POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO

ÉPALE289-BOLEROSPor qué no han de saber que te amo vida mía. / Por qué no he de decirlo si fundes tu alma con el alma mía. / Qué importa si después me ven llorando un día. / Si acaso me preguntan diré que te quiero mucho todavía. Mátame guayabo que el amor no pudo, que este bolerazo de Consuelo Velásquez apenas me amaina el dolor. “Amar y vivir” es el bolero que esta hermosa compositora era bellísima aporta a la literatura del amorcidio, vale decir, cuando llega la hora de matar al amor, el momento de arrancar a jirones la última pasión que nos queda en el corazón. Qué importa si después me ven llorando un día. / Si acaso me preguntan diré que te quiero mucho todavía. Ayayay.

Chelo Velásquez, o Consuelito, era una mujer cejuda aunque no tanto como Frida, pelos alborotados y la boca pintada de rojo, como me gustaban a mí, jajajá. No hay mucha información sobre “Amar y vivir”, porque todo se lo llevó “Bésame mucho”, el bolero más grabado en toda la historia de la bolita del mundo (hasta por Los Beatles) y ya cronicada en estos “Boleros que curan el alma”. ¡Y qué!… porque aquí lo que queda es llanto hasta pa regalar. Se vive solamente una vez. / Hay que aprender a querer y a vivir. / Hay que saber que la vida se aleja y nos deja / llorando quimeras. / No quiero arrepentirme después / de lo que pudo haber sido y no fue. / Quiero gozar esta vida / teniéndote cerca de mí hasta que muera.

En “Amar y vivir” dice una cronista de la que se me voló el nombre, aunque pudo ser, tal vez, Tere Estrada Consuelo se enfrenta al qué dirán e incita a vivir la pasión hasta sus últimas consecuencias, para no quedarse con las ganas de lo que pudo haber sido y no fue. Y esa es la historia irremediable de nosotros que fuimos, somos y seguiremos siendo unos tarambanas del amor.

De su episodio más bonito quedó que “le ofrecieron un programa de música clásica en la naciente XEQ. No anunciaban que era ella sino un pianista austríaco, y para descansar se encerraba en su estudio a tocar sus melodías. Algunas intérpretes las oyeron y empezaron a cantarlas ocultando la autoría de Consuelito, quien afirmaba que “eran de una amiga”. Cuando Mariano Rivera Conde, director de programación de la XEQ, le pidió el nombre de la supuesta amiga para pagarle derechos de autor, dice que ella consintió: Está bien, está bien… esas canciones son mías. Después de eso se casaron y fueron muy felices.

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