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POR CÉSAR VÁZQUEZ • @CESARVZQUEZ3 / FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA

Conocida como el segundo broncodilatador después del Waraira Repano, depende de quienes la calcen, o la recorran sobre ruedas de silicón, o se vea desde la horma de “Cariprado” o “Choricuao”, como sea; “la más verde donde se talan bastantes árboles”, dice Gregory, un poeta dub para referirse a Caricuao la primera parroquia ecológica del país. Por el champú que se bate con los ritmos jamaiquinos y afroamericanos, también fue declarada en los 90 como la república independiente del ska y el reggae, donde las nuevas generaciones han tomado los espacios para los deportes extremos, por estos días, desde hace siete años.

El Parque Nuevas Generaciones Urbanas de Caricuao se construyó alrededor del anfiteatro de la UD3, que permaneció abandonado engrosando el prontuario de delincuentes y violadores. Tiene dos piscinas secas llamadas ollas —hasta hace poco fue la U más grande de Latinoamérica—, un circuito street de obstáculos, el anfiteatro reconstruido, un muro de escalada y otros espacios para el karate, la capoeira, el breakdance y la bailoterapia. El club de los abuelos extremos del dominó y de las arácnidas abuelas tejedoras comparten el lugar. En algún momento se llegaron a prestar patines, patinetas, coderas y cascos, pero ninguna aguantó la rosca; desde entonces se programan actividades de martes a domingo. Si quieres llegarte en Metro lo encontrarás a la salida de la estación Zoológico.

Rapando en una “longboard”

Rapando en una “longboard”

ADRENALINA TEMPRANERA

La hora favoreció la improvisación, las fotos, y el slam callejero funcionó. Nos llegamos tipo 4 pm. El parque está abierto desde las 8 am hasta caer la tarde; hace unos años mantuvo el alumbrado.

Emigdio López tiene 16 años y en estos seis meses ha subido considerablemente su nivel en el bowl (modalidad vertical). Está practicando una figura donde al salir voltea la tabla con la mano para hacer el flip. Kelvin, quien viene desde los 10 años, no entra a la cocina porque anda lesionado y explica que Emigdio hizo un flingerflip en ese movimiento. Detrás, en el fondo, un grupo de chamos y chamas giran sobre sus manos en unos pasos de break.

“Todo esto tiene una cultura”, dice Elia. Recuerda que la vieja escuela suele venir los sábados desde las 8 am, monta su sombrilla, trae su cava, el agua, un refrigerio para la familia y se lanza a la piscina a rodar botando la gota hasta llenarla, y se va al mediodía.

Del lado del anfiteatro se levanta el muro de escalada, algunos atletas están haciendo estiramiento sobre las presas. Saúl Marquina, el próximo sábado, tiene una competencia en la modalidad dificultad, escala desde hace siete meses, está sobre la hora. Todo acá está diseñado para la adrenalina: un espacio dromológico, un parque para la velocidad y la altura; pero, sobre todo, para poder escapar de la ciudad sin salir de ella.

Elia se desliza sobre el “coping” en el circuito “Street”

Elia se desliza sobre el “coping” en el circuito “Street”

LA FOTO HABLADA

Algunos chamos con acné salieron de la oficina cuando me presenté. Reconozco a Elia Bolívar, hace poco la vi en el canal 8, tiene 21 años y es la directora del Parque Nuevas Generaciones Urbanas de Caricuao: nada extraño para este país, donde los jóvenes asumen liderazgos y responsabilidades tempranas.

Uno de ellos, quien me preguntaría si trabajamos con audio, mantuvo la grabadora direccionada. Un vidrio separa la oficina, casi todos llevan patines, algunos bebés estaban rodando afuera; es martes —lo que significa lunes, ya que los parques también descansan—, los escaladores se están estirando, los patinadores revolucionan dentro de la olla, patinetas teletransportadas salen disparadas desde la oficina.

“Tenía 15 años cuando mi mamá me regaló los primeros patines”, achina los ojos, dice lo que siente al desplazarse. Para salir de su rutina no tiene que ir muy lejos —vive en el Bloque 6 del sector— y con un equipo de seis chamos de Chamba Juvenil están pendientes del espacio. Todos quieren ver las fotos que les han tomado, yo aspiro a que salgan con buenos colores.

Le pregunto a ella quién es el del retrato pintado en la pared, en uno de los murales. No lo sabe. Sin embargo, comenta que De la Roca fue quien lo pintó.

Elia sale de su oficina con los patines puestos, lleva un pantalón con la pátina del concreto pulido, se suelta el cabello al preguntarle por su casco. Otros salen de la olla pequeña y entran a la grande de un solo envión. Alberto carga con su chamo de 4 años sobre la tabla. Gracias a la perseverancia de la comunidad de patinadores este parque llegó a ejecutarse como una obra del Gobierno del Distrito Capital en noviembre de 2011.

Penduliar para buscar más altura y despegar

Penduliar para buscar más altura y despegar

Yo entraba por primera vez, Michael atorranteaba cargando la gorra (visera plana) que le regalaron el día de la inauguración. A diferencia de otros deportes el skate tiene un referente cultural muy arraigado a su estética, una forma de ser, y abarca la vieja y nueva escuela.

Dice Gregory, el poeta del dub, que el parque generó una polémica sobre qué tan alejada era esa cultura de la nuestra. Son entidades nómadas, culturas híbridas que se nomadizan dentro de la ciudad. Además, representan a un deporte de competencia, recientemente avalado para formar parte, por primera vez, de las disciplinas que estarán presentes en Tokio 2020.

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