ÉPALE310-STEVEN BIKO

ES UNA DE ESAS FIGURAS RELEGADAS POR LA HISTORIA, O POR ESA VERSIÓN DE LA HISTORIA QUE SE EMPEÑA EN ESCONDER TODO AQUELLO QUE COMPROMETA A LOS HEGEMONES DEL PLANETA. HE AQUÍ UN CONATO DE DESENTERRARLO

POR JOSÉ ROBERTO DUQUE •@JROBERTODUQUE / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

Nacer en un lugar mancillado con el nombre que honra a su opresor tiene sus ventajas: nace y crece allí cierto ser humano lleno de la rabia militante necesaria para no volverse esencialmente súbdito. Pasa también lo contrario. Y es así como uno ve cada arrodillado en estos pueblos nuestros con nombres de santos españoles; oye uno a cada rebelde protestar porque hay niños a quienes llaman Brayan o Escotipipen en lugar de llamarse Pedro, Pablo o Isaías (“como su abuelo”). Nos suena horrible lo gringoide, pero seguimos prefiriendo lo bíblico y lo medieval.

Ejemplo del primer caso citado arriba: en un lugar de Sudáfrica, de cuyo nombre oficial hay que acordarse siempre (King Williams Town: homenaje a un rey cualquiera del Reino Unido), nació el 18 de diciembre de 1946 Steve Biko, compañero de historias rebeldes que no solo fue asesinado por el horror hegemónico del apartheid, sino que ha sido sistemáticamente olvidado por nosotros, quienes deberíamos estarlo honrando. Volvamos a las claves toponímicas, y por lo tanto simbólicas, de su pueblo: King Wiliams Town queda a las afueras de un lugar bautizado East London por los invasores de todos los tiempos. Tiene algo de subterráneo y de profundo ese pueblo: queda a 400 metros bajo el nivel del mar. Y fue el clásico asentamiento colonial en África: pueblo convertido a lo macho en mina de extracción, ruta por la que salían materias primas y manufacturas rumbo a Europa. Solo se hablaba de él en términos de “desarrollo” cuando el saqueo iba bien y sin obstáculos, pero cuando su población se sublevaba, entonces se decía que “decrecían” su economía y sus cifras. Anótalo: solo tienen derecho al progreso y al aplauso de la banca mundial los pueblos y gobiernos que se dejan coger sin protestar, y valga la referencia sexista.

En los años 60 comenzó a hacer activismo desde los espacios de su juventud, las organizaciones estudiantiles. Al principio se le vio hacer vida en la Unión Nacional de Estudiantes de Sudáfrica, pero luego dio un salto cualitativo y creó, junto con otros compañeros, la Asociación de Estudiantes Sudafricanos (SASO). ¿En qué consistía lo cualitativo de ese salto? Ni más ni menos, en que ese movimiento le otorgó otra dimensión a lo que se consideraba “negritud”: para la nueva organización, en la categoría “negro” entraba también el “no-blanco”, todo el espectro humano oprimido bajo el régimen del apartheid. Desde esta perspectiva estaba un paso por delante del Congreso Nacional Africano (creación de Nelson Mandela). A finales de esa década recibió el máximo honor que podía recibir una persona digna por parte de la universidad arrodillada y entreguista en la que estudiaba, la Universidad de Natal: fue expulsado por su activismo político. Esa expulsión fue apenas una de las consecuencias de su militancia.

De esa época datan sus primeras detenciones y arrestos domiciliarios. Fundó un órgano de difusión que tuvo una corta existencia, la Revista Negra, un papel de análisis político que promovía por todo el cañón la autoemancipación de los pueblos africanos para sacudirse el yugo del apartheid. La revista fue proscrita en 1973 y el joven Biko (de 27 años de edad) expulsado de su pueblo y condenado a no continuar diciendo cosas feas sobre el colonialismo ni sobre la segregación racial.

En 1976, en la cumbre de su prestigio como activista y fundador de iniciativas libertarias (un año antes ya había echado a andar la Zimele Trust Fund y la Ginsberg Educational Trust, fundaciones de apoyo y visibilización de los presos políticos y víctimas de la persecución racista), se produce en Soweto, gigantesco suburbio a las afueras de la capital sudafricana, Johannesburgo, uno de los alzamientos populares más resonantes del siglo XX contra la hegemonía blanca-europea en ese país. El estallido tuvo su origen a raíz de una imposición del régimen que parecía más bien cosmética: la obligación de impartir doctrina (“educación”, llaman a eso por ahí) en las escuelas para negros en la lengua colonial afrikáans.

PRESO MANDELA DESDE HACÍA MÁS DE UNA DÉCADA, EL FOCO DEL RÉGIMEN SE CENTRÓ EN STEVE BIKO, QUE FUE DETENIDO Y AISLADO VARIAS VECES ENTRE 1976 Y 1977, HASTA SU CAPTURA DEFINITIVA EN AGOSTO DE ESE AÑO. COMENZÓ ENTONCES EL MARTIRIO DE ESTE MUCHACHO

Aparente paradoja: los estudiantes preferían recibir clases en sus lenguas nativas y en inglés, antes que en ese pasticho introducido por el invasor neerlandés. Paradoja solo aparente, porque en el trasfondo de la protesta por un decreto más, de los muchos que aplastaban y humillaban al ser humano nacido negro en el África negra, se encontraba el germen de una rabia ancestral. El resultado fue el estallido de una rebelión popular en todos los idiomas conocidos, incluyendo el de la desobediencia violenta. El Estado racista reaccionó con saña criminal y al final de la jornada Soweto se convirtió en un antecedente de lo que luego fue el Caracazo: en las calles y en las fosas comunes quedó regada una cantidad indeterminada de muertos (poco más de cien según la cifra oficial; casi mil según otras organizaciones). El primero de esos muertos, o al menos el más célebre, fue Héctor Pierterson, un muchacho de 13 años en cuyos planes no estaba el convertirse en el emblema que es hoy; el Día de la Juventud se celebra en Sudáfrica el 16 de junio, la fecha de su muerte, esa misma fecha en que la fotografía de su aliento final le dio la vuelta al mundo.

Al cabo de estos acontecimientos el régimen racista aprovechó el dolor de un pueblo para encarnizarse contra los líderes de ese pueblo. Preso Mandela desde hacía más de una década, el foco del régimen se centró en Steve Biko, que fue detenido y aislado varias veces entre 1976 y 1977, hasta su captura definitiva en agosto de ese año. Comenzó entonces el martirio de este muchacho, que no llegaba a 30 años y ya era considerado un peligro por parte de uno de los gobiernos consentidos de Estados Unidos en el continente africano.

Muchos años después se conocieron detalles de su detención e inhumano maltrato por parte de las autoridades. Durante un interrogatorio fue golpeado de tal manera en el cráneo que comenzó a convulsionar y ya no volvió a recuperar la conciencia. Estuvo varios días padeciendo los efectos de una lesión cerebral a causa de los golpes recibidos, que le produjeron un estado de coma. En lugar de recibir atención médica en su lugar de detención (anoten: fue detenido en Puerto Elizabeth, nombre homenaje a la reina británica que ustedes saben) fue trasladado en vil patrulla a la capital, a más de mil kilómetros de distancia.

Steve Biko falleció el 12 de septiembre de 1977. Creo que ha sido una mala idea intentar este recordatorio en una fecha en que nuestra atención prefiere trasladarse a otros temas y personajes. Habrá que volver sobre este lejano camarada otras veces, tantas como sea necesario.

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