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LLEGÓ DICIEMBRE Y, CON EL MES, LA VIDA HACE UNA PAUSA PARA ENALTECER LOS IDEALES Y VALORES QUE HACEN
A LA HUMANIDAD MÁS HUMANA. HICIMOS UN RECORRIDO
POR LA CIUDAD PARA VER CÓMO QUEDÓ DECORADA

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN / FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO 

La temporada de beisbol y las fiestas de Filven y Suena Caracas han mantenido al soberano alebrestado y contento en medio de los retos que han surgido este año. Antes de que baje la marea, diciembre, el mes de la nostalgia y la alegría, llegó sabiamente para regalarnos un clima distinto, a fin de recargar energías con buenos deseos y la disposición a ser mejores personas.

Para conocer de qué manera ha recibido la ciudad esta temporada de celebraciones decidimos hacer un recorrido por algunos lugares públicos emblemáticos, por donde el pueblo con su prole acostumbra a pasear para llenarse de aires navideños y de celebración.

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EL ESTE DEL ESTE

El recorrido, por la Navidad, en las calles de la ciudad suele ser, para muchas familias, una tradición que se disfruta en automóvil. Las familias con carro, bien pueden aprovechar que nuestra gasolina sigue siendo la más barata del mundo para recorrer algunos sectores de Caracas y contemplar la decoración de los espacios públicos, así como la de los apartamentos, casas y barriadas. Esta distracción es barata y, además, segura. Sin embargo, nuestra pauta se desarrolló a pie: de esta manera fue posible experimentar mucho más de cerca el ambiente de estos días.

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Empezamos nuestro periplo por los lados de Palo Verde y Petare. Si bien la Línea 1 del Metro de Caracas ya tiene banda sonora parrandera, algunas estaciones aún no han puesto ni siquiera la primera guirnalda y la desidia reina en medio de torniquetes defectuosos y escaleras mecánicas apagadas.

Llegamos a Palo Verde y nos recibió un sencillo pesebre de paletas y materiales ecológicos confeccionado por la sociedad Corazón de Jesús. Pese a lo sencillo del diseño, familias y niños se agolpaban a contemplarlo y lanzarle billetes. Subimos las escaleras y al arribar a la última estación del Este del Este de Caracas, si bien notamos el azul característico del cielo navideño en la ciudad, Petare y sus alrededores no parecían haberse dado por enterados de que el Niño Jesús está próximo a nacer.

Incrédulos, nos lanzamos el recorrido a pie por todo el sector El Progreso, sede de la Comuna Rogelio Castillo Gamarro. En esta zona se respira profunda militancia chavista que se aprecia en los numerosos murales alegóricos a la causa y a sus líderes, en centros de distribución de gas comunal, en sedes políticas y afines. Contemplamos un mural en mosaico como tributo a los caídos el 27F, y aprovechamos de preguntarles a los lugareños en cuánto estaba el pasaje para sus hogares: “40 bolívares para la terminal de La Dolorita”, nos respondieron. Caminamos todo el trecho al lado de la montaña, en vía hacia la Redoma de Petare, contemplando la cotidianidad del barrio con la calma típica de un sábado, pero en todo ese recorrido no vimos nada navideño. Preguntamos en los alrededores de la plaza, donde se contempla un Jesucristo gigante, y los vecinos del sector no tenían noticias de la temporada. Lo que sí observamos fue la fuerte dinámica de bachaqueo y comercio de divisa extranjera que aún impera en la zona con el silencio cómplice de la GNB. El casco colonial de Petare se veía en muy buen estado y recibía a una pareja de novios saliendo de la iglesia del Buen Nombre de Jesús, que lanzaba el bouqué a las solteras del guateque. Un bucólico paisaje con gente apacible y alegría pero… sin Navidad. Proseguimos hacia Los Dos Caminos y Altamira y solo conseguimos algunas guirnaldas confeccionadas con material reciclable de pancartas en apoyo al Presidente, por parte del personal de Casa Militar. En el Centro de Arte La Estancia, al parecer, aún no han arrancado las festividades, pero ya tiene listo un modesto pesebre de madera y flores de Navidad en los alrededores de la que fuera la casa de veraneo de los Bolívar. Las plazas de Altamira y Chacao, sorpresivamente, tampoco tienen aún nada: solo plaza La Castellana comenzaba a poner luces y figuras, muy tímidamente.

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Ya en Chacaíto se pudo divisar una feria navideña. Bs 10.000 cuesta una muñeca (“Te la dejamos en Bs 8.000”, nos gritó el muchacho, desesperado por venderla). Al menos se respiraba un poco más de ambiente, adornado por música y olores a postres y a hallacas. Bajamos hacia Las Mercedes y la oscurana de la avenida principal, más bien, parecía anunciar Halloween. Llegamos a la plaza Alfredo Sadel y nos topamos con una feria gastronómica sin mucha gente. Una banda de rock en la tarima amenizaba el compartir y decenas de locales comerciales ofrecían postres, bebidas y regalos. Preguntamos por los precios y salimos despavoridos: 35 dólares (así, sin anestesia) el precio de un sencillo bolso artesanal. Los platos oscilaban entre Bs 2.000 y 10.000. Los centros comerciales del lado Este de la fuerza parecían ser los únicos recodos con espíritu navideño. Por desgracia, los íconos desplegados para el deleite de los niños eran casi exclusivamente del imaginario nórdico, europeo o del Polo Norte: nomás el emblemático San Nicolás del CCCT pareciera ser un símbolo de la cultura que venera este sector de la ciudad, con renos, duendes, soldados de plomo y San Nicolás. Nuestro paseo por el este de la ciudad nos dejó tristemente perplejos. No sabemos si esta apatía será porque se avecinan las elecciones o si se trata de un intento de represalia política por las mareas económicas que ha debido sortear el Estado venezolano. En resumen, parece que el Grinch está de paseo por el Este, y sin ganas de marcharse.

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EL OESTE EMPARRANDAO

Pareciera, más bien, que el Niño Jesús como que es oriundo del municipio Libertador. La Alcaldía de Caracas se activó para dar vida a algunos de los espacios más emblemáticos de la ciudad. En esta ocasión no tiraron la casa por la ventana: es posible apreciar que este año el sello que distingue estas fechas es la austeridad. Aún así, las autoridades de esta zona se encargaron de que las fiestas no pasaran por debajo de la mesa.

El bulevar de Sabana Grande empezó tarde las decoraciones, pero ya inició los preparativos de cara a una parranda callejera en los alrededores del Gran Café, con la instalación de un gran marco de entrada y paraguas voladores. Aún así, quedan un par de kilómetros de paseo a la espera de que PDVSA La Estancia le imprima el color y calor de la época, para el deleite del pueblo de a pie.Plaza Venezuela está llena de luces en sus árboles, y de noche se divisan familias y chamos contemplando la plaza con figuras gigantes de árboles y cajitas de regalo: una decoración que pareciera ser el estilo adoptado por la alcaldía para adornar sus espacios públicos.

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El Paseo Los Próceres fue el primero en arrancar las festividades con un fiestón y con la iluminación de la cruz navideña en los alrededores de la Academia Militar, a mediados de noviembre. A finales del mes pasado se lanzó el dispositivo Navidades Seguras 2018 y, con esta activación de más de 100.000 efectivos en las calles, se arrancó la ambientación navideña en la zona. Las luces y las guirnaldas del Paseo Los Próceres evocan los tiempos de hace algunas décadas, cuando las familias caraqueñas solían madrugar para celebrar patinatas, misas de gallo y robarse la leche, el periódico y el pan de las puertas de las casas. De noche vale la pena darse una vueltica, ya que familias, atletas y gorditos con esperanzas fitness son los protagonistas que les dan vida a la urbanidad pública.

El sector ganador de las Navidades de 2018 es el Casco Central. La plaza El Venezolano es un espectáculo de luces y guirnaldas, y todos los viernes se apersonan decenas de bailarines a echar un pie con salsa cabilla y música cañonera. Incluso, hay viernes en que un DJ se activa a poner gaitas para que la gente se ponga a menear el esqueleto. El Ministerio de la Mujer tiene, desde hace varias semanas, una animada feria de grupos socioproductivos que ofrecen juguetes, ropa y comida a precios solidarios; la Plaza Bolívar tiene imágenes de luces similares a las de la Plaza Venezuela: cajitas de regalos y arbolitos de luces de neón. Es una lástima que se hayan decantado por el arbolito nórdico como símbolo de estas fechas en lugar del tradicional pesebre. En los alrededores de la plaza, hacia los lados del Concejo Municipal, se pueden apreciar lluvias de luces y flores de Navidad para anunciar la llegada de la temporada más colorida del año. Hacia el corredor que conduce a la Casa del Vínculo y el Retorno, en la esquina de Gradillas, las músicas de los cafés se entremezclan para generar un animado ambiente de vacaciones y alegría. Ya sobre la avenida Universidad, una gran cascada de luces blancas, cercanas al Pasaje Linares, son una bendición para transeúntes y conductores que se paseen por esos predios de noche. La plaza Diego Ibarra ha sido en estos días el escenario del Festival Suena Caracas, y con este evento el centro se ha llenado de alegría y luz. Al cierre de la cita musical, la plaza ahora constituye el espacio perfecto para chamos en patines, bicis y patinetas.

La avenida Urdaneta cuenta con unas bonitas guirnaldas iluminadas y pancartas verdes y rojas que invitan a celebrar la Navidad, así como las avenidas Libertador, Bolívar y Lecuna. El bulevar Panteón, por donde se encuentran la Casa de las Primeras Letras y la Casa de Martí, no tienen decoración aún y no sabemos si le van a poner guirnaldas y luces, pero todas las semanas se observan conjuntos de gaitas que animan a los transeúntes.

La programación cultural ya empezó a desplegarse y agrupaciones como el Coro Infantil Venezuela se presentaron este jueves 6 de diciembre en el teatro Simón Rodríguez. La Escuela Nacional de Artes Escénicas César Rengifo, el Coro Infantil Venezuela, el Centro de Formación Cultural Vinicio Adames y el Sistema Nacional de Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela presentaron esta semana una gira teatral con un nacimiento viviente basado en escritos de Aquiles Nazoa, Otrova Gomas y Jaime Barrés, en instituciones tales como el Ministerio de Cultura, la Escuela Bolivariana José Martí y la Escuela César Rengifo.

El resto del municipio aún sigue como si no hubiera arrancado la Navidad. La plaza de El Silencio, la plaza Caracas y otras parroquias prosiguen su cotidianidad habitual.

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Sin embargo, el gran ícono de diciembre en Caracas, la cruz del Waraira Repano, desde hace días ilumina todas las noches para darles un momento feliz de contemplación a los caraqueños. Ya no ilumina con la luz blanca que la caracterizaba, pero sus destellos de neón son un bálsamo para quienes amamos la época, y contemplar este símbolo por antonomasia de las navidades en la ciudad.

Es una lástima que los retos económicos de este año hayan afectado tan fuertemente el paisaje de las celebraciones navideñas en los espacios públicos de la ciudad. Sin embargo, es loable que en el municipio Libertador la apuesta a la vida haya permitido un espacio que ilumine la vista y el corazón del ciudadano de a pie, siempre ávido de alegrías y esperanzas.

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