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ES UNA PROPUESTA CARAQUEÑA DE JAZZ FUSIÓN, QUE YA TIENE UN DISCO AUSPICIADO POR EL CENDIS. SECRETO A VOCES ES UNA PRODUCCIÓN CON PIEZAS ORIGINALES Y LLENA DE MISTERIO

POR MERCEDES SANZ • @JAZZMERCEDES ⁄ FOTOGRAFÍA MICHAEL MATA

“No sé si es alguien. Pero me despierto a escribir música”, dice convencido de que algo o alguien le dicta las canciones. ¡Sí! No sabe si está más allá de lo físico, pero influye en él. Algo así como “Influenza” de Todd Rundgren, versionada magistralmente por Charly García: Yo no sé bien qué es, / yo no sé bien qué es. / Vos dirás: son intuiciones, / verdaderas alertas. Por ahí debe ir la cosa. Lo cierto es que del producto de esos dictados nació su primer disco: Secreto a voces, apoyado por el Centro Nacional del Disco y producido por el ingeniero de sonido Oswaldo Rodríguez.

Armando Roque es el creador de los nueve temas que contiene este álbum de jazz fusión instrumental. Hay bossa nova, balada, swing, jazz, vals y otras corrientes dentro del amplio mundo jazzístico. No es común encontrarse con un álbum venezolano de jazz con composiciones originales. Por lo general, el músico hace una, dos o hasta tres piezas, y el resto son versiones. Este no es el caso de Roque, guitarrista con un buen trecho recorrido.

El músico caraqueño se ha formado en la academia. Estudió en el Conservatorio Juan José Landaeta (como a los 14 años), viajó con una beca del Conac (Consejo Nacional de la Cultura, en aquel entonces), en la década de los 80, a Austria y Holanda, donde vio clases con destacados músicos de jazz: Scott Henderson, Jesse van Ruller, por nombrar algunos. Se fogueó en la composición y manejo de la guitarra clásica. Después, llegó a Venezuela a trabajar en su área, pero se consiguió con que no podía vivir exclusivamente de esta actividad.

“No es fácil, no se puede vivir solo de la música. Quienes lo hacen tienen que dar clases en varios sitios, tocar aquí y allá y, aun así, no da lo suficiente. O hay quienes tienen el apoyo familiar. En mi caso tuve que hacer otras cosas: me dediqué al turismo, ya que hablo inglés. Fue una experiencia maravillosa porque recorrí mi país. Aprendí a conocerlo y a valorarlo. Yo siempre me llevaba mi guitarra y le tocaba serenatas a los turistas (risas)”, señala. Por otra parte, el músico también ha dado clases de inglés en algunas instituciones.

Roque siempre estuvo, de alguna forma, conectado con la música. Después de más de 30 años de estudio —y aún sigue en esta faena—, ahora es cuando materializó el sueño de hacer su disco, creado por él y con la colaboración de músicos que él mismo buscó: Willy Díaz (batería), Francisco Issa (saxofón), Manuel Churión (bajo) y Daniel Milano (piano). Como invitados especiales en esta producción están Carlos Rojas Zoccolo (percusión brasileña) y Jesús Bosque (vibráfono).

El proyecto se concreta gracias a una propuesta de La Patana Cultural (sede Teatro Teresa Carreño), que quería un grupo con esas características y con composiciones propias. Fue así como Roque se fue a la caza de estos músicos —todos con amplia experiencia— para ensayar su repertorio.

Secreto a voces nos lleva a un viaje por una parte del universo del jazz, música por la que Roque tiene una gran atracción. “Mi gusto desde chamo fue el rock. Luego me puse a escuchar jazz, cuando empecé a estudiar la guitarra clásica, y mis viajes fuera del país también me ayudaron a conocer esta música. Para mí, el jazz es el más alto dominio de la música. No hay jazz sin improvisación, y para improvisar hay que dominar ese lenguaje. Cuando improvisas, compones al momento”, dice Roque, quien pronto estará presentando este trabajo sin saber si fue creado por él, por ese o esos otros dentro de él, o quienes lo rodean: “Tengo la duda, ¿lo compuse yo?”.

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