Una movida acompañada por el periodista Ángel Méndez (último der.)

Una movida acompañada por el periodista Ángel Méndez (último der.)

SWING LATINO

EN LA HISTORIA DE LA SALSA VENEZOLANA ESTE CAPÍTULO, QUE  SE ESCRIBIÓ A FINALES DE LA DÉCADA DE LOS 70, MARCÓ UN HITO  EN LOS MÚSICOS Y SEGUIDORES DE ESTA EXPRESIÓN DEL PUEBLO

POR NATCHAIEVING MÉNDEZ  ⁄  FOTOGRAFÍAS FERSAN ARCHIVO SWING LATINO

Una “especie de Venezuela All Stars” fue la forma resumida en la que Ángel Méndez, uno de los dos fundadores de Swing Latino, definió a La Descarga de los Barrios”, movimiento musical popular ícono de la salsa, surgido en Venezuela a finales de la década de los 70.

Esta suerte de reunión musical impulsada por diversos músicos venezolanos del género, entre ellos su promotor Pedro Viloria, congregó a diversos talentos salseros de la época para llevar lo mejor de la salsa a los sectores que no tenían la posibilidad de costear la entrada costosa para entrar al Poliedro de Caracas y disfrutar de las grandes orquestas y cantantes que con su gran músculo comunicacional imponía la industria cultural del momento.

Las voces junto al sonido de los timbales, las tumbadoras, los trombones, las trompetas, el bajo, la campana, el tres, la infaltable clave y muchos otros instrumentos, devolvían la salsa a su lecho inicial, a su esencia. Tal como lo escribió Méndez en la edición número cuatro de la revista Swing Latino (1978): “Ese ritmo afro-negroide parece haber recobrado su vitalidad. Las letras han cambiado y expresan lo que en realidad es: una música de protesta pero bailable. La voz de la clase pobre, la descarga del barrio…”.

Y “dijo bien” como expresan los decimistas, pues justamente espacios como una cancha, una plaza o alguna calle de zonas del 23 de Enero, La Silsa, San Agustín, servían de escenario para que soneros de la talla de Orlando Watussi, Nano Grand, Alberto Cocca, Andy Ortega, Nelson Navas, así como agrupaciones de renombre como Mango y El Sonero Clásico del Caribe, dieran lo mejor de sí para conectar con un público que les retribuía de forma sincera con lo más valioso que un artista puede obtener: el respeto, la admiración y el agradecimiento eterno, guardado en la memoria de esta población, especialmente en la de los niños y adolescentes del momento, que a partir de este contacto hicieron de la salsa una compañera de vida.

En el 23 de Enero también hubo descarga

En el 23 de Enero también hubo descarga

En aquella entrevista del 78, Viloria explicó que una de las principales intenciones de esta iniciativa era “influir en los muchachos que habitan las barriadas caraqueñas” y de esta manera sembrar en ellos el interés por la música y por este camino que los aleja de los vicios y la delincuencia. De allí que esta actividad también era acompañada con jornadas deportivas, una manera acertada de mostrar opciones sanas para ocupar el tiempo de ocio.

Lo más interesante de esta movida salsera es que no surgió de ningún ente gubernamental, característica que le dio más autenticidad, pues fueron los mismos músicos quienes promovían estos encuentros con su pueblo.

Varios años duró La Descarga de los Barrios y aún el público melómano venezolano lo recuerda con la emoción de la época pese a que, a diferencia de Fania All Stars, no se grabó ningún disco que registrara este encuentro. No es la única iniciativa de este estilo; El Afinque de Marín, las fiestas con motivo de las celebraciones locales, fuera de Caracas La Guataca de Madera 15 y otras experiencias incluso reseñadas en este espacio son parte de la espontaneidad que la salsa en sí misma provoca y exige. Quizás son los orígenes humildes de esta expresión musical los que generan este efecto; esta génesis que nada tiene que ver con las grandes tarimas, reflectores y amplificadores de sonidos con las que algunos la relacionan. La salsa es del y para el pueblo, el de a pie, el humilde de corazón y esto perdura eternamente, por ello son muchas las descargas que aún retumban y que faltan por sonar en los barrios caraqueños y del resto del país. Más na… ¡Saravá!

ÉPALE 331