Bárbara Martínez: Feminismos en las artes, los cuerpos y los territorios

Pocas materias dentro de los pénsums académicos universitarios en Venezuela incorporan enfoques con perspectiva de género a sus contenidos. Los tiempos cambian y los feminismos se incorporan para dar sus aportes

Por Ketsy Medina Sifontes  / Fotografía Michael Mata

Bárbara Martínez Azuaje egresada de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) como gestora ambiental, se interesó en formar parte del cuerpo docente de la Universidad Experimental de las Artes (Unearte); las unidades curriculares Bioética y Modelos de Desarrollo fueron las materias que despertaron su interés por la vinculación al ámbito comunitario.

Siendo profesora en esta casa de estudios, encontró maneras de que sus inquietudes personales pasaran del plano de las ideas a la construcción colectiva; producto del esfuerzo conjunto, en medio de una experiencia dolorosa para la comunidad universitaria, logró llevar a los salones de clase una materia (extracurricular) diseñada y pensada desde los feminismos, su nombre Feminismos en las Artes, los Cuerpos y los Territorios.

Feminismos en la universidad

“El tema de los feminismos ha sido una necesidad muy personal y visceral que ha estado habitando en mí, pero que se potencia en 2018 con el femicidio de Mayell Hernández, estudiante de Danza de la Unearte.

A partir de este acontecimiento, cambian todos los escenarios posibles, sobre todo empiezo a pensar en cuál es mi papel como docente dentro de la universidad; es por eso que a partir de este duelo colectivo, varias organizaciones e individualidades decidimos generar espacios que permitieran repensarnos como comunidad universitaria, qué es eso de la masculinidad hegemónica y sobre todo qué es y cómo opera el uso del poder en un medio académico”.

Una clase con perspectiva de género

Clases sensoriales ancladas al territorio

“No sólo fue el femicidio de Mayell, en lo que fueron activándose espacios para mirar, conversar y pensar las violencias, empezaron a surgir relatos de alumnos y alumnas en los que identificaban opresiones y violencias incluso de parte de algunos profesores.

La falta de espacios para hablar, para pensarse estos temas y la necesidad de generarlos al mismo tiempo, fue dándole cuerpo a esta materia llamada Feminismos en las Artes, los Cuerpos y los Territorios. Es una materia electiva, transdisciplinaria, no es obligatoria, pero podemos decir que se encuentra allí aflorando un espacio bastante modesto dentro de la universidad, para hablar sobre el feminismo desde lo sensorial  corporal y territorial. El nombre, sabemos es largo, pero nos pareció importante no dejar nada por fuera”.

Cuerpos oprimidos

“De los feminismos en la universidad y en muchos otros espacios académicos es irrisorio lo que se habla, incluso en los pasillos, son pocas las personas que comparten, discuten y toman los aportes de esta forma de producir conocimientos, quienes lo hacen, en su mayoría mujeres, tienden a ser desprestigiadas y catalogadas como locas.

En la Unearte decidimos hacer una revisión del trabajo de diversas teóricas, incluso, de aquéllas provenientes de la escuela de la arqueología feminista, gracias a este enfoque pudimos pensarnos que si en un momento de la Historia de la Humanidad pudo existir la igualdad entre hombres y mujeres, en un futuro podría volver a pasar.

Trabajamos el cuerpo desde lo sensorial y aun cuando estamos en una universidad de las artes, donde en especialidades como la danza y el teatro, el contacto de los cuerpos es frecuente, nos encontramos con estudiantes a los que les costaba mucho realizar algunas actividades, otros llegaron a negarse a participar de las dinámicas corporales y cuando ocurría, dedicábamos varias sesiones para conversar sobre las razones.

Lo que percibimos con estas experiencias en aula, es que desde muy pequeños estamos sometidos a muchas cargas de violencias en nuestra crianza, una crianza llena de mucho machismo, que termina expresándose en los cuerpos, estas experiencias de violencia nos remitían al hogar, también hablaban de nuestra relación con el espacio público, con la propia universidad”.

Propósito de la electiva

“El objetivo de este espacio formativo es hacer conscientes las violencias y que las mismas puedan ser denunciadas. En la Unearte contamos con una defensoría, llamada Mayell Hernández, que junto a esta materia sirven de estímulo, contención y apoyo para estudiantes que siendo víctimas de violencia puedan contar con un acompañamiento amoroso.

Pienso que la denuncia es importante por las siguientes razones: 1) un caso de violencia no debe quedar impune; 2) si no se hace la denuncia se permite que un agresor o una agresora tenga la posibilidad de violentar a otras.

Hasta ahora no se ha logrado durante el acompañamiento que personalmente realizo, que una víctima realice una denuncia, los argumentos que he recogido, son los relacionados a que no se hace una denuncia, porque sienten que esas personas, que son sus agresores pueden encontrarlos en el futuro en el ámbito profesional y signifique una amenaza para sus carreras”.

Bárbara afirma que Arte y Feminismo deberían ser una materia obligatoria y espera que esta electiva se convierta más adelante en un diplomado, en el que se puedan tejerse vínculos con otras universidades. Hay mucho trabajo por hacer y mucho por abonar, desde la Unearte ya se realizan importantes aportes que buscan espacios libres de violencias para mujeres y hombres por igual, la invitación es a seguir construyendo.

ÉPALE 363