ÉPALE300-DETRÁS DEL DISCURSO

TRAS EL DISCURSO POR RODOLFO CASTILLO •@MAGODEMONTREUIL

Misisispi en llamas (Mississippi Burning, EEUU, 1988) es otro filme que aborda, a manera de denuncia, la situación de las minorías negras en EEUU, sobre todo en el Sur. Narra, sustentado en un sobrio guion, los acontecimientos que acaecieron tras la desaparición y asesinato de tres activistas por los derechos civiles en 1964. Marca la diferencia dentro de este tipo de filmes, toda vez que el abordaje del tema se da desde una perspectiva no tan lastimera, y para ello hace uso del género thriller. En el transcurso de la diégesis deja claro que la situación de menosprecio por el negro, en plenos años 60, obedece a que se trata de una población que está dominada por el pánico. Elemento que no es, en absoluto, novedoso: la historia estadounidense es la historia del miedo, del terror y, por añadidura, del odio.

Que en pleno siglo XX aún se lleven a cabo estas enajenantes prácticas, queda explicado en un pequeño pasaje de la película. Narra un agente del FBI que su padre, al observar que un vecino negro prosperaba gracias a una bestia de carga mientras él seguía en precariedad económica, opta por envenenar al animal. Cuando este le pregunta por qué, su padre responde: “Si no eres mejor que un negro no eres mejor que nadie”. Cuando el American Dream le es vedado a un ciudadano blanco, este no responsabiliza al sistema sino a su prójimo, y más aún si es negro.

En 1964, también, se firmó la Ley de los Derechos Civiles. En teoría, la segregación había sido superada. Ahora, vayamos a la praxis: además de las protestas de la población negra por fallos judiciales inaceptables, su condición racial sigue siendo óbice para su desarrollo como ciudadano, en un país que pregona constantemente su “apego a la democracia y a la libertad”. El imperio de las estadísticas arroja las siguientes cifras: los negros reciben sentencias de prisión 19,5% más largas que blancos con crímenes similares; antes de la crisis financiera ofrecían más hipotecas subprime a la población negra que a la blanca con la misma capacidad crediticia; las solicitudes de créditos de las minorías tienen más posibilidades de que se las nieguen que a la de los blancos.

Para quienes se obnubilen con el American Dream en la piel de Michael Jordan u Oprah Winfrey, sin duda tienen el derecho a cifrar su espejismo en el espectáculo; pero lo cierto es que el sistema arroja a las drogas y al presidio, antes de los 25 años, a un importante porcentaje de la población negra norteamericana.

ÉPALE 300

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