Carnavales de río

Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen / Ilustración Erasmo Sánchez

En ningún lugar del mundo se personifica de manera tan fiel el festín de excesos que representan las celebraciones del Rey Momo como en Río de Janeiro. El Sambódromo constituye el epicentro de varios días de desenfreno amenizado con samba y adornado con muchos cuerpos sensuales que bailan prácticamente desnudos y cubiertos de aceites brillantes.

Origen

Los carnavales de Río de Janeiro se iniciaron por primera vez en 1723, siguiendo una tradición de Portugal.  “Entrudo” es el nombre de un festival portugués que al parecer está en el origen del Carnaval de Río. En los primeros carnavales, los participantes bailaban polcas y valses, en contraposición con la samba, que no fue introducida sino hasta 1917.

Las celebraciones de carnaval fueron llevadas a Brasil por navegantes españoles, portugueses y holandeses donde se mezclaron con la cultura afro-brasileña, adquiriendo su carácter especial, y se asocian con desfiles con carrozas, disfraces, bailes populares y excesos.

Al ritmo de la samba y otros bailes de origen histórico, y conjuntamente con los desfiles, el colorido de los trajes y la alegría de sus asistentes, se desarrolla uno de los eventos más hermosos del planeta: el Carnaval de Brasil. Alrededor de esta gran fiesta internacional, numerosas escuelas de samba se preparan durante todo un año para desfilar.

Esta celebración constituye una importante entrada de ingresos para el pueblo brasilero por concepto de turismo. En el resto de Brasil se suele celebrar también el carnaval, pero nunca con tanta vistosidad ni tanto patrocinio comercial. Las principales marcas de alcohol, alimentos, y demás, botan la casa por la ventana para financiar este festival de música y cuerpos sensuales.

Qué oculta tanta fiesta

Sin embargo, los festejos al Rey Momo en Río no constituyen únicamente un tributo a la cultura mestiza. Estas celebraciones suelen honrar los excesos en todo el sentido de la palabra, ya que detrás de bastidores se suelen desarrollar orgías extremas, al punto de constituir un foco peligroso para el VIH. La rumba y el colorido también constituyen un mecanismo de evasión perfecto para los políticos corruptos y para narcotizar a los brasileros con alegría.

ÉPALE 402

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