ÉPALE256-ENTREVISTA

LA ALTA CULTURA DICE QUE LOS INSTRUMENTOS SUENAN MEJOR CON ABETO ALEMÁN. UN LUTIER DE EL JUNQUITO, PREMIADO POR LA UNESCO, SE DECANTA POR EL CEDRO CRIOLLO Y ANDA FELIZ DE LA VIDA

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO ⁄ FOTOGRAFÍAS CAMILLE BRICEÑO

Los siameses de Alexander están hechos de las maderas nobles que proporciona la fauna tropical. No es lo mismo, según los entendidos, una guitarra labrada en Alemania, Italia o Estados Unidos con abeto, palisandro o ébano que una bandola hecha con algarrobo o melina de la jungla amazónica, confeccionada en el kilómetro 16 de El Junquito y con madera decomisada por un destacamento de la Guardia Nacional Bolivariana.

También es integrante de la mítica agrupación Odila

Es integrante de la mítica agrupación Odila

A Alexander, un experto de talla mundial, le  sabe igual; es más, le sabe mejor lo nuestro y lo explica dramáticamente: “Nos impusieron que nos gustara el sonido de esas maderas y rechazáramos las nuestras”. Alexander Paredes es músico y lutier con más de 25 años dedicados a la creación de instrumentos, y muchos más a la música como ejecutante. En 2014 recibió por la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) el reconocimiento por la Excelencia para la Artesanía-Región Andina, lo que debió catapultarlo a la fama, pero no lo hizo. Por lo menos, que notara, hubo algarabía entre sus amigos y allegados pero fue poco lo que las instituciones hicieron o hacen a su favor. “Cada vez es más difícil sacar adelante esta pasión pero, igual, seguimos en la lucha”.

Los siameses son la bandola y el cuatro, elaboraciones real-maravillosas de su autoría pero siguiendo una tradición muy criolla en la égida de maestros como Cruz Quinal y su bandolín morocho.

Se inició, como muchos, en los talleres de fabricación de instrumentos de la Fundación Bigott. Se aficionó a la lutería buscando nuevas formas de construcción, el conocimiento de la madera y su acústica, la afinación de todas las piezas que no se fabrican en Venezuela.

“EL ARTESANO DEBE FABRICAR MUCHAS PIEZAS PARA VIVIR. POR SUPUESTO, VENDO MUCHOS INSTRUMENTOS QUE ME ENCARGAN, AUNQUE QUISIERA DEDICARME TIEMPO COMPLETO A ESTO, CON LA MENTE FRESQUITA”

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—¿CÓMO LLEGA UN CARAQUEÑO A SER RECONOCIDO POR LA UNESCO?

—En 2012 surge el proyecto Venezuela Disco, donde me dedico a unir al sector, trabajando en la manera de darle un nombre distinto al gremio de los lutieres. Entonces, empecé a trabajar en algunos encuentros que denominé Constructores de Sonidos; luego nos fuimos a Bailadores en 2013, que fue maravilloso porque permitió unir a los instrumentos de cuerda con los de viento y los de percusión afrovenezolana. Allí empecé a trabajar en la propuesta de fundir dos instrumentos en uno solo. Surgió el cuatro siamés, que consta de dos mástiles en un solo cuerpo de caja acústica; con la investigación le agregué la afinación del cuatro y media, que está en desuso en este momento a excepción, creo, de la sierra de Coro. Por la otra cara le agregué, de entre la batería de cuerdas del estado Lara, el cinco y media, que da una armonía bellísima; le hice una afinación a mi criterio. Luego hubo un llamado para participar en la Unesco con una pieza inédita y mi instrumento fue galardonado.

—¿VIVEN EXCLUSIVAMENTE DE LO QUE PRODUCEN?

—El artesano debe fabricar muchas piezas para vivir. Por supuesto, vendo muchos instrumentos que me encargan, aunque quisiera dedicarme tiempo completo a esto, con la mente fresquita, pero soy músico también y trabajo para el Ministerio de la Cultura.

La bandola y el cuatro siameses le valieron el reconocimiento de la Unesco

La bandola y el cuatro siameses le valieron el reconocimiento de la Unesco

—¿HAY UNA MADERA PARA TRABAJAR MEJOR?

—Cuando empezamos a conocer el arte de la lutería europea nos llegaban, sin problemas, el abeto alemán, el ébano africano, palisandro de la India, que son las maderas que Europa y Estados Unidos le venden al mundo como las mejores. Pero nosotros acá tenemos años, desde la conquista, utilizando nuestra madera: el cedro, la caoba, el pino caribe. Esos instrumentos no tendrán la perfección del arte que llegó de afuera, pero su sonido era criollito, son nuestros instrumentos.

—¿POR UN TEMA DE COSTUMBRE?

—Para mí las maderas venezolanas son bellísimas, pero tú pones en comparación las maderas nobles o preciosas y un instrumento solo de cedro, y vas a ver la diferencia.

El capitalismo nos ha impuesto que todo lo importado es mejor. Es cuestión de desacostumbrarse.

Abeto y ébano versus cedro y caoba

Abeto y ébano versus cedro y caoba

—¿POR QUÉ SIAMESES?

—Los morochos están separados. En cambio, estos son siameses porque tienen dos mástiles en un solo cuerpo unido.

—¿QUÉ SE CONSIGUE AHORITA PARA FABRICAR?

—Solo se consiguen las maderas venezolanas porque hasta los tíneres, los selladores, cuerdas, clavijas, lacas, colas son importados. Ahorita hay propuestas de hacer aleaciones de metales maleables para fabricar los trastes, por ejemplo, y hasta se han hecho prototipos, pero no arrancan. La ingeniería, la economía cultural deben trabajar en conjunto.

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