Carmen Luisa Hurtado: “Yo creo con los niños”

Carmen Luisa Hurtado se apropió de las herramientas creativas del arte y la poesía para impartir educación emancipadora a los niños

Por María Eugenia Acero Colomine  • @andesenfrungen / Fotografía Gina Gonzalez

Del Encuentro de Mujeres Creadoras, celebrado recientemente, salieron mujeres admirables y dignas de seguir por su ejemplo. Una de las creadoras que participó en este encuentro fue Carmen Luisa Hurtado; ella es docente, poeta, artesana y, además, levantó, junto a su familia, un proyecto docente comunitario en el que imparte clases de manera didáctica y gratuita a los niños y adolescente de su comunidad, en el que usa el arte y ecología como herramientas pedagógicas.

—¿Cómo se define Carmen Luisa Hurtado?

—Me defino como una mujer activa, guerrera, luchadora, creadora y con muchas ganas de hacer algo por Venezuela. Soy docente en educación inicial, artesana, locutora y poeta. En la artesanía me especializo en juguetería y accesorios reciclados, ya que promuevo el cuidado del medio ambiente. Trabajo en la dirección de la Escuela de Ciudadanía de Fundambiente y soy docente en la Unexca en el área de Desarrollo Personal, Ambiente y Reciclaje, así como en Expresión Oral y Escrita. Tengo un hijo de 25 años que es licenciado en Turismo y artista plástico y me acompaña en mis proyectos.

—¿Cómo ha sido tu experiencia con la poesía?

—Pertenezco al Grupo Poetízate, que une la poesía con el té. Si bien la mayoría de los grupos poéticos son más proclive a la bohemia y a tomar cocuy, nosotros tenemos una propuesta más sana e indagamos sobre las infusiones y los guarapos nuestros. Investigamos sobre la salud y el bienestar. Nos hemos presentado en universidades, en El Cuchitril y en el Encuentro de Mujeres Creadoras. La misma experiencia docente me llevó a la poesía. Vinculé a los niños y a mis estudiantes universitarios de la Unexca con la poesía. Lo poético también se vincula a lo artesanal, le he creado versos a mis muñecas. Pertenezco a la Red de Arte y vengo de un linaje de ancestras que hacen muñecas. Mi abuela y mi madre también fueron muñequeras.

—¿Qué otras áreas de la creación has explorado?

—También me desempeño en la parte oral; he sido locutora por más de ocho años. He trabajado en radios comunitarias ad honorem y en emisoras privadas. También presté mi voz para la radio del Ministerio de Educación.

—¿Cómo ejerces tu militancia?

—Yo creo con los niños y les enseño a amar su país. En mi fundación tenemos varios salones con nombres patrios: tenemos el Salón Venezuela, el Salón Simón Bolívar. En esos espacios hacemos nuestras planificaciones didácticas. Atendemos niños desde edad preescolar hasta bachillerato. Para el Día del Niño elaboramos unas cajitas con los colores de la Bandera Nacional.

—¿Cómo es tu relación con el feminismo?        

—Pertenezco a la Brigada Feminista Latinoamericana y les enseño a las niñas a no dejarse tocar. A los niños les enseño que deben respetar a las niñas. Vengo de una familia de mujeres luchadoras y echadas pa’lante que se han levantado solas y son un ejemplo. En el Encuentro de Mujeres Creadoras, que celebramos este año, por tercera vez consecutiva convergieron muchas mujeres en el ámbito artístico. El feminismo en Venezuela está surgiendo. Venezuela es una fémina que se está levantando como una gran mujer, una gran patria. También pertenezco al Movimiento Pedagógico Revolucionario y Comunitario, y ahí ejercemos la pedagogía liberadora para que los niños aprendan a expresarse.

—Cuéntanos de tu experiencia con la fundación que creaste

—La fundación que creé se llama Compartiendo en Familia y es sin fines de lucro. En familia hemos amoblado y levantado este espacio, que se encuentra en nuestra casa. Mi familia da clases y ha contribuido con donaciones. Como este proyecto es ad honorem, nos hemos sustentado con donaciones y colaboraciones que hacen amigos nuestros, poetas y artesanos, quienes han venido a la escuela a dar clases gratis; incluso han ido a la escuela a cortarles el pelo a los niños. También proyectamos películas educativas y tenemos un terreno en el que enseñamos a los niños el valor del amor por la naturaleza y la tierra. Esta experiencia pedagógica es didáctica. De hecho, los niños suelen decir que vienen a la escuela a jugar. Por ejemplo: con nuestras sesiones de arte culinario les enseñamos a los niños sobre matemáticas, a través de la suma de los ingredientes y las cantidades. También tenemos un preescolar amplio que tiene cuatro espacios: experimentar y descubrir, expresar y crear, armar y desarmar y representar e imitar. El preescolar también se divide en dos niveles, que son el terreno y la escuela. En el terreno nuestra familia sembraba. Como se cayó una escalera, se dificultó el acceso y ese espacio quedó abandonado, lo que propició que vecinos de la comunidad intentaran invadirnos. Estos vecinos se metieron en el terreno y construyeron ranchos; alegan que tienen derecho de construir porque no tienen casa y yo sí tengo la mía. Nosotros les decimos que esta casa es una herencia de familia, así que estamos igual que ellos. Actualmente estamos enfrentando este conflicto y delimitamos el espacio con escombros, que los usamos como la frontera del terreno. Como nuestro proyecto educativo es ambientalista, sembramos lo que queremos sembrar con los niños. Hice un diplomado en la Universidad Simón Bolívar sobre plantas medicinales, y en ese espacio ya empezamos a sembrarlas. Tenemos boldo, capacho, orégano orejón, yuca, mapurite, cambur, cayena, pira y diente de león. Queremos tener plantas alimenticias también.

—¿Cómo ves el panoramade las mujeres poetas en Venezuela?

—Yo veo que estamos surgiendo, creando una buena plataforma a través de los medios. Las mujeres creadoras somos grandes impulsadoras en nuestro entorno, con nuestras familias, en la escuela, en la comunidad. En nuestro grupo tenemos muchas poetas jóvenes, pero también están las adultas mayores, que son todas unas lideresas de la palabra.

—¿Qué mensaje deseas dejarle a la comunidad de Épale CCS?

—Yo siempre motivo a los niños a hacer algo por la patria. Siempre les digo: “Hagan algo por la patria”, hay que activarse. Mi tío solía decírmelo mucho y yo le inculqué lo mismo a mi hijo.

En la escuela Compartiendo en Familia, imparte pedagogía liberadora

ÉPALE 383