Amor con pandemia, ¿no dura?

LLEGA EL DÍA MÁS CURSI DEL AÑO, Y TODAS Y TODOS LOS ENAMORADOS  DEL AMOR ANHELAMOS PÚBLICA O SECRETAMENTE QUE NOS TIREN UNA ROSITA. ¿CÓMO DESAFIARÁ EL ROMANCE LOS MOLINOS DE LA CUARENTENA EN UN TIEMPO EN QUE EL ABRAZO CORRE PELIGRO DE EXTINCIÓN?

Por María Eugenia Acero Colomine • @Andesenfrungen  / Fotografías Dahory Gonzalez • @Dahory-González Y Archivo

De todos los trastornos mentales que atormentan a esta decadente y apocalíptica humanidad, quizás el romance pudiera ser la dolencia de mayor peligrosidad, cuya vacuna Bill Gates jamás podrá patentar.

Se dice que las novelas de caballería son las grandes culpables de este martirio que pesa sobre los cansados hombros de los comunes mortales. Los relatos de doncellas, caballeros andantes y grandes misiones de batallas encarnizadas al parecer se alojaron en el inconsciente colectivo al punto de llevarnos a un eterno síndrome de abstinencia que constantemente anhela amar y ser amados. Pero si indagamos un poco más en la historia de diferentes civilizaciones en el mundo la idealización del encuentro amatorio es una constante. Así, por ejemplo, Krishna y Rhadarani habitan desde milenios dentro del ser en una copulación perpetua para que la raza humana trascienda las trampas de la ilusión de la era de Kaliyuga. Oshún y Changó quedaron amándose para siempre a pesar de vivir un amor prohibido, y a sus hijas e hijos, devotos de la regla de la Osha los protegen de todo mal. La abuela y el abuelo Kueka llevan cientos de años amándose convertidos en piedra, y, gracias a las gestiones del Gobierno Bolivariano, la abuela Kueka pudo reencontrarse recientemente con su amado y con su pueblo que por tantos años batallaron con el gobierno alemán para recuperar la piedra ancestral de un robo perpetrado por un artista teutón.

Todos los 14 de febrero el planeta celebra el Día de los Enamorados o de San Valentín.

Del amor y otros demonios

Así que implantados por el chip del amor, vamos caminando mientras presenciamos la debacle de estos tiempos. Luego de un giro más alrededor del sol, el planeta se aproxima una vez más a la fecha que más pasiones y polémicas desata. El comercio nunca antes había encontrado una excusa más perfecta para hacer sonar sus cajas registradoras alborotando el pequeño demonio del amor.

Todos los 14 de febrero el planeta celebra el Día de los Enamorados o de San Valentín. Gracias a multitudinarias protestas de malqueridos y solitarios, la ocasión pasó a llamarse el “día del amor y la amistad”, para que los no correspondidos no nos quedáramos como la guayabera. Entonces absolutamente todas y todos –así en público nos las tiremos de trascendidos–, este día anhelamos que alguien nos lance un te quiero en el oído.

Según la tradición, San Valentín de Roma fue un sacerdote romano que acompañaba espiritualmente a los cristianos que habían caído presos en las persecuciones contra los practicantes de esta fe y les ayudaba a prepararse para el martirio y la muerte.

Algunas parejas se han consolidado en lo afectivo con esta pandemia

Otra versión cuenta que se trataba de un sacerdote que, pese a que las autoridades romanas prohibían contraer matrimonio a los jóvenes soldados, por considerar que serían mejores combatientes si no tenían ataduras familiares, se dedicaba a casar a las parejas en secreto, según el rito católico.

Cuando fue descubierto, Valentín fue sometido a martirio y finalmente decapitado: metáfora explícita de que definitivamente a todos el amor nos hace perder la cabeza.

El amor es un gran negocio

En el Día de los Enamorados la maquinaria comercial se destaca. Los restaurantes y hoteles botan la casa por la ventana para que las parejitas se encuentren, y todos los negocios de lo que sea buscan multiplicar sus ventas. La creatividad en el mundo de los negocios ha llegado a niveles insospechados, al punto de que las ofertas no solo se han quedado en la tradicional venta de flores, bombones y regalos afines. Los talleres mecánicos, academias de idiomas y hasta ventas de aire acondicionado han lanzado promociones para que demostremos nuestro amor efectuando una transferencia o con el billetico verde.

Amor con tapabocas

Este año estrenamos una nueva modalidad a las celebraciones. A pesar de que el Gobierno Bolivariano decretó carnavales con flexibilización, es posible que no veamos por las calles tantas parejitas celebrando como de costumbre.

El coronavirus no solo puso a prueba nuestra capacidad de demostrarnos a nosotros mismos que queremos vivir a pesar de todo. Las relaciones interpersonales han sufrido una fuerte transformación, ya que el afecto no se debe expresar ahora a través del acercamiento físico. La Webcam ha jugado un papel determinante en mantener encendida la llama del deseo, ya que ante la restricción de caricias y latazos, un strip tease a distancia salva relaciones.

Para nadie está siendo fácil todo lo que estamos viviendo

Por otro lado, el encierro forzoso ha hecho que muchas parejas rompan, en tanto que otros amores nacen mediante el compartir en cuatro paredes y a través del chat. Vecinos y amigos que deben permanecer bajo un mismo techo, de repente empiezan a verse de manera diferente, abriendo las puertas del deseo. Corazones solitarios se acercan tímidamente dándose likes en Facebook, y de ahí pasan al chat; del chat al WhatssApp, y del teléfono al encuentro 3D en las semanas de flexibilización. En definitiva, el amor se ha mantenido a flote con guante y mascarilla.

El misterio de saber qué hay detrás del tapabocas nos mantiene ardiendo en deseo.

 

La blogger Alexa Dacier reflexiona en su espacio: “Para nadie está siendo fácil todo lo que estamos viviendo, y para muchas parejas este caos colectivo ha sido la respuesta que tanto necesitaban para darse cuenta de que hace tiempo los sentimientos ya no estaban presentes. Aunque te cueste creerlo, nadie deja de querer a su pareja de la noche a la mañana, es un duelo que vamos viviendo en muchas ocasiones en silencio. Por eso algunos se les hace tan fácil irse de la noche a la mañana, como si nada ha pasado”.

El amor siempre resuelve

Así que, ante este nuevo desafío, las alternativas se han vuelto creativas. Los hoteles están aplicando alcohol y gel a la entrada, y exigen a las parejitas ingresar con su debido tapaboca y guantes.
Los restaurantes están ofreciendo combos especiales para llevar o están abriendo sus espacios para un aforo reducido. El cine Trasnocho, por ejemplo, está presentando funciones para pocos cinéfilos que pueden disfrutar de una película con varios asientos de distancia entre unos y otros.

Instagram ha explotado con diversas promociones de productos delivery, para que las parejas que no se atrevan a salir encarguen sus regalitos online.

Quisimos consultar a la comunidad de ÉpaleCCs, y estas fueron algunas de las respuestas:

—Alfonso Díaz: “Mi novia y yo tenemos serios planes de prepararnos unos club house caseros y echarnos a ver Netflix. Logramos suscribirnos al servicio, y lo estrenaremos este fin de semana.

—Edgar Guerrero: “¡A punta de rociador!”

—Ari Vilera: “Igual que el año pasado, pienso ir a Venecia”.

—Tituspunker Prieto: “Por videollamada”.

—Adriano Track: Iré a Macropán, en la Redoma de la India. Las pizzas, hamburguesas son económicas, 10 cervezas cuestan 7 $. Es económico y agradable

El amor siempre triunfa

Con San Valentín este primer año de pandemia, los humildes herederos de esta evolución le hemos dicho al universo que el miedo no puede con nosotros. Con encierro y en la distancia seguimos amándonos con tanto frenesí o aún más, recobrando la magia de los cortejos de antaño. Ahora las ilusiones se alimentan con rociador, y el misterio de saber qué hay detrás del
tapabocas nos mantiene ardiendo en deseo.

ÉPALE 401