ÉPALE262-ANTONIO TRUJILLO

DESDE 2013 FORMA A UNA GENERACIÓN DE CRONISTAS COMUNALES, QUE POCO TIENEN QUE VER CON LA ORTODOXIA Y MUCHO CON EL IMAGINARIO DE UNA CIUDAD CAMBIANTE: LA CARACAS REVOLUCIONARIA

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO ⁄ FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

Cuenta Aníbal Nazoa que, en una época en Caracas, para llamar a alguien loco se le decía “¡manicomio a locha!”. Era una forma de identificar la sinrazón a través del precio del transporte hacia la parte de la ciudad donde se encontraba el hospital psiquiátrico. Ambos referentes, el manicomio y la locha, son apenas un murmullo lejano que tendrá cada vez menos lógica entre los chamos de PlayStation y Facebook.

¿Quién echará esos cuentos? Seguramente no serán “los cronistas del rey”, como los define Antonio Trujillo, esos historiadores con formol que retratan la ciudad desde una visión conservadora y sesgada. Han de ser, más bien, los memoriosos del barrio, de la urbanización, de la cuadra o del bloque que han crecido junto al testimonio de primera mano o, incluso, han sido protagonistas de la historia chica.

Esa es la cruzada de Trujillo, quien ha urdido, queriendo y sin querer, un tejido de echadores de cuentos de la ciudad a través de un taller, devenido en diplomado, de cronistas comunales, que surgió en el seno de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello y que hoy continúa con el respaldo del Centro Nacional de Historia.

“EL CRONISTA MUNICIPAL ES CASI UN CRONISTA DEL REY, DEPENDE DEL MUNICIPIO. SI EL MUNICIPIO ES CONSERVADOR, VAS A TENER UN CRONISTA PRÁCTICAMENTE OBEDIENTE A ESAS AUTORIDADES”

Antonio Trujillo es un rebelde con causa pues, de hecho, es cronista oficial de San Antonio de los Altos desde el año 1988, lo cual no le estorba para andar con su pandilla desde 2013 trenzando los orígenes, las tradiciones y la historia de cada comunidad, impartiendo conocimiento de la Historia y explicando la importancia de la crónica como género literario e histórico. “El cronista municipal es casi un cronista del rey, depende del municipio. Si el municipio es conservador, vas a tener un cronista prácticamente obediente a esas autoridades. Si, en cambio, es revolucionario vas a encontrar un cronista distinto. Nuestra idea es que todos somos cronistas”.

Van por la cuarta cohorte de cronistas provenientes de todas las parroquias caraqueñas, sin más requisito que convertirse en una fuerza colectiva. “¿En qué momento descifras tú a un cronista que aún es eurocéntrico, es decir, cronista del rey, aunque él no lo sepa? ¿Y en qué momento un cronista puede ser útil para mover una memoria colectiva? Eso es lo que nosotros queremos con el diplomado: todos tenemos una historia vinculada con nuestro entorno. ¿Por qué esperar que el cronista del municipio la escriba si nosotros lo podemos hacer?”.

Es un rebelde con causa que coquetea, por igual, con los oficiales y los oficiosos

Es un rebelde con causa que coquetea, por igual, con los oficiales y los oficiosos

EL CRONISTA DEL MUNICIPIO: ¿CONSERVADOR Y ORTODOXO?

Trujillo habla con emoción del primer cronista oficial de Caracas: Enrique Bernardo Núñez, sigue con Briceño Iragorry, Guillermo José Schael, Montenegro, Guillermo Meneses. No se trata de una confrontación, al contrario, se estudian en la cátedra pero se apuesta por un cambio de paradigmas, un trabajo en colectivo. “Lo que nosotros queremos es que la escritura sea una y múltiple, como planteaba el poeta Efraín Hurtado”.

“Aníbal y Aquiles Nazoa fueron cronistas que están en el imaginario de la ciudad y nunca fueron cronistas municipales. Eso demuestra que un cronista no tiene por qué ser nombrado por el municipio”.

—¿DE DÓNDE SON LOS CRONISTAS?

—Tengo unos cronistas nuevos, quiero decir, la ciudad tiene unos cronistas nuevos extraordinarios. Gente que viene de Catia, el 23 de Enero, La Pastora, y las sesiones son muy buenas porque es una convivencia memoriosa. Además, hemos descubierto a otro tipo de cronista, que no le gusta que le llamen cronista pero que es un memorioso.

Trujillo nació en San Antonio de los Altos. De allá son sus mayores afectos, que incluye la memorable revista independiente Trapos y helechos, antecedente inmediato de los medios comunitarios y alternativos, que aún se edita por fervor cristiano, pues aparece solo “si Dios quiere”. También lo son algunas de sus publicaciones más preciadas, como Testimonios de la niebla, un compendio de voces de los altos mirandinos que habla en primera persona, además de autor de innumerables títulos de poesía y cuadernos de Historia. Actualmente es editor de la Revista Nacional de Cultura. Entre esas nuevas adquisiciones en el arte de cronicar la ciudad menciona a dos de nuestros más agudos colaboradores: Francisco Aguana y Pedro Delgado, a quienes destaca como grandes narradores de la microhistoria de Catia, de la cual son promotores a ultranza.

—¿CÓMO SE LLEGA AL DIPLOMADO?

—Es una cátedra abierta. Hay uno al que le pedí su nombre y me puso, de una vez, “cronista comunal”. Eso me encantó, porque ya ellos vienen nombrados y esa es la realidad: que el cronista comunal existe porque es inherente a la dinámica de la comuna. Tú vas a la comuna a dar una charla y a invitarlos a participar en el diplomado y te dicen: ‘Ahí le dejamos 18 cronistas’, que son los que cargan la carpeta, los que anotan; siempre hay una mujer, un hombre, que están recogiendo la historia de la comuna.

—¿Y QUÉ PARROQUIA DE CARACAS ES MÁS MEMORIOSA?

—Todas tienen un celo histórico enorme y, además, a veces como una especie de contrapunteo. De hecho, han surgido cronistas que han publicado sus libros y todo, como Agapito de San Agustín, que es un cronista hecho y derecho. Y había otro cronista, El Pelón, a quien le publicó Fundarte.

Antonio Trujillo hace un uso permanente de la literatura para fortalecer el arraigo. No es un acto inútil, muchos poetas y narradores son grandes cronistas y así lo revela otra publicación bajo su cuidado: Regiones verbales, libro con poemas donde cada autor cuenta la historia de su texto. Cada poema identifica un lugar del país, como “Epopeya del Guaire”, de William Osuna, que perfectamente describe a Caracas desde sus entrañas.

—¿QUÉ SE ESTUDIA EN EL DIPLOMADO?

—Temas. Nosotros tocamos, por ejemplo, a los cronistas de Indias, literatura y oralidad, cronistas oficiales de Venezuela, cronistas de ciudades, literaturas indígenas, pensamiento filosófico latinoamericano con profesores especialistas que hablan de Enrique
Dussel, que son quienes espantan del cronista el concepto eurocéntrico y lo acercan a los imaginarios latinoamericanos.

CRONICAR NO ES PECADO

Muchas veces, cuenta Trujillo, los alumnos se espantan a la hora de escribir. Un pavor natural a la página en blanco. Un pavor que espanta y sorprende, muchísimas veces también, a los que creen que ya no hay de qué espantarse.

La solución que encontró el poeta fue regresar a lo más humilde del lenguaje, que es oír al otro. “Yo los comprometo a que llenen este espacio —el papel— con el testimonio del otro. ¿Qué hacen ellos?, graban y transcriben. Ahí les pido que me den razón de por qué eligieron a esa persona. Cuando lo cuentan ya están escribiendo, y lo hacen sin darse cuenta”.

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