ÉPALE 222 MINICRÓNICAS

POR PEDRO DELGADO

 

Encontrarse un libro (el cual está totalmente agotado) resulta para un lector una alegría suprema. Pero si esto pasa por rescatarlo de un montón de “cosas inservibles”, la emoción será mayor. Ocurrió en el depósito de la conserjería de un edificio, cuando recientemente cayó en mis manos el Libro de Caracas, obra del escritor caraqueño Guillermo Meneses (15-12-1911 / 29-12-1978).

Este trabajo fue encomendado a Meneses en el año de 1965, cuando se estrenaba como cronista de la ciudad de Caracas, y ordenada su publicación por el Concejo Municipal del Distrito Federal para el año cuatricentenario de la ciudad (1967). El libro consta de 335 páginas, la mayoría en papel glasé, con tamaño de 23 x 30 centímetros. La dirección artística confiada a Nedo M. F., entre el agradecimiento a un grupo de colaboradores, es base para tan singular libro de crónicas.

Entre papeles y documentos del Archivo Municipal se hurgó para encontrar el sello de la vida de Caracas desde los tiempos de regidores, alcaldes y procuradores, síndicos y alféreces reales hasta los tiempos recientes.

Textos de alta factura y fotografías de gran encaje van dando cuenta de la historia del pueblo fundado por Diego de Losada (julio 1567), con plano de Juan de Pimentel, en medio de la rebeldía indígena que tantas vidas costó. Hombres como Garci González de Silva salen a testimoniar lo propio al paso de un territorio que, de a poco, se va trasfigurando en ciudad. La referencia a Juan Basilio Piñango es por demás necesaria, por el hecho de ser el fundamental alarife constructor de esta urbe que, al paso de las páginas del tiempo, se va a topar con la figura de Antonio Guzmán Blanco, uno de sus principales reformadores.

El salto en el tiempo mostrará el borrón y cuenta nueva dado a edificaciones y paseos, convertidos hoy en rascacielos, avenidas y autopistas. La ignorancia en conocer nombres de la ciudad, también, irá de la mano al uno preguntar por el de una esquina o un sitio representativo: ¿dónde me queda plaza España? ¿Cómo hago para llegar a Carmelitas ¿Y a El Muerto? ¿Y a Camino Nuevo? Será mejor apelar a la referencia de la cadena de comida rápida cual, o al banco tal para salir airoso.

“—Álzate, Regidor, Alcalde Procurador. Di las palabras.

—Las palabras… Sí juro. Amén”.

Líneas últimas estas del libro, reconstruyendo el antaño juramento.

A 250 años de la fundación de la ciudad y 50 del Libro de Caracas.

ÉPALE 222

 

 

 

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