ÉPALE247-CARTA MARLON ZAMBRANO

POR MARLON ZAMBRANO / CARTA

Caracas, cualquier cosa: el caos, la lluvia, el temblor, el Waraira, los motorizados, la chamba, Altamira, el Metro, Catia, mamá, el cielo, el infierno, tú.

Tercera columna de izquierda a derecha, frente al mural de Amalivaca de César Rengifo en las catacumbas del Centro Simón Bolívar, 10:30 pm. Tu aliento a Ventarrón, embriagador y ardiente, y tu mano sacudiendo mi pecho con sed de venganza y dos lagrimones prendados que no se dejaron derribar por la sacudida, exigiendo la prueba más trucada del amor, que es la entrega.

“Ámame”, creo que me reclamaste frente a la mirada atónita de las indias tamanaco mientras un celaje indigente nos ladeó amenazante cuando te anunciaba mi temor, a esa hora conjurada para el amor y la puñalada en la ciudad más peligrosa y alegre del mundo, según algunas estadísticas.

“Cómo no vas a querer a una jeva como yo, que habiendo nacido en la Clínica Metropolitana te suplica, a ti, compromiso”.

Yo ya era chavista y tú lo sufrías, y aquello, en realidad, no era más que otro episodio descarnado de la histórica lucha de clases.

“Dame un beso, pero olvídame”, dije agónico en tono de telenovela de las 9 cuando ya se acercaba, reticente, un celador en forma de buque destructor a nuestro encuentro.

Tus ojos sombríos brillaron como fuegos de conquista y disparaste un juramento ecuménico que, desde entonces, escucho desde distintos frentes de guerra: “Chavista de mierda”.

Antes de salir disparado, tras una advertencia del tombo, me dio tiempo de anunciarte un mea culpa que, probablemente, te supo a sopa de pobre: “¿Qué vas a esperar de un carajo que nació en la Clínica Panamérica, a media cuadra de la Plaza Catia?”, y logré huir internándome en los pasillos que dan a la iglesia Santa Teresa, donde reinan las putas más feas y solidarias de todo el planeta.

ÉPALE247-POSTAL MARLÓN ZAMBRANO

ÉPALE 247 EDICIÓN 5° ANIVERSARIO

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