ÉPALE278-LA VIDA ES JUEGO

POR GERARDO BLANCO • @GERARDOBLANCO65 / ILUSTRACIÓN RAUSSEO DOS

A un mes de que el reino de la libertad humana al aire libre —como el italiano Antonio Gramsci solía describir al fútbol— inicie la fiesta del balón en Rusia, los sueños de alzar la Copa se esparcen por 32 naciones. Hasta la minúscula Islandia, la selección que levanta simpatías en el mundo entero por su épica deportiva, amasa la idea de ganar esos siete partidos que llevan hasta la gloria. Pero la verdad es que la final del Mundial ha sido, a lo largo de la historia, para los países que llevan el fútbol en la sangre y su juego está respaldado por años de tradición, competencias y, especialmente, atletas de altísimo nivel quienes, al fin y al cabo, son los que marcan la diferencia en el terreno.

Ningún equipo ha ganado la Copa del Mundo sin una estrella en el ataque. Desde la selección de Uruguay de 1930, comandada por el “divino manco” Héctor Castro, hasta la Alemania que aplastó a todos hace cuatro años en Brasil, con una maquinaria imparable liderada por Thomas Müller, la fiesta del fútbol está hecha de goles y de jugadores decisivos para liquidar en el arco rival. Por eso, superado el drama de la eliminación en su propio mundial, la paliza histórica que le pegó Alemania al imponerse 1-7 en la semifinal de Belo Horizonte, Brasil llegará otra vez a la Copa con el rótulo de favorito para conquistar su sexto título. La razón está en su poderoso ataque y un entrenador que ha sabido devolverle a Brasil la riqueza de su tradicional juego de posesión, pero añadiendo los elementos modernos de la conducción en velocidad para hacer daño. La canarinha exhibe el medio campo y ataque más temibles. Al genio de Neymar para conducir, pasar, iniciar y concluir las jugadas con su educado golpe de pierna derecha, el scratch de Brasil sumará la habilidad y potencia de Coutinho, Firmino, William, Douglas Costa y Gabriel Jesús. En el Liverpool de Jürgen Klopp Firmino es esencial para aplicar la presión y el contraataque relámpago. William es verticalidad y disparo potente de media distancia con el Chelsea.

Douglas Costa casi elimina al Real Madrid de la Champions con su despliegue por la banda izquierda. Coutinho suplió con creces, en el Barcelona, la salida de Neymar; y Gabriel Jesús fue la pieza que terminó de dar profundidad al ataque del Manchester City de Pep Guardiola para alcanzar la hazaña de coronarse con 100 puntos en la Premier League.

Ante esta constelación, bien articulada en la cancha por la firmeza de Tite, individualidades que acaparan la atención mundial, como Leo Messi y Cristiano Ronaldo, son estrellas solitarias en sus selecciones. Argentina tiene 30 días para conseguir el rumbo y evitar otro papelón como el de la goleada 6-1 que sufrió recientemente ante España; y Portugal necesita al Ronaldo imparable de la Champions League para dar el gran salto mundial.

ÉPALE 278

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