POR MALÚ RENGIFO •@MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN MALÚ RENGIFO

ÉPALE291-RECETARIOToda persona que cocine con frecuencia es probable que conozca las 147 formas de comer con poca plata. De la receta 148 en adelante los platos comienzan a ponerse rebuscados, y la misma guasasa de lechuga, atún del CLAP y mayonesa que hace uno cuando no tiene más nada es combinada con 25 almendras y rebautizada bajo el nombre de “lechugué a la almendré”, para que suene como una novedad, y el pelabola se queda con la curiosidad de cómo sabrá esa vaina porque, simplemente, plata para las almendras no hay.

En este momento, cualquier receta que tenga almendras o nueces es pura teoría. Si uno decide un día comprar una ínfima bolsita con 100 gr de almendras, más vale que vaya en bicicleta porque si se va a pie, cuando vaya a mitad de camino de regreso hasta su casa, seguro abrirá la bolsita para probar el botín, y en menos de tres minutos se habrá comido 14 de las 15 almendras que le dieron por una suma equivalente al total de su salario (antes de los anuncios recientes del presidente Maduro).

En sustitución de las almendras, nueces y demás semillas de ese tipo tenemos en Caracas una opción sabrosa, nuestra y gratuita; pero, eso sí, hay que hacer mucho caso a las instrucciones para no envenenarse como un pendejo. Coge dato porque solo necesitas buscar un jabillo.

El jabillo es ese árbol grande, con púas en el tronco, que bota unos cachitos de madera que parecen delfines y que se usan para hacer zarcillos y artesanías. Cuando el fruto del jabillo se cae y se rompe, además de los cachitos de madera se suelta una semilla plana y redonda que es muy venenosa cuando está cruda, igual que el merey, pero que si se tuesta pierde la toxicidad, igual que el merey.

Si usted recoge un puñadito de semillas de esas y las tuesta bien tostadas, a fuego bajo pero por muuuucho rato, y por ambas caras, sin que se quemen, todo lo que es tóxico en ellas desaparece y, entonces, se pueden comer y usar para complementar ensaladas, aunque solo es recomendable usarlas en cantidades bastante moderadas, para evitar un dolor de panza. Otra opción de semillas igualmente tostables, pero muchísimo más seguras y que sí se pueden ingerir tostadas en cantidades industriales, son las de la auyama. Y también las del mamón.

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