ÉPALE277-PEDRO CHACÍN

CADA COMIENZO DE MAYO SE VIENE CUMPLIENDO CON UN RITO QUE HOMENAJEA AL PERIODISTA PEDRO CHACÍN, CON LA INTENCIÓN DE QUE VOZ Y ESPÍRITU, INGENIOSOS Y MORDACES, NO DEJEN DE PALPITAR EN EL RECUERDO

POR ÁNGEL MÉNDEZ • @SWING_LATINO ⁄ FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

“¡En la esquina de Gradillas sale un muerto!”, habría advertido Pedro Chacín de haber sido consultado sobre la posibilidad de rendirle un homenaje en el famoso recodo caraqueño; pero, ateniéndonos a su credo, habría asistido con gusto al enterarse de que dos damas le llevarían una serenata: Amaranta Pérez y Ana Cecilia Loyo, a quien al fin logré escuchar, en vivo y en directo.

Pedro se fue hace 25 años, pero dejó una huella muy honda como ser humano y como profesional del oficio que abrazó cual sacerdocio. A Pedro lo conocí por sus escritos, particularmente por esa obra monumental llamada Manual del levante, pieza que devoré en su momento y que me copié al caletre cuando descubrí que la cosa funcionaba, es decir, que sus indicaciones eran certeras, no vaya usted, lector, a pensar en otra cosa. Mire que Bolívar se consagra en su propia plaza.

TODA ESA PERORATA ME SIRVIÓ PARA AMAR, DESDE LEJOS, AL MEJOR ESTILO DE BRYCE ECHENIQUE, A ANA CECILIA…

Entre propios y extraños se abrió paso la serenata

Entre propios y extraños se abrió paso la serenata

Atendiendo a las indicaciones imperecederas de Pedro, paso a confesar que la conmemoración de su tempranísimo mutis me dio la oportunidad de admirar el talento de dos mujeres a quienes he amado en secreto. He estado muy cerca de ellas y hasta he podido respirar el aire que han respirado. Me he enamorado de esa eterna sonrisa y desparpajo de Amaranta en cada interpretación. Ese amor a hurtadillas lo compartí el pasado 3 de mayo con Ana Cecilia Loyo, a quien amé en medio de una canción inocente donde loaba a su “Padrino Florentino”, el mismo sujeto que tocaba el bombardino y a quien le tuvieron que incrustar un diente de platino en virtud de que un señor, obstinado y bien sifrino, perteneciente a la junta de vecinos, le asestó un carajazo bien masculino… Toda esa perorata me sirvió para amar, desde lejos, al mejor estilo de Bryce Echenique, a Ana Cecilia…

Veamos, entonces, que he sido invitado a la esquina de Gradillas, donde Meche, al igual que todos los años, se arma de cualquier excusa para recordar al hermano que desanda recuerdos a cada paso. Solo quien se ha tuteado y familiarizado con la Parca entiende el asunto a la perfección. Se trata del necesario festejo, mucho más cuando el agasajado ha sido un jodedor de primera. Ya lo dije más arribita: no conocí personalmente a Pedro, pero de seguro que nos habríamos llevado muy bien. Según el “Chino” Becerra, habríamos hecho una buena yunta, porque yo profeso la cursilería sin rubor alguno y con todos sus aditamentos mexicanos; Pedro, por su parte, era un especialista en “jurungar” la palabra a punta de verbos y vocales. Conozco la emoción que se siente cuando alguien es afectado por tus escritos y, según sus amigos más cercanos, el humorista disfrutaba en medio de esos episodios.

Entre propios y extraños se abrió paso la serenata

Entre propios y extraños se abrió paso la serenata

Pues bien, Amaranta y Ana Cecilia se dieron un gustazo, y quienes tuvimos la suerte de asistir a la velada disfrutamos de las privilegiadas voces de esas dos hermosas mujeres a quienes Pedro Chacín, sin lugar a dudas, se habría levantado. A mí me queda la curiosidad de saber cuál sería el talón de Aquiles de ambas féminas, por dónde entrarles para que cayesen rendidas a mis pies. Ven, por eso Chacín es imprescindible. A sujetos como yo les hace falta una “ayudadita” para explayarse totalmente en el amatorio y, al parecer, en esos menesteres el poeta era un experto.

Nada, Pedro Chacín conmemora, cumple y celebra todos los años que se te antojen. A fin de cuentas te has convertido en infinito. Tu presencia yace en el corazón de quienes te quisieron y quienes te quieren, como Meche. Hermana, amiga y mujer solidaria. A ella también la amo, Pedro. Espero que esa hermosa velada te haya hecho comprender lo mucho que pesan los recuerdos… Ah, una vez más gracias por los sabios consejos de tu manual. Seguiré intentándolo… ¡Saravá!

ÉPALE 277

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