POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

ÉPALE311-BOLEROSNada como un bolero que se llame “Aquel 19” (o “El 19”, como también se le conoce) para un programa de radio que salga al aire el 19 de enero de 2019: Oye lo que quiero decirte, / fechas hay en la vida / que nunca podemos jamás olvidar. / Es, lo sabes alma mía / la llevaré prendida / en mi ser como ayer. / Aquel 19 será / el recuerdo que en mí vivirá / ese día que fui feliz, tan feliz. Las fechas son emblemas que quedan grabadas en los corazones, son marcas imborrables que, como dice la letra, … nunca podemos jamás olvidar. Si no, que lo diga aquel 2 de septiembre. Y aunque hoy sea 20 para efectos de Épale CCS, Radio Nacional ganó de mano, jejejé.

Aquel 19, de Radhamés Reyes Alfau, es un bolero cantado por Alberto Beltrán quien, como otros (“Madrigal”, en voz de Danny Rivera, o “Nuestro juramento”, cantado por Julio Jaramillo), se adueña de esos versos y ya más nadie lo podrá cantar, y si lo canta nunca lucirá como la versión original. Aunque, a decir verdad, la versión de Jaramillo de “Aquel 19” se las trae. Ya estoy tan vago que hago cabalgar la revista con la radio y anoche, en este momento, la colocaba. Y de primicia les cuento que hasta Ávila TV se incorporará al paquete con la cápsula “Boleros que curan el alma”, que saldrá en los próximos meses en el canal. Jajajá.

Radhamés Reyes lo escribió muy joven y fue popularizado por Alberto Beltrán, con la Sonora Matancera, quien lo grabó el 16 de noviembre de 1951. Alberto Beltrán grabó ese mismo día el merengue “El negrito del batey”, compuesto por Medardo Guzmán y que le dio el sobrenombre con que se hizo mundialmente popular, luego que así lo bautizara Germán Pinelli, un gurú de la radio en La Habana. Y de ñapa grabó también, el mismísimo día, “Todo me gusta de ti”, de Cuto Esteves, y “Enamorado de la inspiración”, de José Balcalcer. Y a falta de otras versiones del bendito 19, colocamos esas dos, con el consabido grito de guerra: “¡Llevátelas, Gouveia!”.

Pero en el mundo de nosotros, los fanáticos de las fechas, insurge Umberto Valverde, un extraordinario escritor colombiano que conocí en Cartagena de Indias, quien escribiera “Mis dos pasiones: Celia Cruz y América de Cali”, y todo viene al caso porque logró llevar a Celia a un estadio de fútbol, pero el cuento es que “todo se remonta al 19 de diciembre de 1979, cuando el América de Cali, después de 31 años de haber iniciado en el fútbol profesional colombiano, alcanzó su primera estrella”. Y que Aquel 19 es, y seguirá siendo, una de las fechas más importantes para la hinchada escarlata. Oséase, el tocayo sin H se robó el show de esta crónica. Jajajá.

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