Alberto Naranjo: All Star que estás en los cielos

Del callejón de la puñalada al Hotel Tamanaco, de arreglista y compositor a bombero rescatista, Alberto Naranjo, hombre de muchos y variados oficios, decidió vivir la época que le correspondió haciendo, creando y componiendo, junto a múltiples artistas, la música que desde los años 70 hizo bailar al pueblo venezolano. El Trabuco está armado y seguirá sonando, maestro

Por Ketsy Medina Sifontes / Fotografías Archivo

Al leer y escuchar algunas entrevistas realizadas a Alberto Naranjo encontré una dureza parecida a los callos de las manos de los obreros, algo en su tono y comentarios daban cuenta de que este maestro estaba más cerca de San Agustín que el Sistema Nacional de Orquestas.

Naranjo se dedicó al oficio manual de la música y eso, más que restarle trascendencia, por el contrario, le aseguró un lugar, junto a sus compinches de El Trabuco Venezolano, cuando fueron reconocidos como Patrimonio Cultural de la Nación, hacia el año 2017.

Miguel Armando García, periodista del equipo de comunicaciones de la Biblioteca Nacional de Venezuela, realizó una grabación en la que Naranjo contó su experiencia como músico y donde destaca la importancia de haber sido, por unos tres años, parte del grupo musical de planta que acompañaba los shows artísticos del Hotel Tamanaco.

Prefería utilizar la palabra anfitrión, mucho más dignificante y reconocedora del artista y sus capacidades

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Aseguraba que trabajos como estos eran importantes “porque te dan mucha experiencia. Cada semana la compañía traía artistas distintos. Eran artistas itinerantes, entre quienes destacaban Antonio Gades, Celia Cruz, Pedro Vargas”.

Al público lector más joven le recomiendo, durante este recorrido, ir cortando y pegando todos los nombres dichos y los que están por venir en su buscador favorito de internet; más aún, si lo hace en Youtube siéntese y disfrute.

Para Alberto Naranjo la palabra telonero era “fea”, desagradable, le daba la sensación de que el artista que iniciaba el espectáculo quedaba oculto, rezagado detrás del telón; por eso este término le resultaba ofensivo. Prefería utilizar la palabra anfitrión, mucho más dignificante y reconocedora del artista y sus capacidades; el talento, abriera o cerrara una presentación, merecía igual respeto.

¿Y quiénes son sus padres?

Graciela Naranjo (pionera de la radio, el cine y la televisión) y Magín Pastor Suárez (conductor, desde 1945 hasta el año 1957, de uno de los programas musicales más famosos de la época, llamado A gozar muchachos). De esta unión mediática, con bandas sonoras de orquestas como la Billo’s Caracas Boys, nació Jorge Alberto Naranjo un 14 de septiembre de 1941.

Graciela y Alberto Naranjo

Durante su infancia tuvo la oportunidad de conocer y divertirse en estudios de grabación, conocer lo que ocurre tras las cámaras, relacionarse con artistas y personalidades, pero también vincularse con el personal técnico y obrero que hacía posible la magia.

“Las épocas no son iguales, ninguna es mejor que otra. lo importante es que tú puedas mantenerte en ella y respondas evitando que se te vuelva efímera”.

(Alberto Naranjo)

Según señala García en su reseña sobre el maestro, éste inició su carrera como baterista profesional a los 18 años, siendo su influencia musical más destacada el género del jazz y la música clásica.

Naranjo, autodidacta de formación, fue de las personas que pensaron y demostraron que es posible “ser músico sin necesidad de estudiar. En la actualidad existe mucho accesorio tecnológico que simplifica la vida”, refiriéndose a los arreglos, composiciones y ejecuciones musicales; sin embargo, destacaba que “eso tampoco quiere decir que gracias a estos avances podamos tener mejores o peores músicos”.

Igual pensaba sobre el tiempo que nos tocó vivir, del que decía: “Las épocas no son iguales, ninguna es mejor que otra. Lo importante es que tú puedas mantenerte en ella y respondas evitando que se te vuelva efímera, reconociendo que durante el trayecto te tocará realizar, desde distintos roles, distintas tareas”.

Naranjo al ruedo

Con Chucho Sanoja y su Orquesta, a los 22 años, Alberto ya andaba guarachando y merengueando (en el LP Lamento naúfrago y la canción Apágame la vela) con la percusión; después de esta experiencia tocó junto a artistas como Vikki Carr, Tito Rodríguez, Julio Iglesias, entre otros.

El Callejón de la Puñalada un lugar particular, ubicado en el bulevar de Sabana Grande de la ciudad de Caracas, desconocido, misterioso y hasta peligroso para algunas personas sirvió de escenario, a finales de la década los 60, para que el público moviera el cuerpo al ritmo del punto cubano de Pedroza y su Orquesta Show con su Guajira ven, una de las piezas más rítmicas y malandras para bailar en ese lugar.

Teniendo a Tito Puente como modelo, Alfredo Naranjo hozo su contribución cuando rompió esquemas en el mundo del espectáculo, y así demostrar que la percusión podía ocupar, con talento y destreza, la parte delantera en un escenario.

Una vida de toques y noches, de música acompañada de baile; una vida donde alternaba la calle, los teatros, salas de conciertos y estudios de grabación, elementos que fueron abonando el terreno para la fundación de una orquesta bajo el nombre de El Trabuco Venezolano.

El Trabuco Venezolano fue más que salsa, juntó el talento venezolano en un solo disco

El Trabuco Venezolano

Inspirado por la Fania All Star, el maestro decide crear una orquesta con la intención de fortalecer y moralizar al talento venezolano que, tanto ayer como hoy, ha mostrado inseguridades a la hora de presentarse en tarimas y eventos junto agrupaciones musicales reconocidas del extranjero.

El Trabuco Venezolano, desde su creación en 1977, se consolidó como una banda de salsa, latin jazz y fusión venezolana, en la que Naranjo se destacó como arreglista y compositor, lo que reforzó en él una especialidad a la que empezó a dedicarse en paralelo: la “música de estudio, de estudio de grabación”, como él mismo decía.

Esta banda nació siguiendo la onda de movimientos all stars (todos estrellas) que aparecieron en la década de los 60.

Discografía, conciertos, salones de baile y mucho guaguancó

Esta experiencia aumentó su buena fama, lo que le llevó a componer arreglos para agrupaciones como Guaco y  para artistas de la talla de Simón Díaz, Oscar D León, Ricardo Montaner, Aldemaro Romero, entre otros.

El término trabuco proviene del argot venezolano beisbolero y significa la selección de los mejores jugadores de diferentes equipos en las diferentes posiciones; en la música significó, para Naranjo, la selección de músicos procedentes de diferentes clubes o bandas, y así lograr un movimiento musical integrado por lo mejor del talento criollo.

Para Randolph Borges, columnista del portal  VTactual, El Trabuco Venezolano logró “convocar a la maquinaria salsera más grande que haya existido en tierras venezolanas”; aunque el percusionista autodidacta “nunca se aceptara salsero (…) quedará grabado en la historia de la salsa y el jazz de nuestro país”.

Como para la muestra basta un botón, acá les menciono los siete arreglos más importantes que Borges destaca del trabajo de Alfredo Naranjo y El Trabuco Venezolano:

  • Tres días: original de Chucho Valdés, con arreglo de Alfredo Naranjo
  • Yo soy la rumba: original de Marcelino Guerra, donde destaca en la batería nuestro homenajeado.
  • El gavilán: versión salsera de canción del folclor popular venezolano.
  • Bravo rumbero: original del local (caraqueño) Cheo Navarro.
  • Don Simón: autoría de Alfredo Naranjo.
  • El cumanaco de San Juan: original de Francisco Delfín Pacheco.
  • Imágenes latinas: himno salsero que mejor representa a El Trabuco Venezolano.

Un músico popular

Naranjo para el periodista Borges, siempre en tono de queja hacía mención de la postura de la academia, al no reconocerle como músico. A pesar de ello, su trayectoria le brindó un título mayor, que acerca al hombre a la comunidad: ser considerado un “músico popular”.

No necesitó de títulos, conservatorios o pasar por la formación rigurosa de una gran escuela; a su ritmo y tempo fue adquiriendo capacidades y conocimientos que, a su más avanzada edad, le permitieron destacarse como formador, historiador y escritor.

Por haber sido un creador que con su dedicación, y la de los músicos que le acompañaron, contribuyó a la proyección del acervo cultural de Venezuela alrededor del mundo le fue otorgado a El Trabuco Venezolano, en su trayectoria de 40 años de vida artística, el título de Patrimonio Cultural de la Nación.

Durante la serie de conciertos, espacios formativos, conversatorios y demás actividades realizadas para celebrar este reconocimiento manifestó a la Agencia Venezolana de Noticias sentirse sorprendido pues, al considerarse una persona humilde, nunca había aspirado recibir un premio como éste; su propósito se había concentrado siempre en hacer música: Yo soy un hombre de muchos oficios. He sido bombero, por ejemplo. Este premio es algo que no me esperaba.

El 27 de enero Alfredo Naranjo se convirtió en un all star que está en los cielos; su nombre, durante ese día, se mantuvo posicionado como etiqueta destacada en la red social Twitter. Muchas fueron las personas del mundo artístico y periodístico que ese día lamentaron su partida. Partió un Gran músico y creador venezolano, el Maestro Alberto Naranjo, la Salsa y el Jazz están de duelo activo, para él siempre sonará la buena música, Venezuela y Latinoamérica lo aplauden. Buen viaje querido Maestro, escribió el cantautor Cheo Linares en su cuenta Twitter.

El Trabuco Venezolano durante el recibimiento del Patrimonio Cultural de la Nación

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