5

EN LOS LINDEROS DE LAS PARROQUIAS ALTAGRACIA Y LA PASTORA ESTÁ LA MINKA, UN ESPACIO ILUMINADO POR EL TRABAJO Y LA CONSTANCIA DE UN GRUPO DE JÓVENES QUE ASUMIERON, DESDE LA AUTOGESTIÓN, LA FORMACIÓN DE LOS NIÑOS DE LA COMUNIDAD

POR ANDER DE TEJADA/@EPALECCS/FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA

Nos gustaba la casa porque aparte de espaciosa y antigua (hoy que las casas antiguas sucumben a la más ventajosa liquidación de sus materiales) guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia’’, dice en “Casa tomada” Julio Cortázar.

Se habituaron Alina Lión y Yoda a persistir en ella, pero acompañados de un puñado de gente queriendo construir una comunidad mejor. Ahí, en La Minka, hay lugar para aprender y para educar: a todo el que quiera dar un taller, se le cede un espacio. Por eso, cuando entras y paseas por entre esos paraísos de decoraciones del movimiento jipi, pero con claridad política (aparecen frases de Chávez o del Che enmarcadas en mil colores y pinturas), consigues tanto sitio dedicado a la formación: un salón de pintura, un taller de serigrafía, un huerto con plantas ornamentales y medicinales y con un gimnasio en donde se imparten las clases de yoga. También, de vez en cuando, se dan talleres de música. Viven ahí, en total, cuatro personas: Alina, Yoda, Rodger Panades (un catalán que se encarga de la producción audiovisual de la casa) y Natalia. De resto, haciendo vida a través de las clases están Diana, Juan Carlos Patiño, Bárbara, Silvia, Mariana San Juan, Rosmel y Rubén.

6

Su ubicación: de Delicias a Concordia, en los linderos de las parroquias Altagracia y La Pastora. “Minka es una palabra quechua que significa ‘trabajo colectivo en favor de la comunidad’. A eso nos dedicamos. Le damos clases a los niños de la comunidad y de las escuelas adyacentes. Hace tres años recuperamos este espacio. Solía ser una imprenta que fue abandonada por sus dueños. Después se metieron unas personas que se adueñaron del espacio y lo convirtieron en un antro delincuencial’’.

Gobernado por el malandreo, La Minka servía para resguardo de armas y drogas, según cuentan los vecinos, de un grupo de ociosos de la zona.
Pero vamos hacia atrás: Yoda es considerado el líder del proyecto y él, quien es profesor de capoeira, buscaba un sitio en donde impartir sus clases. Con la ayuda del antiguo ministro de Cultura, Pedro Calzadilla, pudo encontrar La Minka previa a su transformación, cuando era más o menos una casa vuelta mierda y minada de ratas y cucarachas. Ahí comenzó el trabajo. Con la comunidad sintiéndose apoyada, los conformantes del feto de La Minka pudieron sacar a los ociosos que la tenían de plaza, haciendo vida perenne en la casa y enfrentando a grupos hostiles mientras se reconstruían las ruinas del abandono.

Espacios para el descanso y la relajación

Espacios para el descanso y la relajación

Superado el problema, comenzó el funcionamiento que hasta ahora han mantenido. Todos los días imparten talleres de distintas disciplinas para mantener a los niños de la zona con la mente distraída, desviando las corrientes rebeldes del adolescente que, muchas veces, si no son atendidas, terminan generando ganas de llenar el tiempo libre con drogas o pistolas. Los talleres son continuos. Cobran una mensualidad de 150 bolívares y la inscripción en las actividades es a través de la donación de un producto de limpieza para mantener la casa pulcra. Los materiales de serigrafía, según Alina, fueron adquiridos por inversión propia. Para más información, puede buscarlos en Facebook: Ksa la Mink’a.

Hace poco, La Minka se conformó, a través del Movimiento por la Paz y la Vida, como empresa de producción social. Gracias a ello, han tenido nuevos alumnos que son llevados por el Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces). A cambio de eso, en la misma dinámica educacional, La Minka hace un presuspuesto y un listado de los colores que se gastan y los materiales que se necesitan. Pero, cabe destacar, no han dependido de institución alguna. La mayoría de sus logros han sido por la autosustentabilidad.
Yoda, al final del recorrido, nos explica que el proyecto está basado en tres ejes, en tres dinámicas: “Una parte formativa, que son los talleres que le brindan a la comunidad, los permanentes: capoeira, danza, dibujo, pintura, yoga, música; y algunos que hacemos esporádicamente: jabones, artesanías, formación política. Está la parte económica; para eso hemos conformado la empresa de propiedad social La Minka, en donde hemos venido levantando tres áreas productivas, que son la serigrafía, la comida (tenemos nuestra panadería) y, por último, nuestro huerto ornamental y medicinal. En la parte política estamos totalmente comprometidos con la construcción del Estado comunal; por eso trabajamos por la conformación de las organizaciones comunitarias (llámense consejos comunales, comunas) y nuestra línea de acción es construír el socialismo desde abajo, desde las bases y desde las estructuras de poder popular que nuestro Comandante nos dejó en leyes’’.

Para cerrar la tarde, mientras esperábamos la hora de irnos, nos comimos un pan de la panadería que atienden Alina y Natalia, que es profesora de danza. Nos regalaron un té de toronjil mientras La Minka conversaba: nos contaban que un grupúsculo de gente, que no es de la comunidad, quería conformar un consejo comunal escuálido y, para evitar que la comunidad junto con La Minka conformaran uno, se lanzaron unas elecciones en las que, al parecer, trampearon los resultados.

Seguirá la lucha, pero ahí está la gente aguerrida y ahí está la casa tomada

2

Talleres de serigrafía en La Minka. Fotos cortesía Rodger Panades

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

3

Yoda dicta clases de capoeira

Comunicar a través del grafiti

Comunicar a través del grafiti

ÉPALE 146

Artículos Relacionados