Carreras de largometraje

POR GERARDO BLANCO • @GERARDOBLANCO65 / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

La confirmación de que el tiempo es relativo y que depende del movimiento la ofreció durante 27 temporadas consecutivas uno de esos jugadores eternos del fútbol nacional: David “La Computadora” McIntosh, el incombustible defensa guayanés que anunció su retiro a los 46 años de edad.

Su despedida de las canchas mereció haber sido una fiesta de fuegos artificiales, con el estadio repleto y miles de aficionados ofreciendo una sinfonía de aplausos por todo lo que McIntosh ofreció al fútbol nacional, desde que debutó en el desaparecido Minerven en 1994. Pero la directiva de Yaracuy, a la que parece importarle poco la historia del FutVe y sus íconos, lo despidió por la puerta trasera: con una simple carta, sin derecho a los aplausos que merecía su trayectoria de insigne jugador.

Nunca fue un artista del balón, pero los que otros conseguían con habilidad, McIntosh lo compensaba ofreciendo un derroche de energía inagotable. Corriendo como ningún otro por la banda derecha para tragarse el terreno y ofrecerse siempre como una alternativa de pase, o retrocediendo con su zancada armoniosa de maratonista, ayudó a Minerven, Caracas F.C. y Deportivo Lara a coronarse campeones del fútbol nacional.

En el comunicado en el que anunció su retiro definitivo como futbolista, McIntosh también señaló que no se aparta de las canchas. Ahora aportará sus conocimientos y experiencia como entrenador. Pronto lo veremos dando indicaciones en el banquillo, y queremos imaginar que su equipo será como una banda de rock: todos tocando a un ritmo frenético y acompasados, corriendo a la velocidad de la luz de La Computadora.

McIntosh no es único atleta criollo en vivir una carrera de largometraje. Uno de los mejores futbolistas de cualquier época, el legendario Luis Mendoza, también mostró su clase en la cancha cuando ya pasaba de los 40 años. En su época como entrenador del Caracas F.C. decidió volver a calzar los botines y entrar en el terreno para ayudar al cuadro capitalino a sumar victorias y así salvarlo del descenso.

Hace pocas semanas se retiró de la Selección Nacional de Softbol, a los 41 años, otra jugadora emblemática, la eterna capitana María Soto. Desde los 13 años la carabobeña compitió en diversos eventos internacionales y, junto a una generación inolvidable, integrada también por la lanzadora Mariangee Bogado, logró la mayor hazaña deportiva del sofbol femenino: clasificar a los Juegos Olímpicos Pekín 2008. Soto fue la abanderada de Venezuela en esa cita deportiva y ahora se dedicará, exclusivamente, a ejercer su cargo de presidenta de la Federación Venezolana de Softbol.

El “manos de seda” Omar Vizquel es otro símbolo de longevidad deportiva. Los 24 años que jugó el caraqueño en las Grandes Ligas es un récord para peloteros venezolanos. El tiempo pasa, pero hay atletas que tienen el don de detenerlo con inquebrantable pasión.

ÉPALE 346

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