Agosto / Tibisay Lucena | La rectora

Sobria, comedida; incuestionablemente sólida y coqueta, siempre impecable.

Guara. Dicen que tiene un tatuaje en la nuca, que es amante del arte y que su trato con la gente es de una dulzura que invoca al abrazo. Hay que decirlo: se parece al hada madrina de la Cenicienta y eso nos encanta.

Al mismo tiempo es Lucena, la mujer de la tendencia irreversible. Socióloga, doctora, profesora, música. Ejecutora del violoncello, y tan amiga de Edgar Ramírez que ambos han hecho explotar el internet enviándose cariños, para el disgusto de unes cuantes envidioses. Además, hay quienes cuentan que canta muy bello.

La Tibi, le decimos con cariño, y es que no hay alma que no sepa quién es. “¡¿Dónde está la mujer más esperada de Venezuela?!”, gritaba el señor en cada esquina del país durante cada elección de los catorce años que duró su gestión como rectora del CNE.

Y el vil egoísmo no fue capaz de derrumbarla, ni hubo cáncer que la hiciera desistir, ni asedio que la convenciera de la huida.

Regia, batalladora de paso firme. Acordemos que la mujer tiene nervios de acero: no cualquier ser humano le gana medio round a la muerte y sus sayones, y Tibisay lo hizo con una mano, mientras con la otra se pintaba la boquita para salir bien guapa a darnos los resultados.

Malú Rengifo

ÉPALE 395