ÉPALE249-PICHONES

POR GUSTAVO MÉRIDA @GUSMERIDA1 / FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

ÉPALE249-PICHONES 3 Eso es todo lo que dice el aviso.

No es todo lo que vende, pero, para efectos de ubicación, leer ese aviso (exacto, preciso, breve y contundente: usted va a saciar su apetito por solo 17 bolos) le ayudará a saciar su apetito por solo 17 bolos con un menú que se compone de sopa, seco (tres contornos) y jugo o refresco.

ÉPALE249-PICHONES 4En la pizarra de adentro: pechuga gratinada, milanesa al ajillo y bistec a la plancha. Los contornos anunciados eran arroz, tajada y ensalada rallada, pero también había papas fritas y al vapor. Lo supe por espiar otros platos, que es una muy mala costumbre que no debe hacerse después de ordenar, por supuesto. Se hace antes.

Las porciones son las (¿cómo decirlo?, ¿comunes? “Sí, comunes”. ¡Gracias!) comunes en este tipo de menús: poca proteína y suficiente carbohidrato; la ensalada precisa (aunque con bastante mayonesa) y una breve (o más bien media) sopa de lagarto sin el cariño del cilantro recién cortado, rociado justo antes de viajar a la mesa que, a pesar de todo (llegaron sin las cucharillas), estaba deliciosa.

ÉPALE249-PICHONES 2LA PARROQUIA

San Bernardino es distinta. Sé que no descubro el agua tibia, pero matizar a Caracas es un ejercicio de alivio que sirve para lo que sirven los alivios. La avenida Paraíso (la de los huecos), la avenida Cajigal (la de los taxis), la avenida Altamira (la que va en bajadita), la avenida Cristóbal Mendoza (la doble vía) y la avenida José Félix Ribas (la de la basura) llegan, o parten, o confluyen en una placita de esas que amaría Salvador Garmendia y que me está empezando a gustar, por envidioso. Es una plaza donde descansan los carniceros al mediodía, descalzados y felices y también es la placita donde ella, de menos de 30, operada hace menos de un mes en el Pérez Carreño de una obstrucción intestinal y en primer año de la Misión Ribas me miró sin mirarme y se alejó y la dejé de ver.

ÉPALE249-PICHONES 5El trozo de bistec era flaco pero sabroso, con la dureza de la carne de segunda que se paga igual que la otra. Tenga cuidado con la torrecita de arroz: puede caerse con un descuido del cuchillo y desperdiciar esos granos que saltan sobre la mesa y que siempre dan ganas de recogerlos y comérselos igual que si hubiesen caído dentro del plato.  La ensalada parecía casera y no solo por la cantidad de mayonesa; Yamileth Torrealba tiene esa sazón que compensa la frugalidad que, por menos de tres dólares (si usamos una tasa decente), es comprensible.

La atención puede mejorar.

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