ÉPALE335-HERMANOS LIMARDO

POR GERARDO BLANCO @GERARDOBLANCO65 / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

El oro que se vislumbraba en la espada individual vino envuelta en una final histórica para Venezuela y los Juegos Panamericanos que se celebran en Lima, Perú. Rubén Limardo y su hermano Jesús se enfrentaron por la presea dorada, y el campeón olímpico impuso su experiencia y categoría 15-8 para conquistar su tercer oro y el segundo consecutivo en la historia de los juegos. Por primera vez en 18 ediciones de esta cita continental una pareja de hermanos se enfrentó en la final por la medalla dorada.

La elección del menor de los Limardo en acompañar al campeón olímpico de Londres 2012, y doble medallista de plata en mundiales, fue acertada. “El bebé está volando”, había anticipado el propio Rubén sobre el menor de la dinastía de espadistas. Ambos se habían medido en junio pasado en la final del campeonato panamericano de esgrima, celebrado en Toronto, donde Rubén se impuso 15-14 en otra final inédita.

Jesús quedó primero en la ronda de clasificación al ganar todos sus combates en las poules y Rubén avanzó como mejor tercero, ubicación que evitó un enfrentamiento en los cruces previos. El bebé avanzó directo a cuartos de final, donde superó con amplitud (15-4) al brasileño Athos Marangon, con una gran defensa para meter sus réplicas. En semifinales perdió la ventaja de dos tocados sobre el colombiano Jhon Rodríguez, pero con sangre fría y una gran coupé lo venció en el minuto extra con el toque de oro. El camino a la final de Rubén también fue con suspenso. Tras vencer 15-11 al brasileño Nicolás Ferreira y batir 15-8 al argentino Jesús Lugones, le tocó sufrir ante el cubano Yunior Reytor, al que venció en muerte súbita con una esquiva y un toque de infarto a la cabeza.

En el combate decisivo Rubén fue consiguiendo los tocados con la sólida defensa y la velocidad acostumbrada, y todo terminó con un feliz abrazo familiar entre lo dos protagonista. Rubén Limardo, el esgrimista nacido y formado en el estado Bolívar, se convirtió en el espadista más laureado en la historia de esta competencia. Es el único con cuatro finales consecutivas, porque también disputó el oro en las citas de Río 2007, Guadalajara 2011 y Toronto 2015, en las que ganó oro, plata y oro, respectivamente. Las tercera presa dorada conseguido en Lima lo consagró como el mejor espadista en la historia de las 18 ediciones de los juegos iniciados en Buenos Aires 1951. La espada de Bolívar volvió a relucir en América.

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