POR HUMBERTO MÁRQUEZ / COMPOSICIÓN TATUN GOIS

ÉPALE301-ALMA MÍACuando uno es un desahuciado del amor y escucha este poema en bolero, Alma Mía de María Grever,  como diría Héctor, ¡se soltaron los caballos otra vez! Y si la escuchas en la versión de Bola de Nieve, dedicada a un marido suyo porque era gay, y ya el peo no es si es a un hombre o a una mujer, según sea el caso, sino es el dolor ahí contigo, la desesperanza de tu soledad, de los últimos años que te quedan y que tu alma te hable como si lo hiciera tu angelito bueno (o el malo, que es mi preferido), hay que dejarla correr: Alma mía sola, siempre sola, / sin que nadie comprenda tu sufrimiento, / tu horrible padecer, / fingiendo una existencia siempre llena / de dicha y de placer. Y que conste, yo no estoy fingiendo un coño. Yo estaba por perder mi gran amor, ya perdido hace rato, que es peor, y es mi cerebro el que está en salmuera porque el corazón es una falacia.

María Joaquina de la Portilla Torres, conocida como María Grever, discípula de Claude Debussy, le regaló estos versos a los enamorados tristes del planeta. Y aparte de la mencionada versión del Bola destacan las de Olga Guillot, José Mojica, Libertad Lamarque, Pablo Milanés (en El Tropicana), José Feliciano,
Mayra Valdés (con su hermano Chucho) e Irakere, entre otros. Pero a la que le ronca el mambo es a la de Natalia Lafourcade y Los Macorinos, en un ancianato. Alvaro Real no sabe “si ellos escucharon un mensaje del Papa Francisco sobre la vejez, o simplemente vieron la cultura del descarte y cómo viven los ancianos y quisieron hacerles un homenaje”. Lo cierto es que esta interpretación de Lafourcade, harto conocida por sus homenajes a Agustín Lara, se ha convertido en un verdadero fenómeno en medios de comunicación y redes. Un resultado enternecedor, como bien dijo Real. ¡No se pierdan el coro que le hacen las bellas viejitas!

EPALE 301

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