ÉPALE314-CAMILO CIENFUEGOS

MÍTICO COMANDANTE DEL EJÉRCITO REBELDE, QUE A BORDO DE LA EMBARCACIÓN GRANMA EMPRENDERÍA LA REVOLUCIÓN CUBANA, EL DESTINO LE DEJÓ POCO MARGEN PARA LLENARLO DE HEROICAS ACCIONES GUERRERAS Y MUCHA HUMANIDAD

POR JOSÉ ROBERTO DUQUE • @JROBERTODUQUE / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

La frase, o pregunta, que celebra para la historia la yunta o camaradería entre Fidel y Camilo fue pronunciada la madrugada del 8 de enero de 1959. Fue durante el discurso de Fidel en el campamento de Columbia, que servía de cuartel general al Ejército del recién derrocado dictador Fulgencio Batista. Entró Fidel al lugar que fue tomado por su gente, por la guerrilla triunfante, donde también estaban prisioneros varios oficiales y soldados del bando derrotado. Hemos dicho “discurso de Fidel”; ya eso revela que fueron horas de ardoroso verbo. La longitud de los discursos de Chávez palidecen ante las maratónicas sesiones de Fidel. Este, en particular, comenzó la noche del 7 y terminó el 8 a las 2 de la madrugada.

Decía el Comandante algunas cosas que, por cierto, nos vienen bien a nosotros ahora, en estos momentos de nuestra Revolución amenazada:

“Queda mucho por hacer todavía. No nos engañemos creyendo que en lo adelante todo será fácil, quizá en lo adelante todo sea más difícil. Decir la verdad es deber de todo revolucionario. Lo primero es advertir al pueblo, porque hablándole al pueblo podemos ahorrar sangre; porque aquí, antes de tirar un tiro hay que llamar mil veces al pueblo y hablarle para que, sin tiros, resuelva los problemas. La opinión pública tiene una fuerza y una influencia extraordinaria. En la época de la dictadura la opinión pública no es nada, pero en la época de la libertad la opinión pública lo es todo, y los fusiles se tienen que doblegar y arrodillar ante la opinión pública”. Al completar esta parte del discurso, Fidel voltea hacia donde está Camilo Cienfuegos, uno de sus comandantes y compañeros más queridos y populares, y le pregunta: “¿Voy bien, Camilo?.

Vas bien, Fidel le respondió Camilo.

El episodio se hizo emblemático. Por lo tanto, no es de extrañar que la industria encargada de destruir el afecto del pueblo la haya querido deformar y ningunear; la gusanera de Miami ha insistido en que lo que quiso preguntarle Fidel a Camilo fue que si se escuchaba bien el sonido en las cornetas (Camilo estaba junto a él, así que tú me dirás). La gusanera de Miami ha querido manchar otros acontecimientos de la Revolución, y Camilo no escapó a este ataque a los afectos del pueblo cubano.

HAY GENTE QUE NACE PARA RESULTARLE INCÓMODA A LOS PODEROSOS: CAMILO VOLVIÓ A ABANDONAR EEUU Y VOLVIÓ A DIRIGIRSE A MÉXICO. ENTONCES, LE CAMBIÓ LA VIDA PARA SIEMPRE: POR ALLÁ SE ENCONTRÓ CON FIDEL Y EL CHE ORGANIZANDO YA TÚ SABES QUÉ EXPEDICIÓN

Revolucionario desde pequeño, producto y resultado de La Habana más pobre, Camilo tuvo ocasión de participar en varias expresiones de la organización popular en contra de la enfermedad llamada Fulgencio Batista, como estudiante y, luego, como obrero. Desde 1952 se le vio activo, participando en organizaciones y actos de insurgencia y rebeldía, por lo que pronto debió largarse para salvar la vida. Al igual que Martí, vivió en las entrañas del monstruo; se ganó la vida como obrero. Como allá en el Norte tampoco se estuvo tranquilo, sino que se dedicó a causarle indigestión a esas entrañas, lo detuvieron y deportaron a México.

Regresó a Cuba para seguir conspirando y haciendo activismo, y en diciembre de 1955 recibió un disparo en una manifestación celebratoria de Antonio Maceo; poco después, golpeado, preso y nuevamente enviado al exilio. Hay gente que nace para resultarle incómoda a los poderosos: Camilo volvió a abandonar EEUU y volvió a dirigirse a México. Entonces, le cambió la vida para siempre: por allá se encontró con Fidel y el Che organizando ya tú sabes qué expedición para desembarcar en Cuba y montar el grandioso avance revolucionario desde la Sierra Maestra hasta La Habana.

Del Camilo de esa época de los preparativos se ha dicho que tenía más voluntad que condiciones físicas. Sucede con frecuencia; es más fácil encontrar gente preparada para el discurso y la organización que para el combate, y lo que Fidel andaba buscando era combatientes. Pero el ardor de ese muchacho con pinta y sonrisa de carajo buenote era una buena señal, así que antes de embarcarse en el Granma recibió adiestramiento militar y preparación física, veloz, pero intensamente. El tiempo y la acción guerrera lo dotarían de los elementos que le faltaban para convertirse en el notable comandante que fue.

EL INGENIO DEL PUEBLO

La odisea del yate Granma y la llegada a Cuba desde México, por sí misma, ya es proeza suficiente para ensalzar a cualquier expedicionario. La penetración en territorio cubano, la adhesión del pueblo cubano y las sucesivas acciones militares de la guerrilla ya pertenecen al terreno de las grandes hazañas de las vanguardias organizadas. Camilo fue descollando en ese ámbito de la historia con una frescura y un sentido del humor que marcaron a todo cuanto tuvo en contacto; el anecdotario que dejó por la Sierra y por los caminos es inagotable, como inagotables fueron los elogios que le tributaron Fidel y el Che Guevara.

Humor hasta en la guerra: “El mejor soldado es el que pelea sonriendo”, dice Gino González, y uno de los momentos culminantes de la acción guerrera de Camilo estuvo lleno de eso mismo, en los días finales de la insurrección que acabó con la dictadura de Batista. El 21 de diciembre de 1958, Cienfuegos tenía la tarea de sitiar y conquistar para la Revolución al pueblo de Yaguajay. Las posiciones estratégicas fueron cediendo, poco a poco, ante el empuje de los barbudos, hasta que el resto del Ejército de los escuálidos (350 soldados) se apertrechó en la fortaleza-cuartel. El oficial al mando de los batisteros era el capitán Alfredo Abón Lee.

Durante varios días estuvieron los revolucionarios sitiando este pequeño fortín, cuyos diseñadores y constructores sabían lo que hacían: sus paredes de 50 centímetros de espesor, sus altas murallas y garitas convertían ese punto en un búnker casi impenetrable.

Camilo Cienfuegos hizo prácticamente de todo para tratar de entrar allí: plomo frontal, arengas e invitaciones a la rendición con un megáfono, un tren con explosivos. Pero el enemigo permanecía firme, y el cuartel también. Entonces se activaron los poderes creadores del pueblo: Camilo y su gente, entre la que no faltaban obreros y mecánicos, modificaron un buldócer (o retroexcavadora), la cubrieron de láminas de acero y la dotaron de un lanzallamas: aquel invento fue llamado Dragón I y fue el aporte de los tecnólogos populares a la victoria de los fidelistas. El cuartel resistió, en total, 11 días; la tarde del 31 de diciembre se rindieron los de Batista y Camilo se ganó el título de Héroe de Yaguajay.

Camilo murió en un accidente de aviación. Perdida en el cielo y en el mar de Cuba la avioneta en que viajaba, jamás se encontró la aeronave, pero sí el rastro de su ejemplo. Cuando nos sintamos desorientados o perdidos en la pelea, que va a ser más dura, solo hay que preguntarle a la memoria de Camilo cómo vamos.

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