“Ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven…”

POR NIEDLINGER BRICEÑO PERDOMO • @COLECTIVATEJEDORA / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Movimientos e individualidades feministas en acción permanente nos encontramos produciendo lo que será el próximo 25 de noviembre #25N Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, fecha en la que se denuncia y se actúa mundialmente en conmemoración a las hermanas Mirabal, mejor conocidas como Las Mariposas (en referencia al cruel asesinato de Patria, Minerva y María Teresa en República Dominicana, el 25 de noviembre de 1960).

En este contexto histórico recordamos a Lohana Berkins, cuando dice: “En un mundo de gusanos capitalistas hay que tener mucho coraje para ser una mariposa”. Ella fue una activista trans argentina que asumió la defensa por el derecho a la vida como compromiso de la vida misma.

Entre quienes atendimos la convocatoria nos encontramos Las Comadres Púrpuras, Plataforma de Lucha Campesina, Brigada Feminista Latinoamericana, Colectiva Tejiéndonos Mujeres, Frente Cultural de Izquierda, Movimiento Estudiantil La Raíz (Unearte), Comando Creativo, Tinta Violeta, Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, Adultxs Mayores de la parroquia Candelaria, entre otras organizaciones e individualidades que suman voluntades en las calles.

En estos espacios de construcción colectiva hemos ido profundizando la situación en que nos encontramos hoy las mujeres venezolanas, y a través de qué elementos podemos hacer visible la #EmergenciaFeminista en la que nos declaramos hace pocas semanas.

Una gran lluvia de ideas ha ido cayendo de parte de cada une, desde pensar y discutir cómo identificarnos en la calle con vestuarios y símbolos, cuales serán nuestros gritos de consignas, la propuesta cultural de performance y obras teatrales, micrófono abierto con poesía, ejercicio de la comunicación popular con elaboración de plantillas (esténcil)
con las que luego serán intervenidas las calles de Caracas, hasta cómo serán representadas todas y cada una de las víctimas de feminicidas (van más de 70).

Nos vamos visualizando al hacernos sentir en las calles con sonidos de percusiones, maracas, canciones y gritos que revelen nuestra lucha porque no haya #NiUnaMenos, porque no faltemos ninguna de las que somos y, al mismo tiempo, diciendo si tocan a una, nos tocan a todas”; nos vamos visualizando al honrar la vida de nuestras hermanas, madres, vecinas, amigas y compañeras que ya no están con nosotras; nos vamos visualizando pintorescas por las avenidas y calles de esta ciudad agitada, que ese día respira y se detiene un pelo para que nos encontremos, nos abracemos y nos convenzamos, cada vez más, que somos muchas y no descansaremos hasta que caiga el sistema que nos oprime: “Abajo el patriarcado, se va caer, se va caer…”.

Caminaremos juntas respetando el transitar y los dolores que genera estar consciente y luchar por que todas vivamos libres de violencia. Esas heridas se irán manifestando también, pues nuestras cuerpas y nuestras vidas han sido golpeadas y marcadas por una carga cultural que vamos deconstruyendo a pasos, pero sin pausas, porque ahora sabemos que “nos tienen miedo porque no tenemos miedo”.

Exigimos la despatriarcalización del sistema jurídico y legislativo en nuestro país porque, a pesar de que avanzamos en nuestras leyes, en la práctica no quiere decir mucho. Casos de femicidio dan evidencia de la pésima atención a las mujeres en las instituciones que deberían protegernos, y por eso decimos: “Ni una menos en Revolución”.

A pesar de nuestra arrechera, indignación, vulnerabilidad y tristeza por las que ya no están, estaremos llamando a luchar, con alegría, a las mujeres (tode aquelle que se sienta mujer), a ésas que miran de lejos nuestra manifestación. Porque todas somos víctimas de las acciones machistas, y darnos cuenta de ello es el primer paso a emprender el camino de pensarnos y acompañarnos en este andar. “Mujer escucha, únete a la lucha”.

Nos conectaremos con esa energía mística y sorora que nos va moviendo desde el amor, la ternura, el abrazo, pero también desde la rabia necesaria y la aclamación de justicia. Conectaremos con nuestras ancestras para que nos sigan guiando y recordando que “somos las nietas de todas la brujas que nunca pudieron quemar”.

ÉPALE 348

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