POR MARIELIS FUENTES • FUENTESMARIELIS@GMAIL.COM / ILUSTRACIÓN RAUSSEO DOS

NO MULHERES NO BRASILCuando el fantasma conservador se cuela en espacios políticos, ¿qué peligros acechan? Veamos el caso de Brasil, donde un fuerte fundamentalismo religioso impregnó no solamente las subjetividades sino sus instituciones públicas. En 2016, se dio pie a un golpe de Estado disfrazado de impechment contra la primera mujer presidenta del gigante suramericano. Dilma Rousseff fue, bajo artimañas y engaños, deslegitimada de su cargo, en un procedimiento carente de pruebas que sustentaran las acusaciones de corrupción. La derecha de esa nación, estrechamente ligada a sectores evangelistas, llevó a cabo esta treta política que culminó colocando a Michel Temer en el palacio de Planalto.

La acción fue catalogada por Rousseff como un golpe machista, una represalia misógina de quienes tienen en su mente un estereotipo de mujer. Los números en retroceso de las políticas públicas en materia de género después de la asunción ilegítima de Temer son prueba de ello. Precarización de las condiciones laborales de las trabajadoras, irrespeto de los permisos pre y postnatales, exclusión casi total de las mujeres en el ámbito político son parte de las estrategias de la masculinidad evangelista brasileña.

Recientemente, en Brasilia, el juez Waldemar Claudio de Carvalho pasó por encima del Consejo Federal de Psiquiatría de Brasil y aprobó una ley que permite a psiquiatras aplicar la “cura gay” o también conocida como terapia de conversión sexual, método que además de invasivo, agresivo y desaconsejado por los organismos de salud internacional, es totalmente absurdo, pues ya desde 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría despatologizó la homosexualidad y el lesbianismo. Lo mismo hizo la Organización Mundial de la Salud en la década del 90, pero al juez esto le parece pequeña cosa y ha permitido que en Brasilia se apliquen terapias de electrochoque, inhibición química de la libido, encierro involuntario y prédicas a personas que manifiesten una orientación sexual diferente a la heterosexualidad. En los últimos días del 2017, la cámara del Congreso, compuesta por 18 hombres y una sola mujer, aprobó el proyecto de reforma constitucional 181, un caballo de Troya que con el pretexto de ampliar los derechos reproductivos de las mujeres introduce en la ley el veto a la interrupción voluntaria del embarazo en caso de violación, malformación anencefálica o riesgo de vida de la madre, legal en esa nación desde 1973.

La religión y la política son como el agua y el aceite, cuando permitimos que en los discursos políticos se cuelen percepciones individuales religiosas muere la pluralidad y decae la diversidad; en Venezuela si hablamos de socialismo cristiano es bueno tener bien claro ¿qué tipo de Cristo?

ÉPALE 265

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