ÉPALE298-CARIBIAN DRIM

Parte del equipo de producción con su director. Foto Christian Márquez

A PARTIR DE HOY LLEGA A LAS SALAS DE CINE LA ÓPERA PRIMA DEL DIRECTOR VENEZOLANO CHRISTIAN MÁRQUEZ, PARA DARLE UN GIRO INESPERADOAL CINE NACIONAL INDEPENDIENTE

POR CÉSAR VÁZQUEZ • @CESARVZQUEZ3 / FOTOGRAFÍA ENRIQUE HERNÁNDEZ

A su paso por España, mientras culminaba un diplomado en especialización fotográfica, Christian Márquez conoció a Miguel Rix guionista, actor y productor, con quien no tardaría en empatizar y crear un vínculo amistoso luego de compartir algunas ideas, fumar algunos porros y descubrir ciertas afinidades como ideales y formas de ver el mundo, requisito indispensable para que ambos se embarcaran en una aventura que terminaría trayéndolos a, Christian de regreso y Miguel a conocer, este país: el paraíso prometido, que ha dado tanto que hablar por ser el vórtice de un ciclón, el ojo del huracán que cambió para siempre la manera de verse a sí mismo desafiando al imperio y encarnando las contradicciones que implica soñar otro mundo posible.

LA EMERGENCIA DE CONTAR ESTA HISTORIA LOS LLEVÓ A PRODUCIR LA PELÍCULA DE FORMA INDEPENDIENTE PARA NO TENER QUE NEGOCIAR SU LIBERTAD CREATIVA

Cuando llegaron, hace cuatro años, la oportunidad de poder desarrollar algunos proyectos se vio empañada con el agravamiento de la crisis económica. Sin embargo, al mal tiempo buena cara: la historia que se les cruzó en el camino era la historia en común de ese viaje, y la emergencia de contarla los llevó a escribir, producir y realizar esta película de forma independiente, para no tener que negociar bajo ningún pretexto la libertad creativa que le querían imprimir a este proyecto.

LA PREMIÈRE

Con una abrumadora gira de medios, que cualquier otra película venezolana con un presupuesto destinado a su promoción podría envidiarle, el pasado miércoles 3 de octubre fue la presentación a la prensa de Caribian Drim, simultáneamente, en dos salas de la cadena de exhibición encargada de su distribución. Junto a Yomaira Molina, productora ejecutiva, conversamos agitando el coctel de bienvenida: “Esta es una película que fija un precedente, porque casi todos los que fueron convocados a formar parte del elenco, del equipo técnico y de los patrocinantes lo hicieron de manera voluntaria”. Como parte de su trabajo mantiene la expectativa de que sea distribuida a nivel nacional, en las ocho ciudades más importantes del país. “Por la Ley de Cine la película tiene garantizada dos semanas en cada sala. Si la película logra superar el promedio de taquilla de la sala, del año pasado, más una persona, podrá mantenerse en cartelera más tiempo”.

Como presas de la locación y del momento fotográfico se fueron agrupando, alrededor de la marquesina del cartel de la película, algunos actores y actrices del reparto principal. Maythe Morales asumió varios roles, además de representar a Coromoto, la madre que enviudó al antiguo “pran” del barrio; también funge dentro del rodaje como la vestuarista y asistente de arte: “La dirección de arte la empezamos a trabajar con lo que teníamos a mano. Con el vestuario fue exactamente igual: conseguimos ropa prestada de quienes estaban a cargo de la asistencia de producción”.

Una propuesta estética sin concesiones. Foto Christian Márquez

Una propuesta estética sin concesiones. Foto Christian Márquez

EL DIRECTOR

—¿Cuál es el obstáculo más difícil de superar para hacer cine independiente en Venezuela, sin esperar nada de las plataformas de financiamiento, privadas o estatales?

—Son muchos los obstáculos a superar cuando emprendes la realización de un largometraje de bajo presupuesto. El hecho de no querer solicitar ningún financiamiento, ni a entes públicos ni privados, en nuestra opinión, se debe a no tener ningún tipo de censura o inducción del mensaje hacia una forma menos objetiva de lo que se quiere decir. Luego, los temas logísticos y técnicos durante el rodaje de la película, y los jurídicos y burocráticos durante la post y comercialización, son las principales dificultades. La clave para conseguirlo fue el apoyo de muchos, buenos amigos, profesionales todos, en cada una de las áreas, para poder llevarla a buen término. Es un medio muy mercantilizado, donde la mayoría de los involucrados obedece, habitualmente, a sus intereses económicos por encima de cualquier otro, olvidando muchas veces la razón real, en mi opinión, de hacer cine o cualquier otro arte, que no es otra cosa que decir, trasmitir, mostrar ideas, sensaciones y sentimientos a través de tus obras y que, a su vez, mientras las realizas le dan sentido a la vida de quien las crea. Afortunadamente, nosotros superamos, con creces, ese obstáculo apoyándonos en un equipo absolutamente solidario y apasionado”.

—¿Existe gente interesada en aportar, a través del micromecenazgo, para sacar adelante proyectos cinematográficos en el país?

—No creo. Quizás me sorprenda si lo intentamos. Pero pienso que, debido a la realidad económica, es difícil conseguir el apoyo aquí adentro. Nosotros lo conseguimos, pero a nivel internacional. Aportaron más de 3.000 personas de más de 50 países, algunos con un euro y otros hasta con 1.000; pero, de todos esos, no hubo ni un solo venezolano que aportara, al menos no que viviera dentro del país.

—¿Qué te llevó a hacer una película que busca, más allá de la polarización política, un retrato de la Venezuela actual?

—Yo siento profundamente que a Venezuela le hace falta un poco de objetividad, al pueblo, a la sociedad, a los partidarios de unos y otros. Las acciones que cometen las personas o los organismos, tanto oficiales como opositores, no pueden ser evaluadas y/o juzgadas por su afinidad con la forma de pensar, mía o de cualquier otro. La justicia no debería tener colores; de hecho, no los tiene; lo que está mal hecho, según los estándares morales establecidos y compartidos, lo está, y no hay forma de que eso se convierta en algo bien hecho, en correcto o en justo. Así que sentir esa falta de honestidad que padecemos y de aceptación de los errores, tanto propios como ajenos, fue lo que determinó que la película tenga el tono que tiene: el de la crítica.

—¿Podemos decir que Caribian Drim es una película chavista?

—Sí. Pero pienso que, más allá de chavista, es una película revolucionaria. Aunque en ella queda claramente marcada la posición que tengo ante Chávez y Maduro, y ante el sistema político, económico y militar que domina el planeta, la idea final era que trascendiera dogmas y que fuera honesta, lo más honesta posible. Entonces, se volvió muy revolucionaria, real, sin complejos y sin deberes.

—Cuando el Caribe no es un sueño ni un paraíso prometido, ¿qué puede ser ?

Es el Caribian Drim (risas), que no es otra cosa que las expectativas no cumplidas, parafraseando un poco el tan popular american dream. Esto es, básicamente, el motor de la película, lo que la lleva a desarrollar todas sus propuestas y planteamientos.

En la premiére, los actores Kike Sonero, Maythe Morales, Anthony Rivero y David Díaz

En la premiére, los actores Kike Sonero, Maythe Morales, Anthony Rivero y David Díaz

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