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TODAS LAS METRÓPOLIS DE AMÉRICA LATINA SON ALGO CAÓTICAS. SIN EXCEPCIONES. SIN EMBARGO, ALGUNAS HAN TENIDO GRANDES OPERACIONES QUE LES HAN PERMITIDO APROVECHAR SUS NUEVAS VIDAS PARA LLEVÁRSELA MEJOR CON SU GENTE. ¿SERÁ ESTE EL CASO DE CARACAS?

POR JESSICA DOS SANTOS • @JESSIDOSSANTOS / FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

¿EN CUÁNTO LA NOCHE?

Yo, como profesora de periodismo interpretativo, siempre le propongo a mis estudiantes que llevemos a cabo dos ejercicios durante, al menos, 15 días.

El primero de ellos es escucharlo todo, ser una suerte de chismosos ambulantes, con el único fin de descubrir que los venezolanos, a mi parecer, somos los mejores cronistas orales del mundo. El segundo es mirar la ciudad. Preguntarse, de repente, cuánto tiempo llevará esa estatua ahí, qué había en aquella esquina antes de que construyeran tal o cual edificio, por qué el dueño de aquel local le habrá puesto ese nombre tan pintoresco…

En el fondo, creo que necesito vincularlos con Caracas desde el punto de vista histórico-afectivo, a ver si así conseguimos preservar su pasado y construirle un mejor futuro para que un día deje de ser ese “lugar de tránsito”, al cual hacía mención el dramaturgo José Ignacio Cabrujas.

¿NUESTRA RELACIÓN CON LA CIUDAD NO SE HA FRENADO O RETROCEDIDO A RAÍZ DE LA CRISIS ECONÓMICA QUE VIVIMOS?

Para él, a finales de los 80, Caracas solo era un gran campamento: Quién sabe si al campamento le sucedió lo que suele ocurrirles a los campamentos: se transformó en un hotel. Esa es la mejor noción de progreso que hemos tenido: convertirnos en un gigantesco hotel donde apenas somos huéspedes (…) cuando me alojo en un hotel no pretendo transformar sus instalaciones ni mejorarlas ni adaptarlas a mis deseos. Simplemente las uso. No vivo en un lugar, me limito a utilizar un lugar.

¿Será por eso que aún los caraqueños no hemos logrado mejorar nuestra relación (tensa, extraña, ambigua) con los bienes y espacios públicos de la ciudad? De una ciudad caótica que, por una u otra razón, habitamos pero, al parecer, todavía no nos resulta “nuestra”.

“Creo que ese caos es una sensación de no propiedad: sienten que Caracas no es suya, no es su ciudad. No les importa montar el carro en una acera o ir en contrasentido. También entiendo que la inseguridad hace que la ciudad no sea fácil. Adicionalmente, hay un tema de ciudadanía: no respetamos al otro”, expresa la arquitecta venezolana, Paola Posani.

Parque Ezequiel Zamora, El Calvario. Foto Enrique Hernández

Parque Ezequiel Zamora, El Calvario. Foto Enrique Hernández

LA OTRA CARA DE LA CRISIS

En este sentido, también nos toca preguntarnos, con total honestidad: ¿nuestra relación con la ciudad no se ha frenado o retrocedido a raíz de la crisis económica que vivimos? Hoy, nos guste o no, movilizarnos es una proeza; tener tiempo libre, también; permanecer hasta “tarde” en las calles, ni hablar. Son parte, quizás, de los “daños colaterales”.

“Sí, hace unos diez o 15 años la situación era compleja; pero ahora, con la crisis económica, se ha incrementado ese estado de no encontrarnos en la ciudad. Nosotros estamos de paso, vamos de un lugar a otro, rara vez nos sentamos en una plaza. Son pocas las personas que realmente aprovechan el espacio público, porque el ritmo de vida actual no lo permite”, agrega Posani.

“UNO DE LOS ELEMENTOS FUNDAMENTALES SOBRE EL QUE HAY QUE REFLEXIONAR ES CÓMO HACER PARA QUE EL VENEZOLANO VUELVA A TENERLE AMOR A SU CAPITAL” (PAOLA POSANI)

¿Qué hacer entonces? “En esto también incide lo que deseamos y lo que tenemos, entender que no podemos construir en Caracas una ciudad como París. Nosotros tenemos que encontrar nuestro propio sentido”.

Sin embargo, es muy común escuchar a venezolanos que, a punta de viajes o de documentales da igual, se preguntan a veces con furia y otras tantas con tristeza ¿por qué no podemos ser como tal o cual ciudad europea?

Para Paola, esto ocurre porque “los caraqueños no solo no sabemos la Historia de la ciudad sino que no la entendemos. Uno de los elementos fundamentales sobre el que hay que reflexionar es cómo hacer para que el venezolano vuelva a tenerle amor si es que alguna vez se lo tuvo y retomar la situación afectiva con su capital. Esta ciudad es hermosa y tiene un potencial maravilloso”.

Ciclovía a la altura del Paseo de la Resistencia Indígena. Foto Enrique Hernández

Ciclovía a la altura del Paseo de la Resistencia Indígena. Foto Enrique Hernández

¿AL RESCATE?

Entonces, ¿tenemos que sumarnos al rescate, aun en tiempos difíciles? “Pensar que va a venir un alcalde y te va a planificar la ciudad, permaneciendo el ciudadano ajeno y lo único que va a hacer es habitarla o usarla, es una visión que viene un poco de cuando se viaja a países desarrollados: toda la ciudad está armada y ves que todo funciona. En el caso nuestro, esta es una ciudad que tenemos que construir”, insiste.

“Yo creo que ha llegado el momento –asevera Paola Posani– en que todos los caraqueños dejemos aparte nuestros trocitos de realidad y nuestras formas de ver la vida para que nos pongamos de acuerdo y discutamos sobre los planes de la ciudad. Sé que hay muchas heridas abiertas, desde el punto de vista político. Pero la ciudad de Caracas, vista de punta a punta, nadie la va a poder resolver desde su trocito de realidad. Porque hay realidades diferentes en la ciudad. Cuando tú estás en Libertador la percepción es otra, cuando estás en Chacao la percepción es otra, cuando vas a Baruta es otra. Nos hemos convertido en trozos de realidades. Este pedazo es mío y este pedazo es tuyo. Y eso no puede ser”.

En efecto, cada individuo procesa, configura y expresa una imagen de ciudad distinta según su diálogo con la realidad, mientras que las autoridades lo hacen según sus concepciones político-ideológicas. En todo caso, está claro que la resolución de las problemáticas actuales de la ciudad requiere de conocimientos interdisciplinarios: arquitectura, pero también economía, sociología, geografía, políticas públicas y pare usted de contar.

Paseo Los Próceres. Foto Enrique Hernández

Paseo Los Próceres. Foto Enrique Hernández

EXCEPCIONES A LA REGLA

En este sentido, el arquitecto Fruto Vivas no ha mirado hacia Europa, ha buscado referentes en nuestra propia región para confirmar que hay algunas formas de salir del caos.

“Todas las metrópolis de América Latina son caóticas. No hago excepciones: Buenos Aires, Río, Lima, Bogotá, Caracas. Pero algunas han tenido operaciones del corazón, como Bogotá, Curitiba, Quito, con nuevos sistemas de transporte, entre otras cosas. En Caracas, tienes que levantarte a las 4 de la madrugada para intentar llegar a tiempo al trabajo”, explicó.

Vivas reconoce que es un problema de vieja data. No obstante, cree que se podría hacer mucho más en torno al tema.

“La forma que tiene la ciudad es perfectamente rentable, determinada por la ganancia; las mismas leyes urbanas se hicieron para beneficiar a los grandes señores de la tierra, y eso creó algo gravísimo en la ciudad: el aislamiento de los seres humanos, la inexistencia de espacios societarios. Esa condición del sistema económico determina que la ciudad sea un caos, porque no pudo resolverse a sí misma”, agrega Vivas.

Las emblemáticas Torres de El Silencio. Foto Jesús Castillo

Las emblemáticas Torres de El Silencio. Foto Jesús Castillo

Al ser consultado por alguna referencia a lo interno, afirma sin dudarlo: “Un solo ejemplo grandioso: El Silencio, obra del presidente Isaías Medina y Carlos Raúl Villanueva. Pero, ningún gobierno fue capaz de repetir El Silencio. Esa es la ciudad que queremos; Villanueva la descubrió hace más de 50 años y no hemos sido capaces de continuarla”.

Fruto ha dicho, una y otra vez, que como arquitecto, más allá de su posición política, le preocupa profundamente la mala calidad de las cosas nuevas que se hacen. Y, de una u otra manera, todos alguna vez nos hemos asombrado por qué un espacio con 50 años se mantiene más lozano que uno recién inaugurado.

Incluso hoy, aunque todos apreciamos que se le haga un cariño a la ciudad, muchos todavía no entendemos del todo los criterios bajo los cuales trabaja la iniciativa Juntos Todo es Posible, que se encuentra desplegada en la Gran Caracas. ¿Por qué esta acera y no aquellos huecos?, ¿por qué no aquella plaza en vez de esta?, ¿por qué la ciclovía, que apenas tiene dos años de creada?

Hoy, todos andamos en un intento de hacernos espacio, como sea; sintiéndonos entrampados en planificaciones esporádicas, obras aisladas, inacabadas o incomprensibles. Quizás haya llegado la hora en que nosotros, los pacientes urbanos, nos encarguemos de dar la discusión (sin trampas, condicionamientos ni chantajes) en torno a lo que se quiere y se puede hacer… hasta transformar este gran hotel en un cálido hogar.

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