POR MARÍA GABRIELA BLANCO • @PILARTOSH / ILUSTRACIÓN L. “RAZOR” BALZA

ÉPALE256- SOBERANÍAS SEXUALESHace unos días me llegó una invitación que jamás hubiera imaginado recibir. Una amiga transexual, tarjeta en mano, enuncia: “Sé que es muy pronto, manita, todo fue tan rápido que apenas si tuve tiempo de comprar todas las cosas para preparar la comida hoy, ¡no había pollo ni arroz por ningún lado! Al final conseguimos el pollo, nos inventamos una ensalada y acompañaremos con plátano. Por favor, apóyame en esto, tienes que asistir”.

Tenía todas las herramientas sociales y éticas para decirle que no. Que era tardísimo (cerca de las 9 pm), que esas cosas no se hacen así, con apenas horas de anticipación; que metodológicamente amerita un proceso de preparación, promoción y sistematización de la actividad; que estaba terminando la fundamentación teórica de mi proyecto formativo universitario; que, además, no simpatizo políticamente con el señor que nos convoca, y esa era la razón más fuerte para no asistir.

Sin embargo, la amistad consigue las excepciones y motoriza recursos de solidaridad con tal de conseguir su propósito. Era una cena organizada para la comunidad sexo-género diversa del municipio Brion en el estado Miranda, pleno corazón de Barlovento, a solicitud del candidato de oposición César Violo.

Asistí. Sin ningún remordimiento, porque al igual que defendemos la posición “una persona que está segura de su sexualidad no puede molestarse porque lo relacionen con homosexuales” patrocinamos aquella que dice que “una persona que está clara políticamente no da chance a seducciones”.

Debo admitir que hubo receptividad y vi intenciones de trabajar mancomunadamente, más allá de algunas expresiones sutilmente homófobas de sus asesores, por desconocimiento de la realidad que vivimos. El candidato sí supo defender la necesidad de unión ante la gran diversidad de individualidades que habitamos en Higuerote. Pero como deseos no preñan, y volviendo a la realidad, es imperante la acción más allá del discurso.

Una dirección de atención integral a la sexo-género diversidad dentro de una alcaldía, que atienda todas las necesidades socioproductivas y formativas, que procure rescatar la dignidad humana (salud, educación, seguridad, trabajo) y el respeto a la diferencia, puede abrir un nuevo paradigma que favorezca a las personas no alineadas a la hegemonía heterocéntrica.

Mientras esto se va interiorizando en la conciencia de nuestra población barloventeña que asistió a la cena “de los maricos”, yo sigo esperando la misma convocatoria por parte de las candidaturas del chavismo: Nora Delgado y Ramón Gómez.

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