“Cambalache” (I)

 Por Humberto Márquez / Ilustración Julietnys Rodríguez

De las frases que me han gustado en esta saga tanguera, que me arrebata, es aquella de Enrique Santos Discépolo: “El tango es un sentimiento que se baila”, atribuida por Jorge Luis Borges a Ernesto Sábato, pero aclarada por éste en Tango: discusión y clave, como autoría de Discépolo. Borges la refutaba aduciendo que los pensamientos no se bailan o cantan, sino los sentimientos, y que el tango es un sentimiento, pero vaya que ese no es el tema; porque sean pensamientos o sentimientos el tango “Cambalache”, compuesto en 1934 por Enrique Santos Discépolo para la película El alma del bandoneón, agrega nuevos elementos como lo profético: Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé… ¡En el quinientos seis y en el dos mil también!, vaticinando 66 años antes, ya hoy 86, la realidad cruel. Es también un tango noticiero: En la letra se menciona juntos a los próceres San Martín y Napoleón, a algunos personajes reales y otros ficticios: Stavisky fue un financista y estafador que se suicidó en 1934; don Bosco fue un sacerdote, educador y escritor italiano del siglo XIX que fundó la Congregación Salesiana; don Chicho era el apodo de Juan Galiffi, fue un conocido mafioso de Argentina; y (Primo) Carnera, alude al boxeador italiano consagrado campeón mundial el 29 de junio de 1933”. Pero sobre todas las cosas, nos encontramos ante la categoría del tango protesta. “Pero que el siglo XX es un despliegue de maldad insolente / ya no hay quien lo niegue. / Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos… / ¡Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor! / ¡Ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador! / ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor! / ¡Lo mismo un burro que un gran profesor! / No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao /. Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición, / da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón…

Cualquier parecido con la realidad ¡es pura coincidencia! Jajajá.

ÉPALE 379

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