ÉPALE247-CARTA RODOLFO CASTILLO

POR RODOLFO CASTILLO / CARTA

Amada ciudad (mi querido terruño):

El evidente vejamen y maltrato a los que permanentemente estás expuesta te afean, te caotizan cada día más. Sin embargo, y sin que esto se trate de una apología a la devastación, algunas secuelas de ese agravio constituyen, hoy por hoy, parte de tu irresistible encanto. Nada mejor para explicar esta contradicción que un pequeño ejemplo. El deterioro de las fachadas de las pocas casas coloniales que aún conservas (en La Pastora, San José o San Juan) dejan a la intemperie tus ladrillos rojos de siglos, como una herida en carne viva de una bestia feroz. Créeme que no existe nada que excite más mis añoranzas de caraqueño que el aroma que exhalan tus ladrillos cuando la lluvia recién los ha humedecido. Ese tibio efluvio me confronta, de inmediato, con ese animal cultural siempre esquivo: la caraqueñidad. Por otra parte, esa fragancia te identifica, te define, cosa nada desdeñable en tiempos donde la personalidad es difusa. El perfume de tu sangre, tu sol decembrino, tus gélidas mañanas de enero y el verde-azul de tus montes te hacen ser y me dan plena existencia.

De quien te quiere,

Rodolfo Castillo

ÉPALE247-POSTAL RODOLFO CASTILLO

ÉPALE 247 EDICIÓN 5° ANIVERSARIO

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