ÉPALE281-CIUDAD 4

VENEZUELA SIEMPRE PIONERA EN LATINOAMÉRICA, DANDO EL PRIMER PASO EN LA APROBACIÓN DEL VOTO FEMENINO Y LA EDUCACIÓN GRATUITA, SE HA REZAGADO CON EL MATRIMONIO IGUALITARIO Y LA IDENTIDAD DE GÉNERO. PERO, PESE A IR DE ÚLTIMA, TRANSITA ESE CAMINO DE IGUALDAD

POR TATUN GOIS @LASHADAS1974 / EMILY CARO • @AMIGADEVOZ
FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO

Durante todo el mes de junio nuestra querida Caracas, la ciudad de techos rojos, la del caos, la de los contrastes, será escenario de una agenda multicolor para celebrar la sexodiversidad. Es una agenda que se deriva del decreto emanado de la Alcaldía de Caracas en respuesta al clamor de la inmensa comunidad LGBTI, que desde hace más de 30 años ha luchado en el país por la conquista de sus derechos fundamentales, que no son una moda ni simples “mariconadas” sino que son el resultado de entender que el amor no es algo que pueda ni deba genitalizarse, que la relación de pareja entre las personas va mucho más allá de ese absurdo imperativo religioso: reproducirnos. Porque no somos productores masificados de mano de obra barata (según el pensamiento de izquierda). No somos meros especímenes que deben reproducirse para perpetuar una especie (según la ciencia). Somos personas que sentimos y pensamos, y desde allí concebimos el amor fraternal, espiritual y también carnal.

HAY QUE ENTENDER QUE EL AMOR ENTRE DOS PERSONAS VA MUCHO MÁS ALLÁ DE SUS GENITALES. POR TANTO, TIENEN EL MISMO DERECHO DE AMARSE SIN DISTINCIÓN ALGUNA. BASTA DE TANTO PREJUICIO

Durante este mes todas, o la mayoría de las 50 agrupaciones y movimientos sociales sexodiversos que existen en el país desde los años 80 se han unido en torno a una causa común: reivindicar su diferencia, visibilizar su existencia y retomar el compromiso que tardíamente asumió la institucionalidad. Como bien lo reconoció la alcaldesa Erika Farías, en su discurso de apertura al Mes de la Rebelión Sexual de Caracas, es una deuda social que debió saldarse hace, por lo menos, 18 años.

Distintas organizaciones se dieron cita en las miniolimpíadas LGBTI. Foto cortesía Sist. Comunicación LGBTQIA

Distintas organizaciones se dieron cita en las miniolimpíadas LGBTI. Foto cortesía Sist. Comunicación LGBTQIA

REBELIÓN ¿PA QUÉ?

Estas actividades, que son de índole cultural, deportiva y recreativa, no están enmarcadas en el “destape”. Porque, vamos a estar claros, la comunidad LGBTI existe desde que el mundo es mundo, y quizá antes; dejemos todos de fingir demencia. La importancia de las actividades es visibilizar a estas comunidades, quitarles los estigmas de encima, generar debate, crear polémica, educar a la gente que no forma parte de ellas porque se siente conforme en la heteronorma y que pudo aceptar, sin problema alguno, que sus genitales determinaran sus gustos y preferencias; para que interiorice que no hay nada que temer; que, en cualquier caso, todos somos raros.

Porque sí, pana, asumámoslo: es la heteronorma la que decide que a las niñas les debe gustar el rosado y jugar con muñequitas y a los niños el azul y los carritos. Y tan es así que hubo momentos en la Historia que el maquillaje y las pelucas eran símbolos de hombría y distinción; incluso, los tacones eran para el calzado de los jinetes y a nadie le molestaba eso ni lo cuestionaba. Es más, y sin irnos tan lejos, en Escocia el traje típico masculino recibe el nombre de kilts y es una falda, pero la visten los hombres. Posee un diseño particular, que se denomina tartán, y sus colores diferencian a cada uno de los clanes existentes en las zonas altas del país. Y allá nadie sería capaz de ver a un hombre con su faldita y dudar de su heteronormalidad. Entonces le pregunto: ¿hay o no hay un componente determinista heteronormado en la manera de entender la sexualidad y lo que somos? Claro que lo hay, y ha existido históricamente. La buena noticia es que, poco a poco, se ha ido rompiendo. Desde unas cuantas décadas atrás las mujeres podemos fumar en público, usar pantalones, trabajar en la calle para contribuir con la casa, ejercer el derecho al voto y hasta dirigir naciones poderosas. Del mismo modo que los hombres pueden ser estilistas, sastres, cocineros, amos de casa, cuidar a sus hijos y limpiar el hogar antes de irse con los panas a tomar cocuy (porque cerveza no hay cómo) y jugar dominó o echar un ratillo. La nota es que, pese a toda la cultura dogmática y a toda esa paja loca que nos han vendido las religiones, el planeta evoluciona, las conciencias se expanden y las sociedades se reinventan. La nuestra no escapa a eso, afortunadamente. Ya va siendo hora de que el socialismo se haga endógeno, que la igualdad sea la norma y que todos los ciudadanos y ciudadanas puedan disfrutar por igual los derechos consagrados en nuestra Carta Magna.

Las reinas Mina y Amala Copa con las chicas del prostíbulo poético. Foto cortesía Oficina de la Diversidad CCS

Las reinas Mina y Amala Copa con las chicas del prostíbulo poético. Foto cortesía Oficina de la Diversidad CCS

HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE

Para darle un sentido a esta celebración de la comunidad LGBTI se prepararon una serie de actividades deportivas (ya tradicionales en estos movimientos) y unos conversatorios desde los que se abordaron, con perspectiva humana, una gran cantidad de temas concernientes a la realidad diversa que entrama la sexualidad humana, para abrir espacios necesarios de respeto por el otro, por su sentir y su parecer.  Espacios que, bien entendidos, son fundamentales en el devenir de cualquier sistema democrático y libre.

CARACAS SALE DEL CLÓSET

Era cerca de las 4 de la tarde. A gotas llegaban los que querían oír sobre cómo es eso de salir del clóset, ese lugar obscuro y tenebroso para muchxs. La música amortiguaba la espera, y llegada la hora el semicírculo hizo lo propio: juntar a los que estaban regaditos.

Ya en sus puestos se disponían a escuchar a los “ponentes”, pero ellos pasaron la pelota al público y, de esa manera, cerca de una docena de personas contó al aire libre la complicada experiencia de todo aquel que tiene algo que decir y no sabe cómo.

POR LO MENOS UNAS 30 PERSONAS COMPARTIERON LO QUE SE LLAMÓ “SAL DEL CLÓSET PA QUE GOCES”, Y CONTARON SUS EXPERIENCIAS DE LO QUE SIGNIFICÓ ASUMIR SU DERECHO A SER FELICES CON LO QUE SON

Las risas afloraban en cada anécdota y, de vez en vez, algunos detalles hacían tragar grueso a varios que se identificaban en la historia de su vecino de silla.

La tarde terminaba y la tertulia de los “raros” seguía. El número era muy superior a los que estaban al principio de la actividad y, como esperando más historias, se veían semejantes a los niños alrededor del abuelo o abuela amada. Así, por lo menos unas 30 personas compartieron lo que se llamó ese sábado “Sal del clóset pa que goces”, o como lo renombró un maracucho que participaba: “Salí del clóset pa que gocéis”.

Si algo tenían en común las historias era que la mayoría de quienes las contaban provenían de diferentes estados del país, que habían llegado a Caracas porque era una ciudad más diversa, más libre, más “de pinga” para los que querían vivir a plenitud su sexualidad sin el peso de los dedos que, en sus lugares de origen, los señalaban. “Culpa de Caracas”, decía algunx. “Caracas salió del clóset”, decía otrx.

Lo que es indiscutible es que todos se fueron con ganas de oír más, pero la noche de los tacones rojos les esperaba y, por eso, hicieron una pausa con la promesa de que esa tarde tan sabrosa se tenía que repetir.

Las activistas y luchadoras por los derechos LGBTI Marielis Fuentes e Ingrid Barón

Las activistas y luchadoras por los derechos LGBTI Marielis Fuentes e Ingrid Barón

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