Caracas vence al Covid-19

Por Andrea Gómez / Fotos Jesús Castillo

En Caracas también se han improvisado este tipo de alternativas para hospedar a quienes se contagian. El Estado venezolano, golpeado por la guerra multiforme y frente al bloqueo imperial, debe sobreponerse a estos embates para conseguir los insumos médicos para atender a la población.

También tenemos una dinámica migratoria que afecta a las familias venezolanas, un factor que se suma a la complejidad de sucesos, que generan más trabajo para el personal médico, los equipos colaboradores, los órganos de seguridad y a la población en general, que trata de salir lo más entera posible de una pandemia que ha hecho estragos en el mundo.

Entre tantas situaciones de un mismo contexto es necesario reflexionar qué sucede al trastocar la cotidianidad que han venido sosteniendo los caraqueños. Eso podemos verlo reflejado en la transformación que han vivido los hoteles de la ciudad, que pasaron a ser hospitales intermedios o Puestos de Atención de Salud Integral (PASI).

Un ejemplo de ello es el Hotel Alba Caracas (para quienes les gusta vivir en el pasado se trata del antiguo Caracas Hilton). Acá no sólo percibimos los distintos puntos de vista de quienes cohabitan en estos momentos (los confinados para evitar que se siga propagando el virus), sino también del personal médico que, con grandes méritos, atienden la salud de quienes llegan a este espacio.

Gómez agradece apoyo del personal médico

Vivir no atemoriz

Tras entender el funcionamiento del recinto, uno se percata fácilmente que existen dos etapas de atención primaria. La primera es el recibimiento de los connacionales que desde las fronteras peregrinan para llegar a la “selva de concreto”, como nos refirió Evelyn Molina, quien relató cómo inició ese viaje: “Fui a ver a mi hijo enfermo en marzo y resultó que comenzaron los casos en todos los países, me quedé atrapada como una viajera hasta hace poco. Para llegar aquí nos vinimos un cambote de 200 personas. Hay muchos venezolanos todavía en la frontera, algunos han caminado desde Chile y Perú para llegar al puente internacional Las Tienditas”, expresó Molina entre angustia y rabia, pero con la esperanza intacta.

Con su conciencia clara denunció los atropellos de las fuerzas de seguridad colombianas para bajar la moral de los venezolanos, quienes intentan llegar al país tras la desatención en salud y las pocas oportunidades laborales, que han disminuido aún más por la pandemia.

“Allá también me entrevistaron y lo dije: Venezuela está pasando por esta misma pandemia y en la calle no hay ningún colombiano, chileno o peruano; todos están siendo atendidos por el sistema de salud, que tiene muchas más dificultades; no están deambulando por las calles como si fueran perros”, comenta.

A su entender, “cada venezolano en la frontera vale 5.000 dólares para el Gobierno venezolano, para la ONU. Cuando supe eso, con más razón me daban ganas de luchar para buscar llegar a Caracas”.

En este sentido Molina lleva una historia, como tantos caraqueños que han regresado bajo la modalidad del confinamiento de guardia. Esto sirve para los que, en caso de que estén contagiados, puedan recibir el tratamiento. Los que no tienen coronavirus podrán volver a su hogar. Este es el protocolo reglamentario que deben cumplir los connacionales.

Exhausta preparación de estudiantes

Mantener la vigilancia y la solidaridad

Una segunda etapa, que se encuentra en el hospital intermedio del Hotel Alba Caracas, es para los casos comunitarios, los que se contagian en la ciudad y luego son remitidos a la red de hoteles que albergan a los pacientes asintomáticos.

Anthony Gómez es uno de los pacientes recuperados por este equipo de profesionales y agradedece “a los médicos, a cada una de las estructuras organizativas comunitarias la atención con los medicamentos y la logística. Todo fue puntual. Eso es indicador de que se está haciendo bien el trabajo”.

Gómez considera que no hay desatención. Contó que un domingo le entregaron el resultado como paciente positivo por covid-19 y el lunes ya tenía un lugar asignado para su aislamiento. “Gracias a la organización comunitaria, a mi jefa de comunidad y a la estructura parroquial se canalizó todo ese proceso”.

Gómez recomienda a quienes se encuentran en aislamiento tener paciencia, que es lo más necesario en este momento. “Nuestro personal médico, las distintas instancias del poder público, desde las organizaciones territoriales hasta el Presidente, hacen un esfuerzo sobrehumano para que, en medio de los problemas, se garanticen las medicinas para combatir la covid-19 y proveer los alimentos”.

Profesionalismo y voluntariado traducido en solidaridad y esperanza

En una situación pandémica los casos de contagio pueden acelerar su propagación día tras día. El personal médico se vuelve vulnerable durante estos momentos y puede generar otras crisis. En el hospital intermedio del Hotel Alba Caracas convergen distintos actores para lograr un tratamiento efectivo de cada paciente. Entre ellos se destacan galenos venezolanos y la Brigada Internacionalista Che Guevara, esta última conformada por los médicos cubanos y estudiantes de los últimos años en la Universidad de la Ciencia de la Salud Hugo Chávez.

Entre estos colaboradores encontramos a Ana Morgado, estudiante de 4° año de Medicina Integral Comunitaria (MIC), quien afirma que varias instituciones hacen chequeo de la salud de cada paciente de manera integral.

Aunque el agotamiento puede estar a la orden del día para ellos, siempre encuentran un momento clave para el encuentro: “Todos los días estamos en un seminario o una actividad formativa, porque nos estamos preparando. Hoy ante la pandemia, pero debemos estar activos para cualquier eventualidad. Hay otras patologías por atender, por ejemplo: las enfermedades crónicas. Es nuestro deber actualizar los estudios y conocer los avances científicos; también es nuestro deber hacer más revolución en la salud y en la medicina en Venezuela”, afirma Morgado.

El pasado 2 de octubre llegó a Venezuela la Sputnik V, vacuna contra la covid-19 de fabricación rusa, que entrará en fase de exploración en la población local en los próximos días.

A su juicio, Salvador Casanueva —otro de los estudiantes que forman parte del voluntariado en este hospital intermedio— afirma que existe la posibilidad de dar una solución definitiva a la pandemia con esta inmunización.

Otra de las reflexiones que comparte Casanueva es que “hay que comprender que cada individuo es un ser biopsicosocial, entendiendo que hay que proteger al ser biológico para contener la propagación del virus. Pero cuidar la interacción social es muy relevante. Una persona que no tenga actividad social puede desarrollar, con toda seguridad, una crisis. Por eso hay aceptar la flexibilización, muy conscientemente, y evitar que la población caiga en algún problema psicológico por el estrés que causa el confinamiento. Mantener el equilibrio es clave para todos”, concluye.

Exhausta preparación de estudiantes

ÉPALE 386