¡Ahí viene la reina!

Por Pedro Delgado / Ilustración Justo Blanco

¿Cómo no me voy acordar yo, un carajito de siete años bien pilas, de aquellos carnavales de febrero de 1956 al lado de mi mamá, tiempos del mandato del general Marcos Pérez Jiménez, cuando al grito de “¡ahí viene la reina!” pasó frente a nosotros aquella carroza con la Reina del Mundo encaramada en lo alto, sentada en un trono improvisado sobre una esfera simulando al globo terráqueo en un camión 750?

Fue en la avenida Sucre de Catia, cerca al Cine Venezuela, cuando en medio del alborozo y el “¡aquí es, aquí es!” comenzamos a recoger los caramelos lanzados desde el carruaje de Su Majestad. Algo imposible de olvidar, aquella sonrisa asomada en la perfección de un rostro Caribe, unos ojazos café y la frondosidad de un cabello azabache típico de las mujeres paridas en esta tierra.

De pronto, un colectivo asombro surgido del público viendo como aquel globo se tambaleaba producto de la brusquedad de un movimiento del camión, y el disgusto de la Soberana al regañar a quienes estaban encargados de la seguridad de aquella improvisación. La corona casi se cae al suelo. La caravana siguió avanzando hacia el oeste, donde debía girar alrededor de Plaza Sucre para su retorno hacia el este, vía Palacio de Miraflores.

Cuatro meses antes, el 20 de octubre, en Londres, Inglaterra, a la edad de 19 años, Susana Duijm había sido coronada Miss Mundo 1955, logrando ser la primera latinoamericana en obtener tal título. Humilde muchacha nacida en Aragua de Barcelona, estado Anzoátegui, el 11 de agosto de 1936, había  llegado muy joven a Caracas a trabajar en una empresa comercial. El destino la conduciría a aquella ciudad europea luego de ganar el Miss Venezuela, en Caracas, y el Miss Universo en la ciudad de California, Estados Unidos. En adelante empezaría a recoger frutos como modelo, actriz, presentadora de programas y locutora. Todo un preámbulo para su estabilidad económica.

“Tenía 18 años cuando entré al Miss Venezuela. Jamás me imaginé que iba a ser reina de belleza porque en esa época concursaban solo muchachas de la alta sociedad, y yo apenas estaba trabajando como recepcionista. Me descubrieron en una parada de autobús… Me convertí en la primera ‘Cenicienta’ del Miss Venezuela… Me vestía con ropa prestada. No tenia los medios para ir con ropa diferente para los cocteles”, dijo alguna vez para la cadena CNN en Español.

Con los Packard, Buick, Fargo, Oldsmobile, Studebaker y otras marcas de la época al coro de bocinas, serpentinas y papelillo, la volvimos a ver cuando regresaba desde el oeste enfilada la comparsa hacia el centro de la ciudad. Su mano alzada y extendida, vimos por última vez. Sin dudas que haber estado al lado de mi madre en aquellos momentos, ha sido de lo más inolvidable en la vida.

Carmen Susana Duijm Zubillaga cambió de plano en sana paz mientras dormía, el 18 de junio de 2016 en Margarita, estado Nueva Esparta, a la edad de 79 años. Una larga lista de condolencias llegaría hasta su familia desde todos los sectores del país.

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