Arturo Uslar Pietri

FOTOGRAFÍA ENRIQUE HERNÁNDEZ-D’JESÚS

Contra Heráclito,

contra los poderosos impulsos del instinto,

contra Homero y toda la poesía épica,

contra los frisos del Partenón

y su numerosa y espléndida descendencia,

hay que luchar por la paz

como hay que luchar por la vida y por el ideal.

Porque es la lucha de la razón contra el instinto

y de la superación humana

contra la animalidad elemental

es difícil y ardua,

pero en ella está en juego

el fracaso final de la humanidad.

De la piedra arrojadiza y de la flecha

Hemos pasado a la bomba nuclear,

con lo que no ha cambiado la naturaleza del crimen

sino sus dimensiones aberrantes y pavorosas.

Hoy la guerra significa la posibilidad cierta

del fin de la civilización y hasta de la vida en el planeta.

La paz, aquella “eirene” divina que los griegos

se esforzaron por sacar del pozo

donde estaba prisionera, significa hoy plenamente

la causa de la vida contra la muerte,

de la justicia contra el crimen,

de la razón contra la estupidez suicida.

ÉPALE 344