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POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO / FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO

ÉPALE265-PICHONES 1Forzando un flashback cinematográfico, la esquina de El Conde fue la sede del Primer Congreso de Venezuela, en 1811, instalado exactamente en la casa del conde de San Javier, donde hoy se ubica la Biblioteca Simón Rodríguez. Fue, desde el principio de nuestra historia republicana, foco de encuentro, lobbies, conspiraciones e intrigas de los más heterogéneos actores de la vida pública, que se juntaban en círculos facciosos para conjurar nobles misiones y bajas pasiones en el devenir de 200 años de historia.

ÉPALE265-PICHONES 3Seguro que se sentaban a tomar un café, a compartir, a libar, con la certeza de que el encuentro, aderezado con manjares y bebidas, desembocaba en tramas y consignas, liberando a la imaginación para las grandes causas de las que son entusiastas los borrachos pinchados y los sibaritas en comanda.

Con los años, en 1948 para ser exactos, se inauguró el Hotel El Conde que pasó a ser el primero de 130 habitaciones de Latinoamérica, y concentró a los complotados de entonces, que no cabe duda eran los militantes de las ÉPALE265-PICHONES 2causas “democráticas”. Más adelante, el restaurante del hotel se convirtió en sede informal de la satrapía adeco-copeyana para remojar sus negocios en litros de güisqui y champán hasta que ya no hubo más que comer ni beber, ni negociar.

Hace dos años cerró sus puertas, el restaurante, luego de una larga etapa decadente donde lo que se podía comer allí, daba pánico. Toda la planta baja pasó el cerrojo, perdiéndose así un reducto memorioso de la Caracas nostálgica.

Reinaldo García, político y experto en turismo, cuenta que un día quiso tomarse un cafecito ÉPALE265-PICHONES 5con unos panas, hace dos meses casi exactos, pero vio frustrado su intento cuando halló desolado el espacio que recordaba afectuosamente. Se le encendió el bombillo: conversó con los administradores del hotel, trazó un plan junto a su esposa, la periodista Claudia Almeida, y en diciembre del año pasado se lanzó a la aventura de reabrir La Palapa.

Activos de lunes a sábado desde el desayuno en adelante, las especialidades del local juegan con la oferta típica del trapicheo oficinesco de la ciudad. Desde sopa de lagarto a pollo a la plancha, pasando por las tortitas del emprendimiento de unos muchachos de La Pastora, Snack La Palapa ofrece casi cualquier cosa de comer y beber a los precios de hoy. Destacan los jueves de noche de chicas, con trago gratis y todo, y los viernes de karaoke que abre terreno a los melómanos de la noche caraqueña.

Lo que sorprende de la oferta, novísima, es la osadía de estos microempresarios que se atreven a apostar por el país en época de los peores augurios: “El país tiene que seguir, la solución está en Venezuela, ahora es que tenemos que dar por la patria”, afirma Reinaldo convencido.

Impedidos de conspirar, por un asunto de fe, allí brindamos con cafecito.

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