Canciones para “curar” la xenophobia

No es un mal fácil de sanar, pero hay tratamiento para eso. Y una buena terapia es, sin duda, la música, que también refleja en sus letras el problema del odio al inmigrante

Por Mercedes Sanz  ⁄  Fotografías Archivo

Solo voy con mi pena, / sola va mi condena. / Correr es mi destino / para burlar la Ley. / Perdido en el corazón / de la grande Babylon, / me dicen el clandestino / por no llevar papel, es el inicio de “Clandestino” del cantautor francés-español Manu Chao. El tema —un reggae con aire de canción francesa es casi que un himno dedicado al inmigrante, quien tiene que lidiar con la vida en el país ajeno.

Y como la música está presente en todo, la xenofobia no escapa a esta situación. Una variedad de artistas de distintos estilos, idiomas y países le han cantado al inmigrante y/o en contra de ese clima de odio hacia el extranjero. ¡Pero ojo!, porque también existe lo contrario: las canciones que promueven este asunto. Y esto recuerda la controversial “Killing an arab” de los ingleses The Cure, la cual su autor, Robert Smith, tuvo que aclarar con el argumento de que sólo tenía que ver con la novela El extranjero de Albert Camus. Aún así, el músico cambió la letra y el título.

Yo vengo de una tierra lejana, / donde las aves cantan distinto, / donde se toma buen vino tinto / y el Sol es tímido por la mañana. / En ningún lado busco consuelo, / por estar sin saber hasta cuándo. / Sufro la pena de ir contemplando la misma Luna en distintos cielos, dice la pieza “El extranjero” de los mexicanos Paté de Fuá, envuelta en ese ambiente melancólico. Si algo tienen en común este tipo de temas es la añoranza por la tierra natal y todo lo que eso encierra: familia, amistades, lugares, costumbres, etcétera. Sin duda, la vida del extranjero en otro país no es fácil, y más aún cuando huye por una situación difícil, tanto en lo personal o como en el contexto de su nación.

Esta es la vida del emigrante, del vagabundo, del sueño errante. / Coge tu vida en tu pañuelo, / con tu pobreza tira pa’lante. / Si encuentras un destino, / si encuentras el camino / tendrás que irte a ese lugar, entonan los españoles Celtas Cortos en
“El emigrante”. Mientras que sus compatriotas Ellas Bailan Solas recitan:

Que se te escapa el negro, que se te escapa,

como sudas corriendo sudor de caza.

Vende rubio en el Metro, ¡oh qué gran falta!

El tabaco es veneno, droga que mata.

Vende rubio en el Metro, ¡olé qué guasa!

(…)

No mires el fuego de su mirada,

podría ser tu nieto,

pero es tu rata con la que

haces el juego que a ti

te mandan.

Un contenido fuerte que narra el maltrato de las fuerzas policiales españolas contra un inmigrante ilegal de origen afro. Este problema es común en Europa: el ilegal que se las ingenia para sobrevivir, día a día. Y ese es el dilema de fondo del extranjero: la supervivencia. Si hay una muestra fehaciente de esto es la pieza “Mercy” del dúo francés Madame Monsieur, que nos cuenta la historia de una bebé africana que nació a bordo de una embarcación de rescate en el Mediterráneo. La historia de esta niña es la de miles de inmigrantes que huyen por el mar, desafiando todo lo que encuentren a su paso, incluyendo la muerte.

¿Y a qué se deberá ese rechazo al extranjero? No es un asunto a resolver en esta nota, pero el miedo al diferente, al “otro” no es nuevo en la Historia de la Humanidad; como tampoco la creencia de superioridad: Hay jíbaros que al llegar de los Estados Unidos, / ellos miran a sus amigos con aire e superioridad, así dice Héctor Lavoe en “Esta Navidad”, refiriéndose a los coterráneos que, lamentablemente, llegan a su patria contagiados.

Es bueno tener en cuenta y repasar ese amplio repertorio musical que retrata la xenofobia. ¡Ah!, y para los que no tienen identidad escuchen “Pa’l Norte” de Calle 13, porque ellos tienen el antídoto.

ÉPALE 362