“Adiós, Nonino” (I)

Por Humberto Márquez / Ilustración Julietnys Rodríguez

Todos hemos tenido que ver con alguna familia italiana a lo largo de nuestras vidas y debimos escuchar el cariñoso trato de los nietos con sus abuelos: la nona y el nono, por lo que no es aventurado pensar que Nonino es una suerte de abuelo chiquito, el padre, vale decir, el hijo del nono.

Vale también decir, tomando de Todo Tango, esa página extraordinaria, el texto de Ricardo García Blaya: “La muerte aparece en el tango —tanto en sus títulos como en sus letras—, con distintos significados. Respecto a los primeros recordemos ‘El tango de la muerte’ (título de dos obras homónimas), ‘Balada para mi muerte’, ‘El beso de la muerte’, de Pérez Freire y Viergol; ‘Hasta la muerte’, de Juan Maglio; ‘La mariposa y la muerte’, de Pontier y Marechal; ‘La muerte de milonguita’, de Canaro y Bonatti; entre muchos otros”.

Todo esto para decir, que ‘Adiós, Nonino’ es un tango de luto de Astor Piazzolla, a propósito de la muerte de su padre Vicente Piazzolla, obviamente, el Nonino de esta historia.

Cuenta Jorge H. Andrés en La Nación —en un texto que tituló “‘Adiós, Nonino’, historia de su nacimiento y sus variaciones”—, que el deceso de Vicente Piazzolla ocurrió “… en Mar del Plata como consecuencia de un tonto accidente de bicicleta, mientras el hijo compartía con Copes y Nieves un show de tango en Puerto Rico. De vuelta en Manhattan, en lo que parecen haber sido jornadas que mezclaban variadas desesperaciones, creó su gran tango-homenaje, en realidad una revisión de “Nonino”, compuesto en París cinco años antes para orquesta de cuerdas y al que recién volvió a prestar atención en 1961, cuando hizo convivir ambas piezas en Piazzolla interpreta a Piazzolla, su primer gran álbum con quinteto”.

Al decir de hijo, Daniel Piazzolla: “Papá nos pidió que lo dejáramos solo durante unas horas. Nos metimos en la cocina. Primero hubo un silencio absoluto. Al rato, oímos que tocaba el bandoneón. Era una melodía muy triste, terriblemente triste. Estaba componiendo ‘Adiós, Nonino’”.

ÉPALE 385

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