POR HUMBERTO MÁRQUEZ /ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE276-BOLEROSLa Luna, además de satélite del Sol, es un artilugio amoroso para hacer saber a una mujer —o a un hombre, según sea el caso— hasta dónde llega el sentimiento. Es, también, un apéndice cursi para decir te amo hasta el infinito y un prólogo perverso para los llantos de luna que trae consigo el despecho. La Luna yo la he regalado muchas veces, con su paquete de estrellas fugaces o fijas; y hasta el Sol, cuando el amor fue intenso, lo he regalado también.

Así como las gardenias, la luna también tiene sus boleros: La Luna que se quiebra / sobre la tiniebla / de mi soledad, / ¿adónde vas? / Dime si esta noche / tú te vas de ronda / como ella se fue, de “Noche de ronda” del gran Agustín Lara; o “Vieja luna” de Orlando de la Rosa: Quiero escaparme con la vieja luna / en el momento en que la noche muere, / cuando se asoma la sonrisa blanca / en la mañana de mi adversidad. / Quiero volver a revivir la noche / porque la vieja luna volverá, / ella es quien sabe dónde está mi amor, / ella sabe si es que lo perdí; o “Rayito de luna” de Chucho Navarro e interpretada por Los Panchos: Como un rayito de luna / entre la selva dormida. / Así, la luz de tus ojos / ha iluminado mi pobre vida. / Tú diste luz al sendero / en mis noches sin fortuna, / iluminando mi cielo / como un rayito claro de luna. / Rayito de luna blanca / que iluminas mi camino, /así es tu amor en mi vida, / la verdad de mi destino; más la Luna lunera, cascabelera. / Ve dile a mi amorcito por Dios que me quiera de Gregorio Barrios; y/o el “Llanto de luna”, bolero compuesto en 1944 por Julio Gutiérrez, el cual dice: Llanto de luna en la noche sin besos / de mi decepción; / sombras de penas, silencios de olvidos / que tiene mi hoy; / llaga de amor que no puede sanar / si me faltas tú; / ebria canción de amargura / que murmura el mar. / ¿Cómo borrar, esta larga tristeza / que deja tu adiós? / ¿Cómo poder olvidarte si dentro, / muy dentro, estás tú?, clásico inmortalizado por el “Inolvidable” don Tito Rodríguez. Sin desdeñar versiones memorables de Bobby Cruz con Ricardo Ray, de Fernando Álvarez, de Panchito Riset (que no tiene desperdicio) o de Omara Portuondo en el disco Magia negra, cuyo productor y director musical fue el propio Julio Gutiérrez. Como recomendación final regale todas las lunas que pueda, que si no se lo dan, se lo agradecen… Jajajá.

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