De San Jacinto a Gradillas, historias, diligencias y alegrías viven en un mismo bulevar

De San Jacinto a Gradillas, historias, diligencias y alegrías viven en un mismo bulevar

MIENTRAS LA MARABUNTA HUMANA BULLE Y SE SANCOCHA EN LOS ARDORES DE LA COTIDIANIDAD CARAQUEÑA ACTUAL, DEBAJO DE LAS PIEDRAS DE LAS CALLES DEL PASAJE LINARES, JUNTO A LOS RIELES DEL METRO DE CAÑO AMARILLO Y DETRÁS DE LA HUMAREDA DEL TRÁFICO POR LOS LADOS DE PUENTE LLAGUNO, LA NOSTALGIA AÚN RETUMBA COMO DEJA VÚ DE LA HISTORIA VIVA DE VENEZUELA

                        POR MARIA EUGENIA ACERO COLOMINE@ANDESENFRUNGEN                              FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

Para la gente euro y gringocentrista, los pequeños territorios de Mónaco, el Vaticano, San Marino, Malta, Liechtenstein, Luxemburgo, Andorra y Chipre son las pequeñas parcelas más ricas y poderosas del orbe. Gente así es la que suspira y se llena la boca afirmando con fervor que Chacao es el municipio más acaudalado e importante de Venezuela. También el más “decente”, por supuesto. ¿No lo va a ser? Si Chacao es la sede de las guarimbas más grotescas del mundo, bajo la mirada consternada de la pobre Virgen de la Milagrosa (que ya se ve derruida y jipata de tanta estupidez), debajo de la antena velada de información masónica llamada Obelisco de Altamira. Para fortuna de los pobres de espíritu, Venezuela no solo cuenta con Escualilandia como referente de poder.

LA PARROQUIA CATEDRAL ES EN REALIDAD EL EPICENTRO DEL PODER CENTRAL DE VENEZUELA

Con un área de apenas 0,76 km², y una población de 5.509 hab. (2009), la parroquia Catedral es en realidad el epicentro del poder central de Venezuela (y muy posiblemente del mundo) y el municipio más chiquito de Venezuela. Como los buenos perfumes y venenos, en ese piacito’e territorio, lo más granado del alto gobierno nacional y sus instituciones opera desde hace siglos. También es el espacio idóneo para comprar todo barato, donde hoy en día los viernes y sábados se prenden sendos guateques tanto en Caño Amarillo, como en el Bulevar Panteón, la Plaza El Venezolano y todos los alrededores de la Plaza Bolívar. En esta parroquia también se encuentran las sedes de algunas de las principales instituciones bancarias, y también es posible pasearse por el centro de compra y venta de oro, plata, dólares, euros y almas en el espacio que antiguamente se conocía como la Torre La Francia (donde actualmente opera la Asamblea Nacional Constituyente).

El Palacio Presidencial de Miraflores se encuentra en esta parroquia. También la Asamblea Nacional (antiguo congreso o parlamento), donde hoy en día dos Venezuelas sesionan ante los ojos atentos del mundo entero. A las afueras de nuestro parlamento, la gente se pasea plácidamente, mientras comerciantes ambulantes venden chocolate, menestrone con punto, dulcitos de leche, golfeados y hasta se monta un puesto de artesanía con piezas únicas de creadores populares.

El maestro Billo contempla cómo tirios y troyanos se matan en el Parlamento

El maestro Billo contempla cómo tirios y troyanos se matan en el Parlamento

A dos cuadras de la esquina del Chorro se encuentra la casa que vio nacer a nuestro niño don Simón. Aunque dicen las malas lenguas que en realidad esa no es su casa real, sino que años ha derribaron su casa natal y levantaron esa para meter el paro con los turistas y tal. Más arribita, en la Plaza El Venezolano, dicen que un loco anunciaba el terrible terremoto que azotó a tirios y troyanos en 1812, para desvanecerse y desaparecer misteriosamente tras la ruinas de la otrora “ciudad de los techos rojos”.

Por esos lados, un poquito más atrás, cerca de la terminal y mercado popular de Nuevo Circo, se encuentra la Iglesia Corazón de Jesús. Esa casa del señor está hoy en día atestada de grafittis y pintas por la despenalización del aborto, la liberación de Palestina, y más. “Dios bendiga este negocio”, es la más contundente. Se dice que esa esquina es un espacio donde los automóviles de tipos birriondos pasan lentamente a recoger a trabajadores sexuales masculinos. Pero esos son rumores de las malas lenguas. Y cuando el río suena…

En el edificio Gradillas, cuando se suben las escaleras de noche, aún se sienten los espantos. Detrás de la Catedral de Caracas, y a un lado se encontraba el cementerio principal de la ciudad. Hoy en día es posible tocar la primera piedra fundacional de Santiago de León en el jardín contiguo del Museo Sacro. Ahí, reposan los restos del gran amor del Libertador, doña María Teresa Josefa Antonia Joaquina Rodríguez del Toro y Alayza (pese a que nuestra revolución actual insista en decir que fue Manuela Sáenz la que frao de su corazón). Dentro del lúgubre, pero fascinante Museo Sacro, se divisan sotanas y trajes religiosos de los tiempos de María Castaño. También hay un cafecito a los lados del jardín central donde se puede respirar aún el aroma de aquellos tiempos.

Panorámica del Museo Sacro desde la Torre de Gradillas

Panorámica del Museo Sacro desde la Torre de Gradillas

Hoy en día, a la salida del fascinante Museo Sacro, uno puede conseguirse todos los días a los cotidianos de siempre: poetas, políticos, intelectuales, hippies, músicos, comerciantes, vendedores de chupetas, dulces y cigarros, tarjeteros comprando oro y la sempiterna cola de usuarios del Banco Bicentenario que pareciera no avanzar jamás.

La emprendedora Eunice Rodríguez, propietaria de ArteAromas (y a quien reseñamos en nuestra edición anterior en tributo a las y los emprendedores de nuestra ciudad capital), rememora: “Acá frente a mi negocio, donde contemplamos este mural de Lydda Franco Farías y César Rengifo, antes había una botillería y se servía helado de sorbete. En aquellos tiempos, las familias que salían de misa, se sentaban a disfrutar de una cerveza y sorbete de vainilla y chocolate mientras escuchaban música de retreta. La coquetería y finura de las damas antañonas me apasiona tanto que con onoto estoy creando una línea de maquillaje ecológico y venezolanista, que integre las yerbas, aromas y sabores de nuestro gentilicio patrio”, concluye.

Justo por esa misma cuadra, por donde está Cancillería fue donde el pobre Vicente de Emparan no pudo con tanto chalequeo y boicot por parte del pueblo, gracias a los buenos oficios del presbítero José Cortés de Madariaga. El 19 de abril de 1810 se hallaba en los alrededores de la Iglesia de la Merced, cuando fue advertido de los acontecimientos que se estaban ocurriendo esa mañana, trasladándose al Ayuntamiento en momentos cuando los cabildantes y otros señores allí reunidos estaban pidiendo al Capitán General, don Vicente Emparan, una definición de su actitud frente a la situación política planteada por la invasión napoleónica en España. Cortés de Madariaga en representación del clero, fue uno de los que le conminaron en tal sentido. Emparan, antes de tomar alguna decisión, se asomó al balcón del Ayuntamiento, y dirigiéndose a la muchedumbre congregada en la Plaza Mayor, le preguntó si le querían como gobernador. Cortés de Madariaga, quien había seguido al Capitán General, detrás de este, hizo señas negativas con la mano, a lo cual la multitud respondió “No, no lo queremos”. Al oír esta exclamación, Emparan dijo “si no me queréis, pues yo tampoco quiero mando” y presentó la renuncia de su investidura. Acto seguido se constituyó un nuevo gobierno que tomó el nombre de Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, formando Cortés parte de ella.

El metro muestra el progreso ante el pasado siempre presente en Caño Amarillo

El metro muestra el progreso ante el pasado siempre presente en Caño Amarillo

En representación de la parroquia Catedral, conversamos con la cronista y promotora cultural Ángela Sánchez:

  1. ¿Qué es para ti la parroquia Catedral?

“Me siento muy feliz de haber nacido en esta parroquia. Gracias a Dios que me dio el honor de nacer en Catedral el sábado 10 de enero de 1948 a las 12:00 PM en punto. Me siento demasiado orgullosa y feliz porque compartí con mis padres mi infancia aquí. Mi infancia fue muy feliz y bella con mis viejos. Nosotros paseábamos por la zona: me llevaban al Calvario, la Plaza Bolívar, Pagüita.

“Aunque no era de Catedral, mi sitio favorito de infancia era el Parque Los Caobos, ir a montarme en los columpios. ¡Me encantaba comer churros! De cuando las churrerías que llegaron de España. Mi madre era muy coqueta y pizpireta. Yo nací en la casa de Caño Amarillo. Honrando su nombre, su color es amarillo. Mira la foto que tomé del Instituto de Patrimonio Cultural. Acá con Kike (nuestro fotógrafo Enrique Hernández), tomamos fotos. Esta casa tiene el nombre de Quinta Santa Inés. Ella era la esposa de Cipriano Castro. En esa época, esa era la residencia presidencial. Desde allí se divisa el Cuartel de la Montaña, donde duerme el descanso del guerrero nuestro Comandante Hugo Rafael. También pueden verse las casitas de colores, los bloques del 23 de Enero y un tanque gigante pintado por el colectivo Alexis Vive. Si caminas hacia Miraflores, verás la sede de Catia TV y el legendario Bar Gardeliano, donde Carlos Gardel abarrotó a la fanaticada enardecida con su melodiosa voz.

Nuestra cronista estrella, Ángela Sánchez, posa en la casa que la vio nacer

Nuestra cronista estrella, Ángela Sánchez, posa en la casa que la vio nacer

“Vivíamos en la casa número 51 de Caño Amarillo. Esa casa queda debajo del viaducto que une hoy en día la avenida Sucre con El Calvario. Mis padres, Arturo Sánchez e Isolina Rodríguez de Sánchez,  llegaron a esa casa en los años 30. Ahí fue donde mi viejo montó el bar-restaurante “Caño Amarillo”. A una cuadra, se podía divisar el ferrocarril Caracas-La Guaira. De ahí llegaban toda clase de turistas: tanto de las regiones del país, como extranjeros. En el año 1935, cuando llega Carlos Gardel a Caracas, mis padres tuvieron el privilegio de saludarlo de cerquita. Él pasó frente al negocio y pudieron abrazarlo, extenderle la mano. ¡Ese es mi orgullo! Mira mi mami como era en esa época”.

Ángela ha tenido experiencia con FundaPatrimonio, el Centro Nacional de Historia, en la recopilación de la memoria e identidad de la parroquia. Fue bautizada en la propia Catedral, la misma que retumba campanas todas las horas mientras contempla a Bolívar sobre su corcel relinchando en sus dos patas en la plaza donde bulle la realidad de nuestra nación.

“Yo recorría desde niña todo el casco histórico de Caracas con mis padres: La Plaza Bolívar. Todos los 31 de diciembre la gente se agolpaba en la plaza principal a recibir el año nuevo, cuando yo era niña en aquellos tiempos. Solía venir a visitar los cines Rialto (hoy conocido como Teatro Bolívar), el Teatro Principal, el Teatro Ayacucho y el Capitolio”.

Pagüita tiene leyendas, cuentos de camino y añoranzas

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  1. ¿Qué anécdotas puedes compartirnos de tu infancia, y otros recuerdos memorables?

“Por costumbre, desde niña teníamos en Semana Santa la tradición de la visita a los siete templos. Así que nos llegábamos a la Iglesia de San Francisco, Catedral, Santa Capilla y Pagüita. Pude divisar cómo la avenida Sucre en aquellos tiempos todavía era de tierra. Luego en el año 1953, cuando el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, las obras de asfaltado se llevaron a cabo.

“Desde que yo nací, toda la vida, el Palacio Presidencial de Miraflores ha estado siempre donde lo conocemos. Lo mismo con Cancillería y el congreso (actual sede de las Asamblea Nacional y Asamblea Nacional Constituyente).

“Detrás de Miraflores quedaba una avenida llamada ‘Camino Nuevo a Morena’: por allá quedaban casas antiguas, que luego demolieron para darle cabida a la avenida Sucre del Silencio a Catia.

“Para mí eso es un recuerdo bellísimo de mi infancia. Todo esto me trae recuerdos. Hoy en día, en estos tiempos actuales, estamos rescatando toda esa memoria. Los jóvenes y niños deben saber estas historias para que conozcan el pasado que vive alrededor de ellos, y que se siente aún en las instituciones, edificaciones, plazas, y espacios que conforman la parroquia Catedral”.

  1. ¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de Épale CCS?

“Se hace urgente, indispensable y necesario rescatar la memoria, los relatos, las tradiciones y las historias de nuestra bella Caracas: patria del Libertador. Más aún, justo en los callejones de piedra y aceras que vieron nacer, crecer y bullir la historia que hizo posible la libertad de cinco naciones y la independencia definitiva de Venezuela del yugo español”.

Suenan las campanas. La brisa de la temporada de lluvias obliga a los transeúntes a correr para resguardarse del chaparrón inclemente de las fiestas de San Juan Bautista, invocan pasado presente y futuro, anunciando victorias revolucionarias desde la parroquia Catedral.

La imponente iglesia de Pagüita se ha salvado de la demolición del olvido

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ÉPALE 327