Andrea Quiñones Rubio: Soy sumadora de pequeños logros

La prolífica actriz, modelo, directora, escritora, productora, poeta, fotógrafa, artista plástico y orfebre feminista venezolano-chilena no se detiene.

Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen / Fotografía Richard Miranda

Como “Un amor de cosas bellas” podría definirse la vida de la artista Andrea Quiñones Rubio. Esta multifacética mujer creadora llegó desde Chile a Venezuela cuando apenas tenía siete años, y desde entonces ha incursionado en casi todas las áreas de la creación artística, teniendo como denominador común de su creatividad la militancia feminista y de izquierda. Esta entrevista se nos quedó corta de espacio, dada la gran cantidad de vivencias que Andrea nos compartió.

Conozcamos un poco más de la artista Andrea Quiñones Rubio.

—¿Cómo se define Andrea Quiñones Rubio?

-Me llamo Andrea Quiñones Rubio. Uso mis dos apellidos para honrar a mi padre y a mi madre. No me es fácil definirme, justamente en momentos de pandemia, pero seré obediente y contestaré con el cómo me definen los demás y con lo que estoy plenamente de acuerdo: intensa, impulsiva, indomable, solidaria, extremadamente sensible, enamorada, amistosa, “trabajólica” y conversadora “hasta por los codos’. Yo, a esto le agregaría, feminista, madre, igualitaria, multiétnica, pluricultural, sombra, luz, todos los colores, controladora, amiguera, bruja, rumbera, inflexible, complicada, “fiebrúa” y fiel a lo que siento, lo que sueño y pienso.

Soy actriz, directora, escritora, poeta, fotógrafa, artista plástico, orfebre, productora de artes escénicas, musicales y de audiovisuales. Productora de la Compañía Nacional de Danza de Venezuela. Estudié con el sistema Profeser en Unearte, en la Escuela de Promoción Cultural en Barcelona-Anzoátegui estudié Promoción y Gestión Cultural, en la Escuela Armando Reverón de Barcelona estudié Artes Plásticas, Artes del Fuego y Fotografía.

Nacida en un invierno chileno, en Viña del Mar en 1971. En 1978, a mis 7 años me vine con mi madre y mi único hermano. A Venezuela, país que amo profundamente, que me ha hecho quién soy y en el que espero seguir viviendo. Venezuela me ha dado todo. Desde el 2007 vivo en Caracas y partir del 2008 trabajo como Productora en la Compañía Nacional de Danza de Venezuela, ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. Tengo un hijo de 27 años y una hija Valentina Mantovani, modelo, actriz, conuquera. Estado civil: enamorada.

—¿Cómo llegaste al arte?

—Mi familia materna y paterna son muy cultos y artísticos. En la familia de mi madre,  todos son músicos multinstrumentistas, (menos yo) aunque tienen otras profesiones. Son mi abuela materna, mi madre, mi tía Sonia (hermana de mi mamá), mi padre, mi hermano,  las personas que más me influenciaron en mi educación feminista, artística y política. De mi madre, mi padre y mi hermano aprendí con el ejemplo de la práctica cotidiana, la teoría y la praxis me enseñaron la militancia, la lucha por un mundo humano, justo e igualitario.

—De todas las ramas del arte que practicas, ¿cuál es tu favorita y por qué?

—Es muy difícil y casi imposible para mí escoger solo una. Te lo puedo ilustrar de varias maneras, la práctica artística es parte de nuestro ser, nuestro cuerpo y manera de pensar y cómo vivimos y nos relacionamos, sus productos, obras, creaciones o como quieran llamarlo, son nuestros hijos y como yo creo en la igualdad, no puedo tener preferencia por alguna. Por otro lado todas estas prácticas artísticas o culturales son multidisciplinarias y se interrelacionan por ello es muy difícil separarlas. Cada una tiene su encanto. A mí me encanta “coquetear” con todas y andar teniendo hijos de esos encuentros fugaces y no tan fugaces.

—¿Cómo ha sido tu experiencia en teatro?

—Cuando vivía en El Tigre, mi mamá me llevaba todas las tardes a clases de títeres y de teatro infantil con la escritora Milagros Mata Gil, en la Biblioteca Pública Armando Armas Alfonzo que fue dirigida por Edna de Vallenilla, ejemplar mujer que dedicó su vida a esa institución. Luego me fui a estudiar a Puerto La Cruz, donde comencé a hacer teatro con Lilo Farias en IUTAJS y UDO núcleo Anzoátegui. Pertenecí al elenco estable de PuertoTeatro a cargo de Pablo Ramírez y Nelly Villegas, a quienes le debo sus grandes aportes en mi formación teatral. Soy cofundadora de La Puerta Laboratorio Teatral que funciona en el estado Anzoátegui y que actualmente dirige mi querida amiga, actriz, productora Yajaira Gangoo. Me he desempeñado como actriz y directora del Teatro Alternativo Sylvia Mendoza y colaboradora de varias agrupaciones teatrales. He dado clases de teatro, he sido jurado de Festivales en oriente.

—¿Cómo llegaste a la poesía?

—Escribo desde los trece años. Debo tener unos 250 poemas, todos sirvieron en su momento, ahora hay que releerlos y no lo sé. No creo haber llegado a la poesía, creo que la poesía llegó a mi gracias al amor, (siempre estoy enamorada, siempre amo) y a la ferviente necesidad de decir y expresar siempre lo que siento, sólo para salvarme. La editorial colombiana Nueve Editores realizó un concurso para una antología poética mundial, llamada 100 mujeres poetas del mundo; mi poema “Yo soy esa” quedó seleccionado, y me siento muy contenta por eso, fue algo que ni me esperaba ante tanta bella poesía que concursó. Este poema lo incluyo en el recital poético  BLUES EN MIS LETRAS, donde me acompañan diferentes músicos de blues y muñecas dibujadas por Richard Miranda Tovar, quien también es fotógrafo, documentalista y poeta. Actualmente este recital, que es de poesía erótica, (como así la han clasificado), lo estoy reestructurando; pretendo hacer un performance, agregando pequeñas historias o anécdotas que me llevaron a escribir cada poema.

—¿Cuáles consideras tus mayores logros profesionales?

—La verdad, no sé. Es que yo he hecho muchas cosas en esta vida, he vivido bastante, y en cada cosa he tenido logros significativos. Creo que soy una sumadora de logros. Cuando tenía 13 años hice un comercial que pasaban por el autocine de El Tigre, eso fue todo un éxito, jajajaja. A los 18 años estudiaba en la universidad y mis padres no me dejaban trabajar, así que les pedí que me dejaran ser profesora de una niña con problemas de lenguaje, y logré que aprendiera a leer y hablar correctamente. Trabajé como asistente de administración, vendí seguros médicos, ropa, bisutería, postres, condimentos, he hecho taxi. Una vez llegué a vender 3000 helados. Fui hasta suplente de preescolar, de teatro, de pintura. Tuve una compañía de publicidad. Fui productora de varios programas de radio y fue un éxito que luego, siendo extranjera me dejaran ser locutora de un programa sin certificado. He trabajado como manager, productora, promotora de agrupaciones musicales bastante conocidas. Pero indudablemente el éxito más importante es ser mujer y madre en estos espacios y no morir en el intento.

—¿Qué mensaje deseas darle a la comunidad de Épaleccs?

—En un momento de cuarentena por una pandemia mundial, con las amenazas que les hablaba anteriormente les deseo dar de todo corazón varios mensajes: Tengan paciencia, atrévanse a amar, sin importar la edad, el color, condición social. Sueñen, no se queden con las ganas de vivir lo que sueñan, la vida vale la pena ser vivida. Viajen así sea en libros, con la imaginación. Reflexionen y revísense cada noche y traten de ser mejores personas. Si tienen hijos disfrútenlos mientras puedan y cuídenlos, no los dejen a cargo de extraños y sean vigilantes cuando tengan necesidad de dejarlos con algún familiar o conocido. No permitas que te lastimen, busca ayuda cuando te sientas agredid@. Quiéranse, solo así tendrán calidad de amor para dar, solo así los amarán. Sigamos aportando, trabajando, ahora es que queda Matria, ahora es que queda Patria.

ÉPALE 369