ÉPALE264-MÚSICA

CORRÍAN LAS DÉCADAS DE LOS 50, 60 Y 70, Y SI HABÍA UN EVENTO ANHELADO EN CARACAS ERAN LAS FIESTAS CARNESTOLENDAS. ADEMÁS DE LOS DISFRACES, DESFILES Y JUEGOS, LOS CONCIERTOS CON LAS ORQUESTAS NACIONALES E INTERNACIONALES DEL MOMENTO ERAN UN ATRACTIVO DE LUJO

POR MERCEDES SANZ • @JAZZMERCEDES

“¡En el Ávila es la cosa!” era el grito de guerra, el eslogan (atribuido a Aldemaro Romero) que anunciaba los festines más esperados en el Hotel Ávila, en Caracas. Eran los carnavales de los años dorados y añorados por aquellos que vivieron esas celebraciones con las mejores orquestas de música bailable del Caribe y Nueva York. ¿Quién se iba a perder esos bonches?

“Las colas para entrar al Hotel Ávila eran interminables, más largas que las que se hacen ahorita para comprar una canilla”, recuerda Alberto Naranjo, director de orquesta y percusionista con 57 años de trayectoria. “Yo era un novato cuando toqué con Sanoja (Chucho). Esa orquesta y la de Tito (Rodríguez) se alternaban en el hotel. Eran tiempos de prosperidad. Los músicos que venían de afuera vieron que aquí podían ganar hasta el doble. Por eso llegaban los mejores: Xavier Cugat, Machito, Tito Puente. Y gracias a ese momento, esos carnavales tuvieron mucha importancia”, acota.

Aunque la llegada de grupos internacionales fue antes (años 40) con Casino de la Playa y más conjuntos cubanos, el boom coincidió con las presidencias de Marcos Pérez Jiménez, Rómulo Betancourt y siguientes mandatarios. Eran tiempos del llamado “progreso material”, de planes de urbanismo, construcción de locales, desarrollo de vías, centros comerciales, del apogeo de la industria comunicacional. Era un período de bonanza gracias al petróleo, lo cual repercutía en ingentes inversiones.

ÉPALE264-MÚSICA 1El jolgorio como tal se fue extinguiendo entre mediados y finales de los 70. En Youtube se puede escuchar una promoción en la voz de Enrique Bolívar Navas anunciando el Carnaval de Estrellas del 75 en el Ávila, con la Típica 73, Ismael Rivera, Cheo Feliciano, Daniel Santos y otros. Era el auge de la salsa.

PARA LA HISTORIA

“Ahorita es cuando se le está viendo el carácter cultural a esos carnavales con las orquestas, los disfraces de negrita, los desfiles. Pero para ese entonces la venida de todos esos grupos era negocio. Los empresarios los traían porque podían invertir y recuperar fácilmente ese dinero, porque todo el mundo esperaba ese evento. Ahora, esos carnavales, con tantas orquestas tocando en varias partes, Hotel Tamanaco, Coney Island, El Molino, Club Casablanca, eran únicos en Venezuela. Eso no se veía en Cuba, México, Nueva York, Puerto Rico. Los contratos eran muy buenos”, asegura Jesús “Chuchito” Sanoja, músico e hijo del director de orquesta Chucho Sanoja.

Entre esos empresarios, Al Ramos, trompetista y director, recuerda que estaban Max Pérez (célebre por el cabillazo propinado por Benny Moré), Alejandro González, entre otros. Su agrupación tuvo el privilegio de presentarse junto a Richie Ray y Bobby Cruz en el Hotel Ávila. Era la primera visita del dúo salsero al país. Aún se conserva la copia del aviso de ese evento donde aparece “Ricky” (con error tipográfico), y algunas notas de prensa: una reseñada en El Mundo, el jueves 14 de marzo de 1968; otra que titula: “Richie Ray debuta el 15”. “Eso fue grande, porque estaba de moda el boogaloo, y el estilo de Richie gustaba mucho”, dice Al Ramos.

“No creo que en alguna parte en América Latina se hicieran esas presentaciones con esas orquestas alternando, y que se mantuvieran por décadas continuas. Desde lo cultural eso fue importante”, comenta otra leyenda viviente: Aníbal Abreu, director, pianista y prolífico arreglista.

Aquellos grupos, que abonaron en el terreno de lo que se llamó “salsa”, estuvieron en el país y son escuelas, de ahí la huella que marcan. Ojalá que alguien esté documentando de forma rigurosa esos carnavales irrepetibles y memorables.

ÉPALE 264

Artículos Relacionados