Beisbol a bases llenas y corazones contentos

OCHO SEMANAS Y CUARENTA Y DOS JUEGOS, CONTADOS A PARTIR DEL 5 DE NOVIEMBRE, SERÁ EL TIEMPO DE ACCIÓN EN EL TERRENO, DONDE SE DESTACARÁN JUGADORES Y CUERPO TÉCNICO DE LOS OCHO EQUIPOS QUE CONFORMAN LA LIGA VENEZOLANA DE BEISBOL PROFESIONAL PARA LA TEMPORADA 2019-2020. NO QUEDAN DUDAS: A PESAR DE LAS MALAS INTENCIONES, EL BLOQUEO Y LAS SANCIONES, EMPEZÓ EL JUEGO QUE EL PUEBLO VENEZOLANO Y CARIBEÑO ADOPTÓ DESDE HACE 75 AÑOS COMO PROPIO

POR KETSY MEDINA / FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO Y KETSY MEDINA

Siendo bastante osada e irresponsable afirmaré en este escrito aquello que el sentido común señala y respalda los murmullos callejeros, más que las estadísticas y los estudios formales:

“No a todas las personas que habitan Caracas les gusta el beisbol; más aún, no a todas las personas que viven en esta ciudad y que son fanáticas de la pelota criolla les van a los Leones del Caracas”.

Este fenómeno, a simple vista sencillo, resulta al mismo tiempo de alta complejidad, pues pareciera sugerirnos que la predilección por un equipo no está, necesariamente, vinculada a nuestro lugar de origen.

Haber nacido en el estado Lara e irle a los Navegantes del Magallanes, a pesar, incluso, de vivir en la cueva del león desde los 3 años de edad, es un claro ejemplo de que la elección “personal” responde a móviles distintos de aquellos relacionados a la tierra en la que fuera enterrado el ombligo.

Harry Guánchez, mánager de los Leones del Caracas, celebra las oportunidades

RAZONES PELOTERAS

Un motivo que podría llevarnos a por qué en el presente puede gustarnos más un equipo que otro está, quizás, estrechamente vinculado al tiempo de exposición  frente a la pantalla televisiva que, junto a papá o a hermanos mayores, pasamos durante la infancia y que despertó en nuestras almas alegrías familiares y comunitarias durante el transcurso de muchos octubres, noviembres, diciembres y eneros.

Quizás tenga más que ver con haber crecido en el barrio jugando a la pelotica e goma o, quizás, con haber sido parte del público que vio a vecinos —y hasta algunas vecinas— correr las tres bases improvisadas sobre una empinada colina de asfalto.

Quizás fue la chapita (juego que solo requiere de un palo de escoba, chapas dobladas a la mitad, bateador, pícher y tiempo de ocio); quizás fueron los gritos nocturnos, a coro, invocando la victoria de los equipos predilectos desde ventanas y balcones, para empujar una carrera o propiciar un milagroso home run en medio de un tres y dos. Quizás fue el chalequeo o las ganas que su padre le puso a la vida para verle convertido en un major league.

En mi caso, la razón fue la contraria: es decir, ir en contra del equipo de papá. Y no es que verle sufrir me hiciera feliz; pero, la verdad, me hacía divertir. Bajo esta dinámica lográbamos comunicarnos en lengua numérica, interpretábamos códigos de la pizarra, comentábamos sobre los estilos y destrezas de los jugadores y por unas cinco horas, aproximadamente, ocupaba el lugar de Édgar Alexánder (el hijo varón que papá siempre quiso tener).

La vista del diamente, que nos recibe para iniciar la temporada 2019-2020

MÁS QUE ENFRENTAMIENTOS, PASIONES

Mientras más trancao y difícil, más divertido y sufrido resulta un inning. Este pudiera ser considerado otro de los enunciados expuestos en este texto, y que nos permite afirmar que la fanaticada es mucho más ferviente que un mánager en pie dentro del terreno de juego.

La fanaticada, cuando se junta, se convierte en una entidad que al unísono aviva y desata pasiones. La misma ha sido ya descrita y clasificada en diversos estudios que hablan de su comportamiento dentro del coliseo en tiempos del antiguo Imperio Romano; así como en estudios de data reciente, como el realizado por Marileana Alameda, comunicadora social egresada de la UCV, quien describió su comportamiento en el estadio, pero en tiempos modernos del imperio gringo.

Según Alameda, la fanaticada puede definirse según las siguientes razones: por la ciudad o región de origen, por tradición familiar, por equipo ganador, por motivación propia, por ídolo o grandes figuras, por la presencia de publicidad, por influencia de grupos sociales y por llevar la contraria (ésta es la mía, ¿y la suya?).

En esta tesis de grado, incluso, se detallan las diferencias existentes entre el público aficionado y el fanático. Lo que me hizo recordar las veces en que, al finalizar un juego, acompañaba a papá hasta la platabanda para recibir su chaparrón: todos sus vecinos contrincantes aprovechaban la oportunidad para gritarle frases que le hicieran recordar, más que el fracaso, la mala racha de su equipo. Cuando, por el contrario, era él quien ganaba, su alegría y gritería me hacía reír, a tal punto que era difícil sentir que era yo quien había perdido.

Fanaticada de Tigres y Leones juntas en un mismo palco

SIN GRINGOS, OPORTUNIDAD DE CARRERA

Era de suponer que de la misma manera en que el pueblo venezolano ha enfrentado la crisis en cada una de sus fases y formas, transformándola en oportunidades, sucediera algo parecido con la temporada de béisbol nacional 2019-2020.

El juego que trajeron los obreros gringos venidos a estas tierras para extraer carbón y petróleo entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, y asumido en no más de 70 años como parte de la historia nuestra, logró superar este año rumores, bloqueo, sanciones, amenazas veladas y falta de importados. Nada logró poner out a la pelota nacional.

EL PUEBLO VENEZOLANO HA ENFRENTADO LA CRISIS EN CADA UNA DE SUS FASES Y FORMAS, TRANSFORMÁNDOLA EN OPORTUNIDADES

La temporada arrancó tardía, con menos cantidad de juegos, pero con muchas novedades. Entre ellas como esperamos termine de pasar con la caja del CLAP, jugadores y cuerpo técnico ocupado por personal profesional venezolano.

Harry Guánchez, expelotero de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), fue jugador de los equipos Navegantes del Magallanes y Tiburones de La Guaira; hoy, perfila su carrera como mánager, oportunidad que inicia con los Leones del Caracas y a la que se refiere de la siguiente manera: “Me abrieron las puertas hace 11 años y me las vuelven a abrir ahora (refiriéndose a los Leones). Cuando uno siembra puede después recoger los frutos, porque esto ha sido parte de un proceso de formación que he tenido y que me dio tranquilidad a la hora de tomar la decisión, la cual tomé con serenidad porque estoy preparado. Estoy contento con esta oportunidad, esto es un comienzo en mi carrera”.

PELOTA CARIBEÑA

El equipo favorito de papá es el Magallanes, así que podrán sacar sus cuentas de a cuál bando le iba de pequeña. Nunca imaginé que, años después, sería por el propio Caracas Baseball Club que entrara a un estadio por primera vez; tampoco imaginé que sería el Caracas con quien me estrenaría como periodista en una rueda de prensa.

Durante mis indagaciones no encontré gringos, al menos en el equipo que a Guánchez le abrió las puertas como mánager y a mí como periodista. Pero sí a unos importados de Dominicana y algunos jugadores nacionales e internacionales que hace poco vieron vencidos sus contratos con la Major League Baseball. Incluso, no encontré documento o contrato donde a los jugadores, personal especializado en las áreas del cuerpo técnico y jubilados les fuera, explícitamente, prohibido participar.

“SOY UN JUGADOR INDEPENDIENTE QUE VOY A DONDE ME CONTRATEN. MI FAMILIA DEPENDE DE MÍ Y, JUSTO AHORA, NO LE PERTENEZCO A NINGÚN EQUIPO DE LOS ESTADOS UNIDOS”.

(WANEL MESA)

Por otra parte, indicó Harold Urrieta, periodista especializado en deportes del medio Ciudad CCS: “A propósito del bloqueo que tiene Estados Unidos contra Venezuela, la Major League Baseball se suma a esa medida contra el país desde el punto de vista deportivo. Entonces, esta organización ha prohibido a los jugadores criollos, y de otros países, con quienes tienen contrato que vengan; aquéllos que no tengan contrato con las mayores podrán participar libremente, como ya está pasando (…) Vamos a ver peloteros de muchas nacionalidades, y eso no es una novedad en Venezuela”.

El 05 de noviembre arrancó oficialmente la temporada, y mientras disfrutaba del primer juego en la capital le citaba a Mercedes Chacín lo que el caribeño Wanel Mesa, lanzador derecho dominicano, de 32 años, me comentó en una entrevista: “Después de la temporada en la que firmé con Aragua en 2017 hice contrato con Estados Unidos para Kansas City. Venezuela es una buena plataforma para cualquier jugador, sea local o sea extranjero, porque acá se tiene un buen nivel y hasta en Japón están viendo los numeritos de la liga de este país”.

En cuanto a las sanciones y prohibiciones Mesa señaló: “Soy un jugador independiente que voy a donde me contraten. Mi familia depende de mí y, justo ahora, no le pertenezco a ningún equipo de los Estados Unidos”.

El juego avanzó y quedé corta con todo lo que pude escoger para contarles. Me faltó hablar de Chivitas, el homenajeado de esta temporada; quizás con el material que tengo recolectado, logremos una próxima entrega.

Wanel Mesa, importado de República Dominicana, feliz de estar en Venezuela

Jesús Alejandro Lezama, “Chivita”, a sus 100 años es homenajeado esta temporada por seguir, desde 1942, al conjunto Cervecería Caracas, hoy Caracas Baseball Club

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