POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

ÉPALE280-SOBERANIASSi la invito a un café me quedo sin el pasaje. Si le pago el pasaje, no me da para el café. Puede que me alcance para pagar una rosa, pero no me va a sobrar para tomarnos una cerveza. Si nos tomamos dos cervezas, vamos a querer la otra, hasta que el plástico aguante. Si cancelo con la tarjeta de crédito es posible que me toque comer solo lentejas, en sus diversas presentaciones (albóndiga, hamburguesa, sancochada, cruzada), hasta el próximo mes. Si congeniamos, es imposible que bajemos a la playa. Si vamos, tendremos que lanzarnos desde el autobús andando en la segunda curva de Todasana y huir por entre la espesura montañosa. Si nos quedamos, dormiremos sobre la arena. Si subimos al Waraira, no habrá para el juguito de papelón. Si quiere chocolate tendrá que conformarse con un caramelo de jengibre de los que venden en el Metro. Si nos vamos a besar es difícil que sea en el cine, a menos que me lleve las cotufas guilladas desde casa y un extracto de limón sin azúcar. Nos besamos en el cine ¿y después? Ponte que nos vamos caminando por los pasillos del centro comercial: se le van a antojar los churros. No me alcanza, pero ¿cómo le digo que no? Otro credicash, más suicidio expreso, y van tres esta quincena. Los churros sin café ni jugo ni nada. Me toma de la mano, qué linda. “Eres un pan”, me lanza, no sé si con doble intención. Me da hambre. Si compro pan, no me da para el pasaje. Para comprar el repuesto del carro tendré que empeñar un riñón, o ambos. No me atrevo a decirle que soy pobre. De esos pobres menesterosos, de solemnidad. Yo fui rico una vez, hace poco. Cobraba quince y último, normal. Pero me hice pobre sobrevenido, como todos. ¿Y si me la quiere dar? Porque así es la dialéctica del amor: uno propone, ella dispone. ¿Hotel? Ya sabemos. ¿Dentro del carro varado por desperfecto? Ya sabemos. ¿En la casa de un pana? Me va a cobrar. ¿En la vía pública? Complicado. Preservativo, ajá. Viasek, vade retro. Coitus interruptus, es posible. Erección fallida, más que probable. Frustración, drama. ¿Va a querer repetir? Na guará: la gente enamorada si es loca, y todo a punta de labia. Estrategia de los feos, pobres. Milagros cotidianos. “Tranca tú”. “No, tú”. “Tranca que se me consumen los megas”. “Ah, bueno”. Nos vemos en Los Caobos. ¿Pizza en Sur 21 Café? “Ayyy miraaaaaa, esa mata fuuulllll de mangos: vamos a jugar a que éramos niños y moneábamos el árbol”. Barriga llena, corazón contento. Vuelta por el espejo de agua, otra vuelta, otra más. Mareados no da hambre. Ya sé: para la próxima organizo unas viandas con lentejas, titiaros maduros y, si la providencia nos bendice, arroz. ¿De qué se trata? ¿Es un plan? ¿La inteligencia gringa? ¿La derecha internacional? El primer cumple-mes. “¿Qué vamos a hacer para celebrarlo, papi?”. El chirrido de las alarmas. Maduro: sálvame con un bono, te lo pido por Dios. Y cada vez más carnes, menos telas, más curvilíneas, menos pudor, más pintalabios, menos snob, más osadas. Y uno, cada vez más pelabolas, menos escrupuloso, más enamoradizo, menos serio, más decadente, menos fiel; más, pero más pobre.

ÉPALE 280

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