Baleryn López: “Reconocer nuestra capacidad creadora”

Cada circunstancia es aprovechada al máximo por esta cultora, quien toma lo más positivo de cada experiencia y riega con su aguacero colectivo de colores las sonrisas y sueños de los niños y niñas del 23 de Enero

Por Ketsy Medina Sifontes / Fotografía Jesús Castillo

Nos encontramos con Baleryn a eso de las 3 de la tarde para realizar la entrevista; no esperaba que el fotógrafo Jesús Castillo la hiciera saltar ni mucho menos que le pidiera bailar, pero fue lo que terminó haciendo.

Después de entrar en confianza, hasta se quitó lo zapatos en pleno bulevar de Monte Piedad. Mientras intercambiaba saludos con todas las personas que pasaban, preparaba su despegada para la mejor toma, revisaba las fotos y con cada ojeada se animaba para hacerlo mejor.

Decidimos hacer la entrevista caminando para aprovechar el tiempo, nuestro objetivo era lograr una foto representativa; atravesamos varios bloques y pasamos por el 6, en el que vive Jonathan, un estudiante con síndrome de Down de la escuela Aguacero de Colores, de la que es fundadora.

Caminamos entre callejones repletos de vida y forrados de hermosas casas coloridas, las preguntas iban y las respuestas venían. Baleryn, hija de El 23, nos llevaba a paso enérgico y seguro hasta que llegamos a la Comuna El Panal 2021; allí pedimos una segunda para subir a la parte más alta de los bloques y lograr lo que buscábamos: una foto de altura.

En esta entrevista conoceremos a una mujer que se habla en plural, que tiene como propósito de vida superarse a sí misma usando como horizonte la liberación de la conciencia colectiva y el compartir saberes de la misma forma en que se le fueron dados.

—¿Cómo te describes?

—Como una mujer batalladora, humilde, todo lo que me he ganado ha sido a pulso y esfuerzo; poder reconocer esta fortaleza en mí y compartirla es un orgullo. El trabajo en equipo nos ha permitido lograr muchas cosas, nuestras puestas en escena reflejan lo que somos: gente sencilla, como las cosas sencillas de Aquiles Nazoa, que buscan en su simpleza llevar un mensaje complejo y cónsono con la realidad, con lo que vivimos en el día a día.

—Háblanos de tu danza en comunidad

Baleryn, una hija de El 23 con el corazón puesto en la comunidad

—El trabajo en la danza contemporánea es experimental y se busca que las personas que integran una agrupación tengan una experiencia creativa, no sólo se trata de interpretar o reproducir obras; el trabajo del que vengo y del que participo es integral, nacido de los talleres y escuelas, donde la formación te lleva a crear un lenguaje propio; nuestra mayor victoria ha sido el reconocimiento de la comunidad. Una de las satisfacciones más importantes la sentí cuando presentamos a Jonathan con una pieza de danza contemporánea en el teatro Simón Rodríguez; el niño realizó un solo en el que representaba a un hombre de una galaxia. Ese trabajo fue realmente mágico, él estaba todo pintado, con efectos de luces. Puedo decir que mi compromiso no sólo ha sido con la parroquia de El 23, ha sido también con Catia, con Gramoven. Además de la danza, soy tallerista de juguetes artesanales, de pintura y áreas socioproductivas. En 2012 recuperamos un espacio en la Casa de la Cultura del 23 de Enero, donde logramos tener una sede, lo que significó un avance en la agrupación Aguacero de Colores; esto nos permitió ir generando sentido de pertenencia y regularidad en la formación con las personas que participan de las actividades, el espacio ha logrado funcionar bajo una dinámica en la que todos participamos de su mantenimiento y cuidado, pues es un espacio autogestionado en el que, además, todas las clases son gratuitas.

—¿Desde cuándo eres maestra?

—Hace mucho tiempo empecé a dar clases, desde los 20 años. Luego seguí haciendo este trabajo desde la agrupación Aguacero de Colores, que ya tiene 15 años. Mi interés en la transmisión de saberes viene de la formación que recibí desde los 6 años en la escuela Cristo Rey de Fundarte, basada en los principios que mueven y fortalecen al Poder Popular. El profesor Tulio Monges —a quien habría que hacerle un reconocimiento en la parroquia por haber sido un gran formador de formadores de la danza y el teatro— fue un maestro importante, como también mi pasada por Pisorrojo, Corearte; sin embargo, la fortaleza que me llevó a ser formadora es muy popular.

—¿Qué te motiva de la formación?

—Poder ir a dar clases todos los días, ver que las niñas, los niños, los jóvenes y los adultos se presenten y muestren su constancia, su esfuerzo, eso es un regalo para mí. La experiencia que viven quienes pasan por nuestra escuela siento que es distinta, comienza desde lo más sencillo, permitiendo que esa mirada de ser niña, niño, de bailar como niña y bailar como niño se exprese. El juego está presente y la interacción con sus juguetes, entonces, en la danza se incorporan estos elementos lúdicos-infantiles que se van adaptando a cada edad: trompos, papagayos, cuerdas de saltar, muñecas.

—¿Por qué tu interés en las niñas y los niños?

—Yo también fui una niña a la que le costó mantener constancia en las experiencias culturales, porque tenía poco apoyo familiar; mi carrera, como tal, empezó de adulta porque ya tenía esa libertad y esa inquietud de encontrar la manera de apoyar a las niñas, los niños y jóvenes que no cuentan con un espacio para la creación, el disfrute, la formación además, que fuera totalmente gratuito. Contar con espacios de formación cultural gratuitos es importante para garantizar que todo el mundo pueda participar; si cobramos una mensualidad, hay un niño que no va a poder pagarla y dejará de ir, lo que me pasó a mí cuando niña. Tenemos que buscar estrategias, autofinanciamiento, apoyo con instituciones públicas, pero debemos garantizar estos espacios.

—¿Qué es una mujer creadora para Baleryn López?

—Aquélla que está empoderada y que es consciente de sí misma, de su cuerpo, de su poder, es decir, una mujer creadora es aquélla que cuando tiene su periodo sabe de la magia, de lo hermoso y espiritual de la fertilidad, de su conexión con la luna. Una mujer creadora vive su sexualidad a plenitud como uno de los momentos más bellos. A nosotras, las mujeres, se nos debe reconocer como creadoras de la humanidad, cultivadoras de sensibilidad; aun, cuando a lo largo de la Historia nos han querido poner en un segundo plano intelectual, cultural y espiritual, una mujer creadora es un mujer libre. Es importante tener en cuenta que las mujeres estamos creando constantemente, nuestra fuerza es un espiral, un torbellino constante; cuando cocinamos estamos haciendo química, cuando vamos a la calle y nos arreglamos estamos en acción cultural; nuestro caminar y sus diferentes estilos, todas son creaciones y habría que empezar a reconocerlas en nuestro día a día.

ÉPALE 377