la que nunca habías profundizado.

Comienza a darte cuenta de cuándo estás en calma y, si quieres comenzar a producir esa sensación en ti, comienza a darte cuenta de tu respiración. Sentado o caminando date cuenta de tu respiración, relájala y síguela, a ver qué pasa.

ÉPALE329-LIBREMENTE

ÉPALE 329